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LA BANDERA DE MÉXICO

Domingo, Junio 22nd, 2008

Dentro del montón de mitos y tonterías que los ‘maestros’ de Historia enseñan en las escuelas, se encuentra el significado de los colores de nuestra bandera. Su desconocimiento de la realidad ha hecho que sus ‘conocimientos’ basados en la ignorancia y la tradición hablada hayan pasado de generación en generación, convirtiéndose en ‘verdades’ al igual que muchos de los hechos de nuestra Historia.

Es poco entendible cómo los reales conocedores y genios de la Historia de México (como hay muchos por fortuna) no influyen en las entidades educativas para erradicarlos. Usualmente se recurre a la cursilería para identificarlos: “el verde es la esperanza, el blanco la pureza y el rojo la sangre de los héroes”. ¡¡ Vaya cursilería !!!

La realidad es muy distinta y nada tiene que ver con tales ridiculeces. Las tres estrellas y los tres colores significan ‘unión, independencia y religión’; así la definió Iturbide. La primera bandera con la que contó México como nación independiente fué la de las tres garantías: unión, independencia y religión. Cada uno de estos conceptos estaba representado en cada uno de los colores de esta bandera.

Primera bandera del México independiente en donde se lee ‘religión, independencia y unión’, las 3 garantías proclamadas por el Plan de Iguala propuesto por Iturbide.
Derecha: Agustín de Iturbide. Su decisión de cambiarse al bando Insurgente ayudaron a terminar la guerra de Independencia y a consumarla. Iturbide definió los primeros pasos del México independiente así como su propia bandera.

La bandera nace a partir del plan de Iguala (aprobado finalmente por Vicente Guerrero), que fué ideado por Agustín de Iturbide. Once años duró la guerra de Independencia (1810-1821); de ellos, Iturbide participó en el bando Español durante casi 10 años. En ese tiempo él siempre supo que sería sencillo lograr la independencia de México, por lo cual él mismo lidereó el plan que terminó con los 11 años de guerra, negociando a espaldas del Virrey la paz con Guerrero. Varios cambios a través de los años ha tenido la bandera Mexicana, sin embargo los colores originales fueron ideados a partir del plan de Iguala de Agustín de Iturbide.

Nota: las banderas Mexicana e Italiana comparten los mismos colores, sin embargo la Mexicana fué creada primero y por ello se acordó que para evitar confusiones solo la Mexicana conservara su escudo (Italia como país nació en 1923).

EL ABSURDO CONFLICTO DE ALGUNOS MEXICANOS: ¿ ESPAÑOL O INDÍGENA ?

Domingo, Junio 22nd, 2008

Cuántas veces hemos escuchado mencionar que la mayoría de los Mexicanos no tiene una identidad propia.

Y claro, no la tiene porque las autoridades responsables de hacerlo -las de Educación Pública especialmente- no le han enseñado a adquirirla.

Pero sin duda eso no los exime de su propia culpa; nunca habrá una excusa, pero mucho menos ahora que vivimos en una época en que los medios electrónicos, libros y cualquier tipo de información está al alcance de la mano.

Lo que les falta a todos ellos es voluntad e interés por hallar esa identidad; no hay ningún misterio para encontrarla.

En esa absurda confusión, la mayoría de los Mexicanos deambula por su vida y muere sin tener la satisfacción plena de su nacionalidad.

Los Mexicanos debemos identificarnos con las 2 culturas que crearon a esta nación: las culturas indígenas y la Española.

Y debemos de hacerlo valorando los defectos y virtudes de ambas, no enalteciendo a una y degradando a la otra.

Y es que, como cualquier cosa en cuyo origen esté involucrado el ‘homo sapiens’ contendrá virtudes y defectos.

Podríamos empezar por decir así, sencillamente, que ninguna de las 2 culturas es perfecta, vamos, ni se acerca a lo perfecto.

En realidad ninguna cultura de la humanidad es así, puesto que el hombre, su creador, no lo es.

Así, partiendo que ninguna cultura es perfecta, podemos comenzar nuestro análisis.

Cuando ambas culturas se encontraron en el siglo XVI (con la llegada de los Españoles a la costa del Golfo de México), es indudable que la cultura Española tenía un grado de evolución mucho mayor al de las culturas Indígenas.

Pero esta aseveración hay que matizarla por una razón muy sencilla: las culturas indígenas de América se desarrollaron solas a diferencia de las culturas de Europa quienes recibieron la influencia de muchas culturas de primordial importancia en la humanidad: la Persa, la China, la Egipcia, la Griega, la Romana, por nombrar a las más importantes.

Por siglos los hombres de África, Europa y Asia intercambiaron sus conocimientos y se enriquecieron unos a otros con sus culturas y descubrimientos.

América en cambio está aislada totalmente y aunque tuvo impresionantes culturas como la Olmeca, Maya, Chibcha e Inca por mencionar solo a algunas, su nivel de desarrollo no pudo ser el mismo.

Incluso careció de un animal de trascendental importancia para el transporte y el trabajo: el caballo.

Así, cuando los Españoles se presentan en la costa Americana, es sencillo comprender por qué su cultura tenía un desarrollo mayor a las culturas Indígenas de América.

Sin embargo, el nivel que alcanzaron las culturas indígenas es asombroso, puesto que sin el apoyo de ninguna otra influencia ellos alcanzaron conocimientos superiores en algunas ramas en las que los Europeos o cualquier otra nación del mundo había logrado. Y es específicamente en Astronomía y Matemáticas en donde tuvieron impresionantes avances.

Y correctamente se les llama ‘culturas’ a esas sociedades indígenas puesto que desarrollaron conocimientos en filosofía, pintura, escultura, arquitectura, urbanismo, astronomía, música, matemáticas, etc.

LA UNIVERSIDAD NACIONAL, 450 ANIVERSARIO (1551-2001)

Domingo, Junio 22nd, 2008

INTRODUCCIÓN.

Al terminar la conquista del Imperio Azteca prosiguieron innumerables acciones militares contra el resto de las culturas indígenas de manera que todo el territorio quedase bajo la jurisdicción de la Corona Española.

Durante los 300 años de colonia hubo decenas de pueblos que no pudieron ser conquistados ya fuere por lo abrupto del terreno, por su propia resistencia o por su lejanía del centro del Virreinato.

Una de muchísimas vertientes que el Imperio Español deseaba implantar en América era su cultura.

Los religiosos iniciaron un importante esfuerzo para evangelizar y castellanizar a los indígenas.

Durante los primeros años de la Colonia fueron precisamente los religiosos quienes insistentemente solicitaron al Rey la fundación de una Universidad.

Veinticinco años después sus esfuerzos fueron satisfechos.

Así, como en otras tantas áreas, la Nueva España tuvo la primicia para fundar en su capital la primera Universidad Americana.

Felipe II ordenó la fundación de la Real Universidad de México en 1551 aunque, por diversas razones, las clases iniciaron en Enero de 1553.

Las cátedras con las cuales se inauguró la Universidad fueron Retórica, Artes, Teología, Cánones, Derecho civil y Medicina.

Dos vistas del patio interior del Colegio de San Ildefonso (1749) con los murales de Diego Rivera de 1922 (izquierda).

Por sus aulas pasaron prácticamente todos los científicos, médicos, teólogos, abogados, ingenieros, arquitectos, artistas y sacerdotes que por 300 años desarrollaron a la Nueva España.

Años después se agregaron muchas otras carreras tales como Minería, Cirugía y dos de idiomas: Mexicano (náhuatl) y Otomí.

Debido a lo escaso del presupuesto enviado desde Madrid, durante los primeros años la Universidad tuvo diversos recintos, iniciando sus cátedras en el lado oriente de la actual Catedral (justo donde ahora está la entrada al Museo del Templo Mayor), más tarde en el interior del Palacio Virreinal y luego en el terreno que está al lado sur del Palacio Virreinal (ahora Nacional, precisamente donde está la actual Suprema Corte de Justicia).

Más adelante se estableció en San Ildefonso, sitio en el que permaneció hasta 1953 cuando sus instalaciones se trasladaron a la Ciudad Universitaria actual (Pedregal de San Ángel).

La Universidad tuvo su primera Constitución basada en la de Salamanca (España), sin embargo las realidades de las sociedades Española y Americana eran muy diferentes por lo cual hubo de adecuarla a la realidad del Nuevo Mundo.

Por la diversidad de la situación económica de los alumnos se les catalogaba así:

Colegial al becario, el ‘Doméstico’ era quien trabajaba dentro de la Universidad a cambio de alimento y hospedaje, el ‘Porcionista’ a aquel que pagaba por su estancia en la Universidad y ‘Golondrina’ a quien hacía el mínimo de gastos por vivir su familia en el lugar.

Todos portaban su traje distintivo.

El Rector duraba un año en el cargo y podía ser reelecto; las cátedras duraban solo una hora.

La asistencia de los maestros a los exámenes de oposición debían de ser con bonete y les era prohibido llegar a caballo y entrar armados al salón de clase para evitar algún desaguisado en caso de alguna discusión con alumnos violentos.

Los estudiantes entraban de 2 en 2 a su salón, enfundados con capas largas y bonetes cuadrados que les llegaban hasta la orejas. Debían escoltar a su maestro al ingresar éste al aula.

Años más adelante se fundaron algunos colegios en las provincias tales como el San Luis de Puebla de los Ángeles o los de San José y San Juan Bautista de Guadalajara donde se impartían cursos avanzados, sin embargo las graduaciones debían efectuarse en la Universidad de México.

Para 1597 el Papa Clemente VIII reconocería los estudios con orientación religiosa que se impartían en la Ciudad de México, por lo que a partir de aquel año la institución fué elevada al título de Real y Pontificia Universidad de México.

LA ÉPOCA COLONIAL Y LA INDEPENDENCIA.

A pesar de que la Universidad de México fué creada para el ingreso tanto de indígenas como de españoles o su descendencia, la realidad es que difícilmente algún indígena podría accesar a tal nivel de estudios.

Otra gran diferencia en contra de la Universidad de México fué que, a pesar de que el Rey Felipe II ordenó que se fundara “con los privilegios, franquicias y libertades de que gozaba la Universidad de Salamanca (España)” a los estudiantes y maestros se les negó el fuero de que gozaban los miembros de las universidades españolas.

Otro problema al que tuvo que enfrentarse la Universidad es que el financiamiento, que al menos al principio debía de venir de Madrid, nunca llegó y así hubo que proveerle de recursos a través del alquiler de inmuebles y de la explotación de extensiones agrícolas, que eran cultivadas por indios sometidos obligatoriamente.

Durante casi toda la época colonial las Universidades de México y Lima cubrieron un territorio de 22 millones de kilómetros; había otras menores como la de San Carlos de Guatemala, Bogotá, Quito, Santiago, Caracas o Cuzco, pero nunca alcanzaron el nivel de las dos primeras.

Definitivamente la Iglesia tuvo un interés mayor por la educación que el que tuvo el Gobierno Español. Una mínima parte de la población indígena, por ejemplo, era aleccionada en claustros y, en el mejor de los casos aprendían a leer y escribir. Recibían básicamente enseñanza religiosa lo cual no les ayudaba a romper el círculo de pobreza en el que vivían.

Muchos indígenas acudían a recibir esas lecciones con la finalidad de recibir alimento o a emplearse en el propio convento o monasterio. Justo es también señalar que muchos religiosos (principalmente los del Bajo Clero, esto es, misioneros o Padres de menor jerarquía) enseñaron a los indígenas diversos oficios que aún hoy se siguen ejerciendo.

Es evidente que para el Imperio Español la educación y el desarrollo de sus Colonias Americanas no era prioritaria; lo que le era realmente trascendente era la transferencia de dinero que, particularmente la Nueva España, debía enviar cada año al Rey (aproximadamente 14 millones de Pesos-Oro); además de tan pesada carga, la Nueva España debía crear sus propios recursos económicos para mantenerse y enviar recursos para mantener otras colonias Españolas como Filipinas, Cuba, Puerto Rico, Florida y toda Centro América.
La poca visibilidad de los Reyes Españoles hizo que tan monumentales recursos fueran dilapidados en mantener sus lujos así como en la construcción de innumerables edificios que hoy día enorgullecen a España y le siguen dando ingresos económicos a través del turismo.

Por ello, debido a la importancia que para España significaba la minería, se decidió crear a finales del periodo colonial la Escuela de Minería cuyo edificio se fundó en 1813, esto es en plena Guerra de Independencia (dicho edificio pertenece actualmente a la UNAM y para mayor referencia está frente al ‘Caballito’ en la calle de Tacuba en la Ciudad de México).

Las carreras impartidas nunca incluyeron a aquellas que podrían haber promovido el desarrollo tecnológico de la Nueva España, por lo cual no hubo en los 300 años de colonia un cambio palpable en el progreso de su población ni su industria. Por ello, al final del periodo colonial, no había en la Nueva España caminos que enlazaran su extensísimo territorio, ni industria, ni gente con algún nivel educativo.

El resultado de la “intervención” española en la educación de la Nueva España podría catalogarse de catastrófico. Según Humboldt para 1806 alrededor del 95% de la población no sabía leer ni escribir; en el grupo indígena específicamente, el analfabetismo era prácticamente del 100%.

Los planes de estudio generalmente no se cumplían, en parte por la falta de presupuesto y también por la gran cantidad de días feriados (principalmente religiosos) que ‘obligaban’ al maestro a “pedir dispensa para que con lo visto se pague el curso”.

A pesar de ello, como en todo, hubo muchísimos hombres brillantes en las letras, artes y ciencias que salieron de sus aulas; sin embargo es muy palpable que España pudo haber hecho mucho más en el desarrollo educativo y científico de sus colonias, pero como cualquier Imperio logró extender su periodo de dominación con base en el bajo desarrollo cultural y material de sus habitantes

EL SIGLO XIX.

La vida de la Universidad de México ha ido siempre de la mano de la situación del país; siendo el siglo XIX el más complicado en la vida de México, para la Universidad lo fué también.

El Caballito’ de Carlos IV fué trasladado del Zócalo al Patio principal de la Universidad al iniciar la Independencia. Esta extraordinaria fotografía de 1839 (una de las 5 primeras fotografías tomadas en México) muestra esta estatua que se trasladaría en 1852 al cruce de lo que hoy en día es el Paseo de la Reforma y Avenida Juárez.
Fotografía de 1934. A la izquierda la parte sur del Palacio Nacional, a la derecha de la imagen estaba la Universidad de México, lugar en donde estaba el patio que aparece en la foto izquierda. En 1941 se inauguró el actual edificio de la Suprema Corte de Justicia.Imágenes: http://eles.freeservers.com/Caballito/caballito.htm

De sus 452 años de existencia, la Universidad vivió su peor periodo de 1808 a 1870; durante esta etapa México sufrió varias guerras internas, invasiones extranjeras y otros tantos golpes de estado, sus puertas fueron cerradas, ya fuere para protegerlas durante la defensa de las invasiones estadounidenses y francesas o, siendo fuente de cuestionamientos para el Gobierno en turno, para acallar sus críticas.

A pesar de los 300 años de paz que se vivieron en la Nueva España, el sistema educativo desde nivel básico al Universitario, creció muy lentamente.

Desde el punto de vista educativo casi no había diferencia entre la Nueva España de 1521 y la de 1810.

Los gobiernos del México independiente quisieron, a través de la educación, que sus habitantes adquirieran conocimientos para sacar al país del bajísimo nivel de desarrollo social, industrial y político en el que España lo había abandonado durante 3 siglos.

Sin embargo los recursos económicos con los que contaba el país al final de la Guerra de Independencia eran escasísimos; la deuda pública era muy grande, no había los maestros suficientes y lo principal, la población se encontraba dispersa por un territorio abismal e incomunicado por lo cual era, francamente, una tarea casi imposible de desarrollar.

A pesar de la buena voluntad de dichos Gobiernos, la Educación no contó con un Ministro o Ministerio que se encargara de tan importante labor; durante 60 años la tarea educativa formó parte de los Ministerios de Relaciones Exteriores, del Interior (Gobernación) y Justicia.

Al igual que durante varios siglos, los centros educativos se encontraban solamente en las ciudades grandes o medianas por lo cual el acceso a la cultura y la educación estaba limitado a una pequeña parte de la población; hacia 1821, el 80% de la población del país vivía en el campo y solo el 20% (1.5 millones) en centenas de zonas urbanas o semi urbanas.

Durante los primeros años del México independiente el estudiante egresado de la Preparatoria podía estudiar 4 carreras: Jurisprudencia, Teología, Medicina y Ciencias.

Las carreras duraban de 3 a 6 años (dependiendo de la especialidad); los alumnos generalmente era internos, esto es, vivían dentro de las instalaciones de la Universidad por ser, la mayor parte, no oriundos de la ciudad donde estudiaban.

La rutina diaria en la Universidad iniciaba a las 5:30 AM y terminaba a las 9 PM; dentro de sus muchas actividades, los estudiantes dedicaban un par de horas a orar (por ejemplo, rezaban el rosario antes de la cena).

Estamos hablando, claro, de una época en donde la religión seguía formando parte muy importante en prácticamente todas las actividades en México.

Precisamente porque la Universidad era depositaria de conocimientos vanguardistas con los que no siempre estaban de acuerdo los Dictadores o Presidentes en turno, el recinto Universitario fue objeto de decenas de cierres de sus instalaciones durante los primeros 50 años de vida independiente de México.

Así, los estudiantes o maestros universitarios eran en ocasiones encarcelados, ya fuere por sus ideas (normalmente liberales) o por organizar protestas callejeras contra los actos del gobierno.

Como podrá entenderse, la Universidad no pudo desarrollar todo el potencial que el país le demandaba y, por lo mismo, la cantidad de egresados de sus aulas con un título universitario era muy limitado.

Como vimos anteriormente había diversos colegios (especialmente en la Ciudad de México, Guadalajara y Puebla) donde se impartían las diversas carreras.

Los estudiantes egresados de ellas eran conocidos como ‘bachilleres’, pero solo recibían su título universitario al validarlo en la Universidad de México.

Los proyectos para llevar la educación universitaria a otras regiones del país quedaron en eso, debido a la falta de recursos económicos y maestros.

Por ello, se permitió que los particulares abriesen escuelas que ayudaran a cubrir tan grave déficit.

Para 1850 un tercio de los estudiantes de nivel Primaria en la Ciudad de México eran apoyados por asociaciones civiles que impartían las clases gratuitamente.

La Iglesia, como en todas las actividades del México del siglo XIX, tenía hondos intereses en la educación y, hasta donde pudo, puso trabas a las decisiones que los Gobiernos Liberales dictaron para arrebatarle su injerencia en la misma.

Desde el punto de vista de la Iglesia, las reformas educativas del Estado Mexicano eran catalogadas como anticlericales.

En resumen, de 1808 a 1870, la Universidad de México vivió los peores años de su historia.

Un impulso muy importante, trascendente, lo daría el Gobierno de Porfirio Díaz, fuerza que derivaría más tarde en la búsqueda de su Autonomía.

EL SIGLO XX.

Tras los difíciles acontecimientos del siglo XIX, al final de éste la Universidad creció aprovechando el periodo de estabilidad de Porfirio Díaz.

Justo Sierra, Ministro de Educación del Presidente Porfirio Díaz. Refundador de la Universidad Nacional, antecedente de la UNAM (1929).
El Rector Gustavo Baz (1938-40) en cuyo periodo se iniciaron los estudios de factibilidad para crear una Ciudad Universitaria.

Ya iniciada la Revolución, sorteó de alguna manera los difíciles años del movimiento armado.

Durante toda la década de los años 1920s, grupos estudiantiles iniciaron el proceso de autonomía por medio del cual solicitaban a la Secretaría de Educación que la propia Universidad desarrollara sus planes de estudio y se autogobernara.

En estos movimientos participaron muchos estudiantes y personajes que a la postre serían conocidos: Diego Rivera, Antonio Caso, José Vasconcelos.

Precisamente es José Vasconcelos quien siendo Rector en 1921 diseña el escudo de la Universidad. Aquí un extracto de su razonamiento:

“…para que los Mexicanos tengan presente la necesidad de fundir su propia patria con Hispano América. Se resuelve que el escudo de la UNAM lo constituirá un mapa de la América Latina con la leyenda ‘POR MI RAZA HABLARÁ EL ESPÍRITU’, con la convicción de que nuestra raza elaborará una cultura de tendencias nuevas, de esencia espiritual y libre”.

Escudo de la Universidad Nacional Autónoma de México
José Vasconcelos, idéologo y Rector de la UNAM.

El escudo es acompañando por dos águilas: el águila real, símbolo de la nación Mexicana y el cóndor Sud Americano, dominando el Valle de México. El mapa simboliza la unidad Ibero Americana

La autonomía se logra finalmente en 1929.Desde siempre, pero especialmente en el siglo XX la Universidad Nacional estuvo ligada a la vida del país.

La abrumadora mayoría de los políticos, intelectuales y científicos del siglo XX en México pasaron por sus aulas.

Entre los rectores del siglo XX aparecen destacados personajes como José Vasconcelos, Alfonso Caso, Manuel Gómez Morín (fundador del PAN), Dr.Salvador Zubirán, Ignacio Chávez y Nabor Carrillo.

Durante la Rectoría de Gustavo Baz (1938-40), la UNAM se enriqueció al recibir a decenas de catedráticos Españoles que huían de su Guerra Civil.

El brutal centralismo económico creado por los Presidentes Priístas (ninguno de ellos originario de la Ciudad de México), concentraron en forma exagerada la vida universitaria en la capital del país.

El impresionante crecimiento de la población universitaria obligó a planear un nuevo campus que coincidió con los festejos del 400 aniversario de su fundación.

El Pedregal de San Ángel sería la sede de la Ciudad Universitaria desde 1953, convirtiéndose en la más extensa zona universitaria del mundo.

Ciudad Universitaria en construcción (1953). En primer plano edificio de la Rectoría, al fondo el de Medicina y a la derecha Facultad de Ingeniería.
Biblioteca y edificio de la Rectoría.

Los principales muralistas Mexicanos dejaron sus huellas en sus edificios: Siqueiros en la Rectoría, Diego Rivera en San Ildefonso y Juan O’Gorman en la Biblioteca Central.

Sintiendo internamente el palpitar político de México, vio crecer entre sus filas un fuerte movimiento estudiantil que llevó al Gobierno a erradicarlo en Tlaltelolco el 2 de Octubre de 1968.

Doce días después, la UNAM recibiría en su Estadio Olímpico a los XIX Juegos Olímpicos de 1968 y posteriormente a los Mundiales de Fútbol de 1970 y 1986, además de dos Juegos Panamericanos (1955 y 1975), una Universidad (1979) y varios Juegos Centroamericanos.

Para 2000, la UNAM, la tercera Universidad más poblada del mundo contaba con 270,000 alumnos y es además la más grande e importante de habla hispana (por cierto la UdeG es la quinta más poblada del mundo).

Ciudad Universitaria en construcción. Al fondo el Estadio Universitario que 14 años después sería sede de los Juegos Olímpicos de 1968 http://jbartigas.tripod.com/cu/

DATOS RELEVANTES.

  • Premios Nóbel: 3 (únicos logrados por Mexicanos): Alfonso García Robles (de la Paz, 1982), Octavio Paz (Literatura, 1990), Mario Molina (Química, 1995).
  • Edificios: 1,098 (159 en la República y el extranjero y 579 en la ZM de la Ciudad de México y 360 en la Ciudad Universitaria.
  • Construcción: 2 millones 44 mil metros cuadrados
  • Licenciaturas: 71.
  • Maestrías: 54.
  • Doctorados: 34.
  • Facultades: 16.
  • Aulas: 3,190.
  • Laboratorios: 1,676.
  • Talleres: 301.
  • Investigadores: 2,352 (más de la mitad en ciencias físico matemáticas y de la tierra y química y biología en 41 institutos de investigación).
  • Investigación: 57% de la investigación a nivel nacional depende de la UNAM.
  • Comunicaciones: una estación de radio, una de televisión, un periódico.
  • Bibliotecas: 138.
  • Volúmenes: 5.1 millones.
  • Editoriales: 1.
  • Orquestas Filarmónicas: 3.
  • Impulsora de la cultura (teatro, danza, música, literatura, cinematografía, radio, TV).

EDIFICIOS HISTÓRICOS.

Palacio de Minería, 1813 (propiedad de la Facultad de Ingeniería) y Escuela de Medicina (Palacio colonial de la Inquisición), Iglesia de El Chopo.

INSTALACIONES EN MÉXICO Y EL EXTRANJERO.

  • Antropología: Tuxtla Gutiérrez, Chiapas.
  • Astronomía: San Pedro Mártir, Baja California; Tonantzintla, Puebla; Morelia, Michoacán y Zacatecas, Zacatecas.
  • Biología tropical: Los Tuxtlas, Veracruz. y Chamela, Jalisco.
  • Ciencias del Mar: Mazatlán, Sinaloa., Puerto Morelos, Quintana Roo.
  • Ecología: Morelia, Mich.
  • Enseñanza para extranjeros: Taxco, Guerrero, San Antonio, Texas y Hull, Canadá.
  • Física: Querétaro, Querétaro.
  • Geofísica: Juriquilla, Qro.
  • Geología: Hermosillo, Sonora.
  • Instituto de Matemáticas: Cuernavaca, Morelos y Morelia, Mich.
  • Oceanografía: Ensenada, Baja California.
  • Apoya material y académicamente a las Universidades de los 31 Estados del país (públicas y privadas) y tiene intercambio de académicos con 15 Universidades de América, 14 de Europa, 3 de Asia y 1 de África.

De su presupuesto (13,000 millones de Pesos), el 91% es proporcionado por el Gobierno Federal. Por fortuna la educación superior en México ha visto crecer a decenas de Universidades públicas y privadas llevando a millones de estudiantes Mexicanos al nivel superior.
Sin embargo, por su tamaño, por su investigación, por su aportación a la vida económica y cultural del país, por su acervo arquitectónico, su patrimonio cultural, sus Premios Nóbel, su presencia física en todo el país y el extranjero y por sus propios egresados, la UNAM sigue siendo la institución de educación superior más importante de México y la más importante de habla hispana del mundo.

Edificios construidos para celebrar el 50 aniversario de la Autonomía en 1979. Izquierda: sala Netzahualcóyotl.
Inauguración de Ciudad Universitaria por el Presidente Miguel Alemán.
Vista aérea del conjunto.

PRIMERAS INTERVENCIONES ESTADOUNIDENSES EN MÉXICO. JOEL R.POINSETT, PRIMER EMBAJADOR.

Domingo, Junio 22nd, 2008

México había apenas cumplido 1 año de vida independiente (1822) cuando una sombra amenazante llegaba desde el norte; se trataba de un enviado del gobierno estadounidense cuyos objetivos eran muchos.

Dos de los más importantes eran desestabilizar al gobierno recientemente instituido en México y el otro allanar el camino para hacer crecer el territorio de EU a costa del de México. Durante el primer año de gobierno independiente de México, Agustín de Iturbide había tomado las riendas del poder y, meses más tarde ante la imposibilidad de gobernar junto con el Congreso resolvió disolverlo para gobernar a placer.

Hay que recordar que España no dejó en América ninguna lección democrática, por lo cual el compartir el poder no formaba parte de la cultura de los Mexicanos. México tenía la disyuntiva de elegir entre continuar con el arcaico e ineficiente modelo español (conservador) o adoptar el modelo franco-estadounidense (liberal).

En esta tesitura se encontraba el país a la llegada de Poinsett. Los Estados Unidos aún no había reconocido a México como nación independiente por lo cual tenían herramientas para presionar a Iturbide a plegarse a sus exigencias; así, continuarían con su juego entre reconocer a España como dueña de México o a éste último como nación independiente (EU envió su primer embajador a la Ciudad de México 4 años después de haberse independizado).

Durante la visita que Poinsett hizo al emperador Iturbide, los EU continuaron con sus esfuerzos por adquirir los territorios del norte de México que habían tratado de negociar durante décadas con España. La propuesta de Poinsett era adquirir las provincias de Texas, parte del Nuevo reino de León, Coahuila, Sonora, la Alta y la Baja California, así como Nuevo México (más de 3 millones de Km2). En aquella época los territorios de México y de los EU tenían una extensión similar.

La respuesta fue la misma que en las 4 décadas anteriores: NO.

Hacía solo 4 años (1819) EU había negociado con el famélico gobierno de Madrid la cesión de la Nueva España a los EU del territorio de Oregón (que comprende los actuales estados de Idaho, Washington y Oregón y parte de la provincia de Columbia Británica). Durante los años de estancia de Poinsett en México, éste dedicó buena parte de su tiempo a viajar por diferentes regiones del país para conocer sus caminos, poblaciones, accidentes geográficos y otros datos que a la postre les sirvieran a sus connacionales para la invasión que ocurriría 20 años después. Como guía para esos recorridos utilizó el ‘Ensayo político del Reino de la Nueva España’ del alemán Alexander von Humboldt de 1804. Iniciando pues sus actividades desestabilizadoras, Poinsett motivó a Santa Anna a levantarse en armas contra el Gobierno de Iturbide.

Tras la caída de éste, Poinsett presentó finalmente sus credenciales como Embajador al nuevo Presidente Guadalupe Victoria a quién propuso de nueva cuenta revisar los límites entre las 2 naciones. El Presidente Victoria se negó a escuchar la mínima mención de esta asunto. Viendo lo fallido de su intento y siguiendo instrucciones de su Gobierno, fundó la logia Masónica de los Yorkinos para contrarrestar las logias ‘escocesas’ que ya existían y que tenían vínculos con España.

La inquietud social que creó la institucionalización del modelo de gobierno Estadunidense contra el Español caló en la población creándose conflictos militares. Ante el desorden político creado por Poinsettt, hubo algunos grupos que incluso pensaron en que España podría reconquistar a México. Poinsett promovió entonces el odio entre Mexicanos y Españoles a tal grado, que el Presidente Victoria ante la creciente idea de la reconquista de México por España entre los españoles que vivían en México, optó por expulsarlos del país (1827). Lo más grave del caso fué que al irse los españoles de México, se llevaron sus capitales, empobreciendo al ya de por sí crítico estado de la economía nacional.

Al llegar el final de cuatrienio del Presidente Victoria (1824-28) las elecciones presentaban a 3 candidatos: Manuel Gómez Pedraza por el partido del Presidente, Vicente Guerrero por los Yorkinos y Anastasio Bustamante por los masones escoceses. El triunfo correspondió a Gómez Pedraza, sin embargo el partido de Poinsett (el Yorkino) no quedando satisfecho con el resultado promovió una rebelión que inició en Oaxaca y terminó tomando el Zócalo de la Ciudad de México, con lo cual el Presidente Victoria se vió obligado a transigir. Vicente Guerrero ocupó entonces la Presidencia de la República para el periodo 1829-1832 (fiel reflejo de la herencia educativa Española, Guerrero no sabía leer). Cinco meses esperó Poinsett para presentar nuevamente, pero ahora a Guerrero, las pretensiones de su Gobierno, solo que ahora, viendo los resultados negativos de los 40 años anteriores quiso ’simplificar’ su propuesta: adquirir solamente la pequeña provincia de Texas.

Como siempre, la respuesta fue NO.

Entre otras dificultades que debió enfrentar el Presidente Guerrero estuvo el intento de reconquista que el General español Barradas inició atacando el puerto de Tampico; el VicePresidente Bustamante terminó fácilmente con la invasión española y, ya triunfante, retó al Presidente Guerrero quien, sin la suficiente tropa que le ayudase a resistir en Palacio Nacional decidió abandonar la Ciudad de México huyendo a sus conocidas montañas del sur (del hoy estado de Guerrero). El candidato que Poinsett apoyaba había sido entonces destituido. Así, asumió la Presidencia Bustamante quien, conocedor de todas las desgracias que Poinsett había ocasionado en México desde el primer día de su llegada al país, ordenó al segundo día de su Presidencia su expulsión.

En otra de tantas intromisiones de Poinsett, éste saboteó hasta donde pudo el desarrollo del Congreso Hispanoamericano que Simón Bolívar organizó en la Ciudad de Panamá, Colombia (1826) e intentó organizar una invasión Mexicana a Cuba (aún entonces posesión española)

La semilla de la discordia que Poinsett sembró entre los Mexicanos durante los 8 años que permaneció en México fué lo suficientemente efectiva para continuar desestabilizando al país; sus acciones ayudaron a complicar su vida política y a empobrecerlo. Así, con el camino allanado, pasarían solo 6 años para que los Texano-estadunidenses declararan su independencia y 11 más para que los EU invadieran por 2 años a México hasta despojarlo de su territorio ya que, como se ha visto Españoles y Mexicanos nunca accedieron a sus pretensiones territoriales.

El despertar de México como nación independiente fue en extremo difícil: once años de guerra más el maleficio de la herencia política y racial de España eran dos losas demasiado pesadas para la joven nación. El ‘ingrediente Estadounidense’ vendría a complicar y desestabilizar aún más sus primeros años de vida independiente; a los vecinos del norte les convenía muchísimo tener a un vecino confundido y pobre para así, obtener grandes beneficios.

Como dato curioso, al regresar Poinsett a Washington, éste se llevó flores de Noche Buena las cuales no eran conocidas en EU por lo que allá se les empezó a llamar, como hasta ahora, ‘Poinsettias’.

EL PESO DE LA IGLESIA CATÓLICA EN MÉXICO.

Domingo, Junio 22nd, 2008

LA MUERTE DE DELFINA ORTEGA, PRIMERA ESPOSA DE PORFIRIO DÍAZ.

La Iglesia Católica imprimió durante 300 años su influencia en la vida y la conciencia de todos los habitantes de la Nueva España, desde la Alta California hasta Yucatán. Su pésima intervención en la vida política del país desde la época Colonial incluso ocasionaron la pérdida de los territorios del norte del México independiente que representaban el 55% de su superficie.

Sin Rey de España como principal autoridad en América al lograr nuestra independencia y la debilidad de los Presidentes de México por su frágil sistema político, la Iglesia influenció todos los ámbitos de la vida del México independiente, asfixiando completamente al Estado Mexicano.
Con el ‘monopolio de la salvación’ en sus manos, Obispos y Sacerdotes manejaron a placer las conciencias del pueblo y Gobierno Mexicanos.

Así, entre centenas de intervenciones lamentables de la Iglesia Católica en la vida de México, están la del apoyo que los invasores Estadounidenses lograron en el Alto Clero durante la invasión que nos despojó del 55% de nuestro territorio (1846-48) o el ‘entusiasta’ apoyo que la Iglesia dio a la invitación a Maximiliano para gobernar a México apoyado en la invasión Francesa de 1862-67.

De entre muchas penosas mentalidades heredadas de la Iglesia está aquella que indica que el pobre es bueno y el rico no lo es, a pesar de haber obtenido su riqueza a través de su trabajo.
En Julio de 2006 esta idea volvió a ser tema de polémica en las elecciones Presidenciales (la Historia actual tiene siempre raíces en nuestro pasado, de ahí la importancia del conocimiento de nuestra Historia).

Solo una generación valiente como la de la Reforma pudo derrotar al monstruo que controlaba no solo la vida económica y política del país, sino en especial la de las conciencias de todos los ciudadanos.
Su obra fue valiente y titánica.

¿ Por qué ? Especialmente por el nivel de religiosidad (rayando en el fanatismo) de prácticamente toda la población.

Era sencillo adivinar el resultado de una lucha entre el incipiente Estado Mexicano y la Iglesia Católica con todos sus adeptos; un temeroso y débil Estado luchando contra la ‘industria de la salvación y ‘representante’ de la Divinidad’ era una empresa en verdad complicadísima.
Un ejemplo claro de cómo la Iglesia Católica controló las mentes de los Mexicanos es la historia alrededor de la muerte de la primera esposa de Porfirio Díaz, Delfina Ortega.

Porfirio y Delfina se habían casado por poder (esto es, Porfirio Díaz no estaba presente en la celebración de la boda civil realizada en la Ciudad de Oaxaca en Abril de 1867 por estar atacando a los Franceses en la Ciudad de Puebla, recuperando la plaza el 2 de Abril de ese año).
Maximiliano caería días después en Querétaro y semanas más tarde sería fusilado en esa ciudad.

Delfina era sobrina de Porfirio, por lo cual la Iglesia le negó a Porfirio contraer matrimonio religioso con ella.
Así, bajo las ‘reglas’ de la Iglesia, Porfirio Díaz vivía ‘en pecado’ con su esposa.
Según el Arzobispo Labastida era ésta “una omisión imperdonable que el día del Juicio Final podría tener consecuencias terribles para ambos, en particular para Delfina, quien al estar ya muy próxima a la muerte, a pesar de contar con tan sólo 32 años de edad, bien podría ser condenada, por ese hecho, a pasar la eternidad en el infierno” (palabras del propio Arzobispo Labastida).

Con la grave enfermedad de Delfina (peritonitis generalizada), el Presidente Porfirio Díaz llamó a un sacerdote para que le aplicase los santos óleos, pues su muerte era inminente, de horas.
Enterado el Arzobispo de la situación, se presentó en Palacio Nacional para entrevistarse personalmente con el Presidente de la República.
Era el 7 de Abril de 1880.
El alto prelado le comunicó a la afligida mujer que no podría absolverla porque no estaba casada con Díaz de acuerdo a las leyes de Dios.

A continuación, una parte de la conversación entre el Arzobispo y Delfina:

“—Pero padre —repuso la mujer balbuceante—, convenza usted, por lo que más quiera, a Porfirio para que se case conmigo. Se lo suplico. Él no puede permitir que me vaya al infierno. He sido su compañera. Le he dado hijos.
Lo he hecho feliz. Le he cumplido todos sus caprichos. Me le he entregado sin condiciones, padre, que se apiade de mí en estos momentos en que me estoy muriendo… ¡ Apiádense de mí !

Vaya usted a donde él, apersónese y dígale que si nunca le pedí nada, ahora sí lo hago: sólo él puede salvarme, él y sólo él, padre… Sé que esta es la última noche de mi vida… Jamás volveré a ver la luz del día… ¡ Que se case conmigo,
que se case ahora, antes de que sea demasiado tarde, padre, padre, por favor, padre…! Sería inútil hacerlo con una muerta… No amaneceré viva, lo sé, lo sé, lo sé… —repitió la mujer sin fuerza siquiera para llorar, mientras negaba con la cabeza recostada sobre la almohada empapada de sudor.”

—¿Cómo voy a casarte con Porfirio, hija mía, si se trata de tu tío?
Porfirio es tu tío y en primer grado, ¡por Dios…! ¿Qué es esto…?

—Padre mío, me voy. Apiádese de mí, por lo que más quiera…

—Pero si es un impedimento insalvable. ¿Cómo voy a casarte con tu tío sanguíneo…? Si por lo menos fuera un pariente político.

—Padre, por favor, por favor…

El arzobispo buscó en el salón contiguo de Palacio Nacional al Presidente de la República para plantearle el problema. Don Porfirio estaba ante su escritorio, sentado en un sillón forrado con terciopelo verde que ostentaba en su ángulo superior izquierdo, bordado con hilo de oro, un águila devorando una serpiente. Al ver entrar al arzobispo sepuso de pie.

-¿ Alguna novedad, padre ? La peritonitis ha envenenado todo el cuerpo de Delfina.

Morirá en cualquier momento.

-Debemos dejarla que parta en paz, Porfirio, y pedir que su espíritu caiga en las manos de Dios y no en las de Lucifer.

-¿ Qué quiere usted decir con que Delfina caiga en las manos del Diablo?

Ella ha sido siempre una católica ejemplar. Nuncaha faltado a la misa ni a ninguna celebración religiosa.

-Ese no es el problema.

-¿ Entonces cuál ? ¿ Por qué podría irse al infierno ?

-Porque morirá en pecado mortal -sentenció Labastida.

-¿ En pecado mortal ella ? -cuestionó Díaz sorprendido-. Pero si es una santa, hasta deberían ustedes beatificarla…

Omitiendo cualquier comentario en torno a esta última afirmación, el arzobispo continuó inconmovible. De sobra conocía su objetivo.

-Está en pecado, Porfirio, primero porque es tu sobrina sanguínea, segundo, porque vivió contigo como tu concubina, tercero porque tuvieron 5 hijos, y cuarto, jamás obtuvieron la bendición de Dios para formar una familia. De modo que cargarás esa losa de por vida. Tuya y sólo tuya será la culpa…

-¿ Casarme con ella ayudará ? -cuestionó Díaz sintiéndose arrinconado.

-Sería definitivo, Porfirio, es la única manera de salvarla -agregó Labastida sintiendo a su presa en un puño.

-Cásenos, padre, cásenos de inmediato. Absuélvala. Concédale la extremaunción. Garantíceme que se irá al cielo -exclamó el presidente con una visible angustia reflejada en sus ojos.

-Sólo Dios puede dar esas garantías, Porfirio. Yo, por mi parte, haré todo lo posible por complacer tus deseos.

Sin pérdida de tiempo, la máxima autoridad política del país, acompañado por el máximo líder religioso de México, se presentaron ante Delfina, quien agonizaba. Los ojos hundidos delataban la gravedad de la infección. Su respiración era acompasada. El sudor empapaba su frente y el color macilento de su tez confirmaba la gravedad de la enfermedad.

El ambiente era de muerte.

-¡ Cásenos padre, cásenos ! -demandó el dictador.

Pelagio Antonio de Labastida y Dávalos se empezaba a colocar la estola y la Mitra para iniciar el proceso de absolución, ya sin confesión por falta de tiempo, cuando volteó ver a Díaz para dispararle a quemarropa, con el rostro
impertérrito:

-Perdóname, pero no los puedo casar. Es tu sobrina, Porfirio…

-Olvídelo, padre…

-Yo puedo olvidarlo, pero Dios lo sabe todo.

-Usted logrará la indulgencia Padre.
-Esa podría lograrla si ambos nos comprometemos a rezar y a pedir perdón, pero hay otro impedimento mucho, mucho más grave aún.

-¿ Cuál ? Dígamelo por favor -explotó el jefe del Poder Ejecutivo, quien supuestamente ya había accedido a todas las pretensiones del prelado-. ¿ Cuál es el impedimento ?

-Cuando juraste someterte y defender la Constitución de 1857, por ese solo hecho la Iglesia Católica te excomulgó a ti y a quienes hubieran hecho un juramento similar por haber atacado frontalmente el patrimonio y los privilegios divinos. Por lo tanto, Porfirio, estás excomulgado desde ese año y, como tú entenderás, puedo pasar por alto, con la benevolencia del Señor, el impedimento sanguíneo, pero, eso sí, no puedo casar, de ninguna manera, a un excomulgado. ¡Me condenaría yo mismo !

-Pero, padre -insistió Díaz pensando tal vez apalancarse en sus enormes poderes políticos y militares, que estaban siendo ignorados.

-Lo siento, Porfirio, lo siento -se resignó Labastida con el rostro contrito-. Veo con profundo dolor que Delfina se irá irremediablemente al infierno, de donde no podrá salir en toda la eternidad.

-No, padre, no puedo consentirlo, me moriría de la angustia. Soy católico, creo en Dios, creo en el Espíritu Santo, creo en la Divina Trinidad, creo en las vírgenes, en los santos, en los apóstoles y en los beatos… No me haga esto, padre.

-No te lo hago yo, Porfirio: son las leyes inflexibles de Dios Nuestro Señor, que todo lo sabe y todo lo oye. De modo que si quieres impedir que esta santa mujer se vaya al infierno para que Lucifer le saque todos los días los ojos, tienes que abjurar de la Constitución de 1857 y retirar ante mí ese juramento que en nada te beneficiará tampoco a ti, en lo personal, cuando vayas a rendirle, espero que dentro de muchos años, cuentas al Gran Crucificado -el arzobispo se persignó elevando piadosamente la mirada hacia el techo.

-Porfirio, Porfirio, Porfirio -mascullaba la desgraciada mujer…

El rostro de Díaz se congestionó. Estaba desencajado. ¿ Qué diría el ejército que él había encabezado para terminar de aplastar al imperio de Maximiliano ? ¿ Y su trayectoria como distinguido Liberal ? Los ojos inyectados parecían salirse de sus órbitas. Bien sabía que estaba en un callejón sin salida y que, en su carácter de militar, estaba perdiendo una batalla.

-Abjuro, padre. Abjuro. Reniego de mi compromiso con la Constitución. Me desdigo de mi juramento, pero salve usted a Delfina -concedió desesperado, a sabiendas de que arrojaba una vez más su prestigio político por la borda.
Díaz se rendía.

El arzobispo no acusó recibo de su triunfo. Permaneció de pie, inmutable.
Aceptaba la concesión del Presidente de la República, sí, pero no procedía a administrar la extremaunción. De pronto, sin mostrar la menor perturbación, teniendo a Díaz simbólicamente de rodillas, lo abofeteó con estas palabras apartadas de cualquier actitud piadosa. La iglesia católica volvía a ser
insaciable:

-Perdón, Porfirio, pero tu sola palabra no basta… ¡ Perdóname ! Ningún miembro de la alta jerarquía eclesiástica va a atreverse a dudar de mi dicho, conoce de sobra mi sentido del honor, pero debo cubrirme la espalda de cara a la historia y dejar ampliamente satisfechos a mis colegas: debo llevarles tu renuncia al juramento por escrito. ¡Perdóname!

Y Díaz, el mismo que en 1867 colocó a Maximiliano ante el paredón en el Cerro de las Campanas de Querétaro. Él, el gran liberal, ¿ resultaría un farsante ? ¿ Toda su carrera había resultado una vulgar comedia ? ¿ Había jurado defender la Constitución con todas las solemnidades para después renunciar en privado a todo compromiso adquirido con su pueblo ? ¿ Y si se llegaba divulgar su abjuración ? Ahí tenemos a uno de los restauradores de la República, arrodillado ante un cura con tal de impedir que su mujer cayera en los brazos de Lucifer. ¿ Y la dignidad ? ¿Y el sentido del honor ?
Porfirio Díaz volteó a ver al rostro del arzobispo. Éste no proyectaba la menor crispación. El control de cada uno de los músculos de su cara era total. Su mirada no despedía la menor emoción. ¡ Con qué gusto lo hubiera puesto enfrente de un pelotón de fusilamiento ! Odiaba esa vocecita hipócrita con la que le solicitaba lo insospechable Delfina todavía respiraba. No había tiempo que perder. Una pluma y un papel. Redactó sentado en el escritorio presidencial: “El suscrito Porfirio Díaz, declaro que la religión católica, apostólica y romana fue la de mis padres y es la mía en que he de morir. Que cuando he protestado guardar y hacer guardar la Constitución Política de la República, lo he hecho en la creencia de que no contrariaba los dogmas fundamentales de mi religión y que nunca hubo voluntad de herirla…” Díaz declaró asimismo que no poseía ningún bien expropiado a la iglesia y, según le pidió el arzobispo que asentara, sí era cierto que había pertenecido a la masonería pero que se había alejado de ella… ¿ Por qué renunciar a las creencias de toda una vida ?

Terminada la carta, regresó violentamente a la habitación donde agonizaba su mujer para entregársela en mano al arzobispo. Le disparó una mirada de respeto, sumisión y odio. No resultaba sencillo descifrarla. Éste, después de leerla y constatando que la Delfina fallecía, ya no hizo ningún reparo, sólo le ordenó al Presidente de la República que pusiera la fecha y la firmara, a lo cual accedió Porfirio Díaz de inmediato: era antes de la medianoche. La señora Delfina Ortega de Díaz fallecería unas cuantas horas después, a las 5 de la mañana, según reza la inscripción de su tumba en el cementerio del Tepeyac.

-Este secreto de Estado estuvo perfectamente guardado en la Mitra metropolitana, lejos del alcance de los historiadores.

Si esto pudo la Iglesia hacerle al propio Presidente de la República, uno de los más exitosos militares del país, ¿ qué no podría haber hecho por siglos
con el resto de los NovoHispanos y Mexicanos ?

La generación de Juárez y la Reforma tuvieron la osadía de enfrentar el inmenso poder económico y mental de la Iglesia sobre el país, de enfrentar
conciencias y lograr que México superara el lastre que una religión de paz y sobriedad en sus orígenes, le había ocasionado.
Miles de ejemplos como este, abrieron las puertas del subdesarrollo para México.
Finalmente había que “dar a Dios lo que es de Dios, y al César lo que es del César”.
México progresaría sin ese lastre y se encontraría finalmente con el último colofón del poder eclesiástico 45 años más tarde durante la Guerra Cristera
de 1928-34.

EL ÁLAMO. LA INDEPENDENCIA DE TEXAS

Domingo, Junio 22nd, 2008

Quien crea que la Historia es sinónimo de pasado se encuentra en un error; los resultados de cualquiera de esos capítulos de la Historia están vivos en nuestras actividades de cada día.

Es este el caso, por ejemplo, de la nueva cinta cinematográfica titulada ‘El Álamo’. Cuando revisamos un hecho histórico, nunca debemos de hacerlo observando el hecho en forma aislada; debemos de abrir el abanico del tiempo y revisar años atrás para entender los antecedentes. Es como si tomamos los recientes atentados terroristas en Madrid (Marzo de 2004) y los juzgamos aisladamente, sin revisar los antecedentes que los ocasionaron. Así, en el caso de Texas, debemos de revisar qué ocurrió en las décadas anteriores a esas batallas que enfrentaron a Estadounidenses y Mexicanos en 1836. Empezaremos por mencionar los errores de política poblacional que el Gobierno de Madrid implantó en la Nueva España. El territorio Novohispano era inmenso y sus límites llegaban hasta Alaska por el Noroeste. Pensar en poblar toda esa inmensa zona era imposible, pero Texas o la Alta California no estaban tan lejos ni había grandes accidentes geográficos que los aislaran tanto del poblado centro de la Nueva España. A partir de su Independencia, todos los Gobiernos de EU acudieron a la Ciudad de México a visitar a los Virreyes en turno y ofrecer dinero por los vastos territorios del norte de la Nueva España. Lo mismo hicieron con los Gobiernos Mexicanos al consumarse la Independencia (1821). En todas esas visitas, la respuesta fue siempre la misma: NO.

Mapa de México Independiente. En este mapa de 1830, puede verse claramente que la extensión territorial de México era similar a la de los EU. Nótese cómo donde aparece el nombre de ‘Tamaulipas’ en el mapa, el territorio de éste se encuentra al norte del Río Bravo (en el Rio Nueces). El Presidente Estadounidense James Polk utilizó esa diferencia de límites para atacar la vigilancia Mexicana en el Río Nueces y declarar la guerra a México 10 años más tarde (1846).

El añejo deseo Estadounidense de adquirir territorio de la Nueva España y luego de México por medio del dinero se agotó ante las permanentes negativas de Virreyes y Presidentes. Ante esta realidad no tuvieron más alternativa que utilizar las armas y por ello alentaron la separación de Texas y 10 años más tarde ante la negativa de México a reconocer la separación de Texas, el Presidente James Polk pidió al Congreso en Washington que invadiera a su vecino del Sur y Oeste para despojarlo de todo el norte Mexicano durante la invasión Estadounidense a México de 1846-1848.

De entre tantos visitantes deseosos de utilizar de alguna forma los territorios del norte de la Nueva España, visitó el Palacio Virreinal de la Ciudad de México, la familia de Esteban Austin quien obtuvo concesiones del Virrey para llevar inmigrantes Estadounidenses a la Provincia de Texas y poblar la región. Así, durante 2 décadas llegaron muchísimos inmigrantes a ocupar las tierras concesionadas por el Gobierno Virreinal; posteriormente, los Gobiernos Mexicanos refrendaron las concesiones.

El primer embajador de Estados Unidos ante México, Joel R. Pointsett, ofreció 5 millones por el territorio de Texas el 25 de Agosto de 1829. La propuesta fue rechazada y se decretó al año siguiente una ley de colonización que prohibía la entrada de más colonos Estadounidenses a Texas. Al establecerse en México una Constitución centralista en 1836, los colonos establecidos en Texas argumentaron que se rompía el pacto federal de la Constitución de 1824 y se consideraban con el derecho de formar un estado libre y soberano. El 1º de Marzo de 1836 Texas proclamó su independencia de México. Durante ese periodo, artificialmente extendieron el territorio original de la provincia sobre la de Nuevo México, multiplicando así por 3 el territorio original.

Mapa elaborado por Estadounidenses en donde se muestra claramente cómo los Texanos extendieron ’su territorio’ sobre el de Tamaulipas y Nuevo México, multiplicándolo por 3. La extensión original de Texas tenía su límite unos 100 Lm.al norte del Río Bravo y por el Oeste llegaba un poco más allá de San Antonio. Los Texanos se extendieron hasta Paso del Norte (hoy El Paso) para bloquear el Camino Real que comunicaba la Ciudad de México con Santa Fé, Nuevo México.
Misión de San Antonio de Padua y placa que detalla la fundación de San Antonio de Béjar. http://store1.yimg.com/I/twelvegaugedesigns2002-store_1866_1270749

Ya que el Camino Real que comunicaba la Ciudad de México con Santa Fé cruzaba por el Paso del Norte (hoy El Paso), extendieron hasta allá su territorio de manera que la comunicación entre Santa Fé y la capital del país quedara fracturada. En la parte inferior de este mapa, se aprecian, al norte del Río Bravo, los nombres de los estados de Tamaulipas, Coahuila y Chihuahua (de derecha a izquierda) mostrando que el límite entre Texas y esos estados era el Río Nueves (ver fecha) y no el Bravo. Llegó el momento en que la paupérrima política poblacional Española llevó a que, hacia 1835, el números de inmigrantes Estadounidenses sextuplicara al de los Mexicanos y Españoles en Texas. Los Mexicanos se convirtieron entonces en la minoría en Texas y los Estadounidenses, abusando de la confianza que se les había otorgado al prestarles esas tierras, vieron el camino franco para declararse independientes de México.

Mapa en donde se muestran las colonias que Esteban Austin organizó en la costa de Texas, México.

Una forma de ejemplificar esto de manera más simple es la siguiente. Imaginemos que tenemos un rancho y nuestro vecino está en muy mala situación económica y por ello le permitimos labrar nuestra tierra para su subsistencia. Pero llegado un momento, esa persona nos traiciona y declara que la tierra que le prestamos es suya. Eso, es lo que ocurrió en Texas, un abuso de confianza.

Hacia 1836, los Texanos aprovecharon la desastrosa situación política y económica de México y declararon su Independencia. El Presidente en turno (Antonio López de Santa Anna), emprendió la marcha desde la Ciudad de México a Texas con en ejército mal vestido, mal armado y mal alimentado. Imaginemos la marcha de miles de soldados a pie recorriendo los 2,300 Km. que separan a la Ciudad de México del este de Texas y cuya alimentación era solamente de ‘totopos’. En el Desierto de San Luis Potosí y Nuevo León, murieron centenas por el frío. Al llegar a San Antonio los Mexicanos hicieron pedazos a los Texanos y fusilaron a todos, sin quedar uno solo. Prosiguieron su marcha hacia la zona que actualmente es Houston, donde una mala vigilancia mientras descansaban permitió a los Texanos comandados por Sam Houston apresar a Santa Anna, llevarlo a Washington y obligarlo a reconocer la independencia de Texas.

Durante los 9 años que los Texanos vivieron como una entidad independiente, expandieron artificialmente los límites originales del territorio de la Provincia de Texas. Bajo el Gobierno Colonial y el Mexicano, Texas tenía una extensión territorial de 230,000 Km2 aproximadamente. Debido a la poca vigilancia del Gobierno Mexicano (por lo extenso y deshabitado de los territorios del norte así como por la falta de recursos económicos) los Texanos se extendieron hacia el sur hasta el Río Bravo y hacia el poniente sobre la vastísima provincia de Nuevo México, de cuyo territorio tomaron arbitrariamente más de 500,000 km2.

Mapas que muestran cómo los Texanos aumentaron 5 veces el territorio original de Texas a costa del de de Nuevo México.
En la imagen derecha puede identificarse la extensión original de Texas en la parte derecha baja.

El Congreso Mexicano desconoció a Santa Anna como Presidente y por ende la independencia de la provincia de Texas. Debido a que las condiciones económicas y políticas de México impidieron hacer frente a los Texanos independentistas, no hubo una campaña de reconquista lo que llevó a que 9 años más adelante (1845) Texas fuera admitido como estado de los Estados Unidos.

México reclamó entonces al gobierno de Washington su decisión de incorporar a su territorio una provincia que seguía perteneciendo a México. Ante la negativa del gobierno Mexicano a aceptar la separación de Texas, el gobierno Estadounidense buscaría un pretexto para declarar la guerra a México meses más adelante (Marzo de 1846). Este segundo proceso culminaría con la siguiente invasión a México (1846-1848), la cual lo despojaría del propio Texas y los actuales estados de Utah, Nevada, Arizona, Alta California, Nuevo México, Colorado y partes de Arkansas y Wyoming. Lo peligroso de presentar estas cintas ante un público que no tiene ningún conocimiento de los hechos, es hacerles creer todo lo que ahí les presenten. La generalidad de la gente desconoce los hechos reales de la Historia, por lo cual es muy sencillo que queden convencidos de cualquier explicación del caso si no poseen un conocimiento real previo.

Descripción breve de la batalla de El Álamo en donde el Ejército Mexicano comandado por Santa Anna terminó con todos los rebeldes.

LOS NIÑOS HÉROES. EL FINAL DE LA INVASIÓN ESTADOUNIDENSE A MÉXICO

Domingo, Junio 22nd, 2008

INTRODUCCIÓN.

Es el tema de estos personajes históricos uno que causa polémica entre la gente. Y hay varias razones para hacerlo:

  1. El Mexicano promedio (hay por fortuna millones de excepciones) tiene decenas de defectos, de complejos. Uno de ellos es que disfruta denigrando a los demás y alcanza un mayor nivel de gozo al denigrarse en conjunto, esto es, a nivel sociedad.
  2. La gente expone normalmente sus comentarios sobre diversas materias, pero generalmente lo hace sin ningún conocimiento. Cuando la persona desconoce el tema, lo más apropiado es ser honesto, reconocer la ignorancia sobre el asunto y no dar comentario.
  3. Algunos dicen, nuevamente basados en la nada, que no existieron.

No es posible espetar una opinión cuando el desconocimiento es total o parcial; lo que la “gente dice” no siempre es la realidad, sino una mezcla de datos y hechos incorrectos a los cuales se les van incorporando otros más que van tergiversando más y más la realidad.

He escuchado de muchas personas que afirman que los Niños Héroes lucharon contra la intervención Francesa y otros muchos comentarios que solo denotan la criticable ignorancia de los hechos históricos. Por eso lo mejor es mantenerse callado, estudiar el tema y entonces sí, expresar un comentario.

ANTECEDENTES DE LA INTERVENCIÓN MILITAR DE LOS NIÑOS HÉROES.

En Marzo de 1846 el Presidente de EU James Polk inició el proceso que llevaría a los EU a despojar a México de sus territorios del norte: en ese mes solicitó al Congreso de Estados Unidos declarar la guerra a México.

James Polk. Bajo su Presidencia(1845-49) los EU saciaron sus añejas ansias de apoderarse del norte de México.

El botín de guerra, 2.4 millones de Km2 (5 veces el tamaño de Francia) le serviría de plataforma para su reelección en las elecciones Presidenciales de 1848. De Marzo de 1846 a Septiembre de 1847 (fecha de la batalla de Chapultepec con los Niños Héroes) México fué invadido militarmente por el ejército Estadounidense por el Norte y por el Golfo de México. Los invasores ocuparon sucesivamente Veracruz, la Ciudad de Puebla y finalmente llegaron al Valle de México. En el Valle de México ocurrieron varias batallas, destacándose las de Churubusco y las del Molino del Rey.

La última batalla para detener su avance hacia la Ciudad de México sería la de Chapultepec (13 de Septiembre de 1847). En 1847, el cerro del Chapulín (Chapultepec) se encontraba a unos 5 Km.de la ‘mancha urbana’ de la Ciudad de México. Si los Estadounidenses vencían a los Mexicanos en esa batalla, los primeros alcanzarían su objetivo: capturar la capital del país, culminar la asfixia que habían iniciado al ocupar todos los puertos Mexicanos y sus recursos materiales y económicos, y así, como con una pistola apuntando en la sien del país, obligar a éste a entregar el botín territorial.

Los Estadounidenses, aprovechando las impericias y divisiones de los Generales Mexicanos, lograron la victoria en todas las batallas previas; nadie había podido detenerlos. El resultado final de esta guerra era fácil de suponer; quienes se parapetaron en Chapultepec tenían conocimiento pleno de los antecedentes y, a pesar de eso, con todos los pronósticos en su contra decidieron dar la última batalla y enfrentar a los Estadounidenses. Aquí haría yo el primer ‘alto’ en la narración para preguntar: quienes critican a los defensores de Chapultepec ¿ tendrían los pantalones para enfrentarse a un ejército que lo había ganado todo ? La vida va de por medio, ¿ lo harían ? A esos críticos de barandilla habría que instalarlos en los hechos reales y ver cómo temblarían de miedo ante una situación como éstas.

Izquierda: el ascenso de los invasores al cerro obligó a los Mexicanos a defenderlo cuerpo a cuerpo.
Derecha: primer monumento erigido en memoria de la Batalla de Chapultepec.

Así, con todo en contra los defensores de Chapultepec ascendieron al cerro y se prepararon para defenderlo. A la defensa acudieron el Batallón de San Blas (632 soldados), a cargo del Teniente Coronel Santiago Xicoténcatl así como 200 cadetes (estudiantes) del Colegio Militar el cual estaba a cargo de Mariano Monterde y 450 soldados más que defenderían el pié del cerro. En total 1,282 defensores; por su parte, los Estadounidenses, mejor armados y organizados, eran más de 4,000.

El General Nicolás Bravo, héroe de la lejana guerra de Independencia, participó también en la defensa. En Chapultepec no solo murieron los 6 Niños cuyas columnas vemos ahora en el Monumento en su memoria, murieron muchos más soldados. La batalla inició con un intenso bombardeo de artillería, lo que ocasionó daños inmediatos al edificio y a la infantería. ocasionando graves estragos al edificio y a la infantería que lo defendía, que poco pudo hacer ante el alcance de los cañones.

Derrotado el batallón de San Blas, los invasores atacaron por el Poniente y el Sur del cerro, donde fueron detenidos durante algunas horas por los cadetes; más tarde las divisiones de Quitman y Pillow lograron escalar el Castillo. En el interior del inmueble la lucha fue cuerpo a cuerpo; finalmente, la resistencia de los defensores cedió ante la superioridad numérica y material de los Estadounidenses quienes ocuparon el edificio e hicieron prisioneros al general Nicolás Bravo, Mariano Monterde y varios alumnos y soldados sobrevivientes.

Éstos 6 personajes conocidos desde entonces como los ´Niños Héroes’ son los únicos de ese grupo de jóvenes que murieron, pero otros muchos sobrevivieron y tuvieron después una destacada intervención en la Historia de México. Indudablemente el más destacado de los Niños sobrevivientes a esta batalla fué Miguel Miramón, fusilado junto a Maximiliano 20 años más tarde.

La mayor parte de los Mexicanos no merecen héroes de la altura de quienes defendieron Chapultepec.

Ingreso de Francisco Márquez al Colegio Militar el 16 de Enero de 1847, a los 13 años de edad. Los invasores ya estaban en Veracruz. http://omega.ilce.edu.mx:3000/sites/1847/1309/sec/segunda/marquez/marquez1.html

S E L L O C U A R T O . U N R E A L .
Años de mil ochocientos cuarenta y seis y mil ochocientos cuarenta y siete.

Señor Director

El interesado en esta instancia pide se le coloque con
una plaza de alumno de este establecimiento y reuniendo las circunstancias que por Reglamento se requieren para dicha clase, segun la calificacion hecha por la Junta Gubernatiba soy de opinion que se acceda á su pedido.
Mexico Enero 16/47.

F. Garcia [Rúbrica]

Excelentísimo Señor

El Ciudadano Francisco Marques de edad de trese años entrados en catorse, ante la justificación de
Vuestra Excelencia con el respeto devido pasa á manifestar que, deseoso de emprender la carrera de
las ciencias á las que ha tenido una positiva aficcion, sus padres han movido cuantos
resortes han estado á su alcanse para darle este cultivo; mas dos circunstancias lo han inpedido: la primera ha sido que el capitan del 9° Regimiento de Caballeria Don Francisco Ortiz, padrastro del que representa, se ha hallado continuamente espedicionando hasta…

Firmas del Tratado Guadalupe-Hidalgo que consumaba el despojo de 2.5 millones de Km2.después de la invasión Yanqui de 2 años (1846-1848).

Los partes de guerra de los invasores hablan de ellos; el general Scott dijo ‘pero si eran solo unos niños’. Documentos obtenidos de: http://omega.ilce.edu.mx:3000/sites/1847/1309/

PIONEROS MEXICANOS EN IDAHO (1850).

Domingo, Junio 22nd, 2008

El territorio que actualmente ocupa el estado de Idaho (EU) perteneció a la Nueva España; cuando Hidalgo dió el grito de Independencia en 1810, ese territorio formaba parte de la Alta California.

Nueve años más tarde, las fuertes presiones Estadounidenses a la la debilísima España culminaron con la cesión a Estados Unidos (1819) del territorio de Oregón que actualmente está dividido en Oregón, Washington y Idaho (Tratado Adams-Onís).

Con esta cesión, Estados Unidos se comprometía a finiquitar sus añejas pretensiones territoriales sobre Texas, Nuevo México y las dos Californias (Alta y Baja).
Pero solo pasarían 15 años para que los Estadounidenses olvidaran ’su palabra’ y se apoderaran de Texas y 10 años después despojarían a México del resto tras la invasión militar de 2 años (1846-48).

La separación de esos territorios de México ocasionó graves trastornos en la nueva frontera norte de nuestro país Los Estadounidenses azuzaban a los indios que estaban en su territorio para pasarse a México y en centenas de casos los enviaban para robar ganado en los incipientes ranchos Mexicanos e incendiarlos. Algunos de ellos utilizaban esta estrategia para ocasionar la migración de los Mexicanos hacia el sur y eventualmente ocupar esas regiones con la idea de incorporarlas a los Estados Unidos. Baja California y Sonora fueron los estados Mexicanos que más sufrieron por estas intentonas.

La aplicación de la ley en esos territorios era una utopía lo cual ocasionó que muchos Mexicanos del norte huyeran hacia territorios menos hostiles.

Este fué el caso de un Sonorense quien en 1850 abandonó el cercenado Estado de Sonora para irse al norte a trabajar como ‘transportista de objetos’. Su nombre era Jesús Urquides. Al declinar la fiebre del oro en el área de San Francisco, sus ’servicios de transporte’ lo llevaron un poco más al norte. Después de cruzar el desierto de Nevada llegó al sur de Idaho estableciéndose en Boise alrededor de 1858.

Boise era una pequeñísima población de menos de 2,000 habitantes, la mayor parte de ellos atraído por la incipiente ‘industria’ minera. Hay que retroceder 150 años en el tiempo e imaginar lo que era guiar a un grupo de mulas y burros en caminos inexistentes, ya fuera bajo el sol abrasador o soportando el frío intenso. Accidentes, animales, avalanchas, lodo hicieron lo cotidiano en esta actividad de comunicación, pero consolidaron las pocas poblaciones existentes en esas regiones deshabitadas de los Estados Unidos.

Junto con Urquides llegaron a Boise otros Mexicanos y establecieron una colonia de ‘casitas’ a la cual se le comenzó a denominar ‘Spanish Village’.

Jesús Urquides es solo un ejemplo de decenas de Mexicanos que se mudaron a Idaho desde México o desde los territorios recientemente despojados a México por la guerra (1846-48). En 1870 Idaho tenía 17,804 habitantes y en el censo de ese año aparecen varios Mexicanos (en muchos casos los nombres están tergiversados, en parte por el desconocimiento de los Anglos y otra por el analfabetismo de los censados. El número es la edad del censado, ‘female’ y ‘male’).

  1. Ziana B.29 M Common Carrier Mexico
  2. Lopez 49 M Common Carrier Mexico
  3. Romey F.33 M Common Carrier Mexico
  4. Ignatis 50 M Common Carrier Mexico
  5. Carro R.27 M Common Carrier Mexico
  6. Robert Anistacia 32 F Laborer Mexico
  7. Nunally Ramona 34 F Keeping House Mexico
  8. Campos Antonia 55 F Mex
  9. Billardo Levi 35 F Mex
  10. Geer Clara 24 F Mex
  11. Leal Aieves M 45 F Mex
  12. Leal Pauline F 13 Baja California
  13. Leal Tunna M 48 Sonora
  14. Montebo Alexander M 35 Mex
  15. Nevaro Magil M 60 Mex
  16. Pice Santos 40 Mex
  17. Barcilco Carlos
  18. Felis Carlota
  19. Felis Julia
  20. Flores Pedro
  21. Leandro Josephine
  22. Leandro Juan
  23. Leandro Lenora
  24. Mendoza Camillo
  25. Lee John 22 M Mule packer Mexico
  26. Arkejo Herman 33 M Mule packer Mexico
  27. Evara Frank 34 M Farmer Mexico
  28. Evara Rosa 27 F Keeping house Baja California
  29. LeSara Franciscas 34 F Attending school Mexico
  30. Alviso Juan 43 M Day laborer Mexico
  31. Flores Peter 50 M Day laborer Mexico
  32. Mendoza Gregorio 46 M Horse packer Mexico
  33. Camig John 64 M Day laborer Mexico
  34. Ramig Paulene 40 F Home Mexico
  35. Menas Raome 40 M Horse packer Mexico
  36. Brassa George 39 M Horse packer Mexico
  37. Sanctova Albert 41 M Horse packer Mexico
  38. Medoona John 24 M Horse packer Mexico
  39. Moreno Jesús 25 M Mule packer Mexico
  40. Urquides Jesús 37 M Sonora
  41. Mendoza Camillo 26 M Mule packer

De las centenas de servicios prestados por Urquides sobresalen la transportación de 5 toneladas de cobre de la mina Yellow Jacket a Challis y el registro de primero en cruzar la Sierra Nevada de Los Ángeles a Virginia City, Nevada.

Fué contratado también para transportar armamento requerido por el General Oliver Howard para atacar a los indios durante la Guerra contra los Nez Perce en 1877. Urquides construyó su casa en Main Street # 115, Boise y a su alrededor se construyó la ‘Spanish Village’ que fue derruida en 1956. Urquides murió en Boise a los 95 años en 1928. Él es solo un ejemplo de decenas de Mexicanos que migraron al norte en busca de oportunidades.

En 2005 los Mexicanos representan la primera minoría en el estado de Idaho, con un 14% del total de la población (aproximadamente 160,000 personas). La mayoría de ellos piensa que los primeros Mexicanos llegaron ahí en la década de 1940 cuando Estados Unidos solicitó al Gobierno Mexicano el envío de braceros para trabajar en el campo y la industria a causa del vacío dejado por los soldados Estadunidenses enviados a la Segunda Guerra Mundial. En realidad las raíces Mexicanas habían aparecido unos 80 años antes.

LA DECISIÓN DE HIDALGO

Domingo, Junio 22nd, 2008

Los primeros caudillos de la Independencia (Hidalgo, Allende, Abasolo, Aldama, Jiménez) iniciaron el 16 de Septiembre de 1810 una guerra, con la cual esperaban separar a la Nueva España del Imperio Español. Diversos acontecimientos hicieron que este primer grupo de Insurgentes tuviera una duración muy corta: 10 meses después del Grito de Dolores, todos habían sido fusilados (excepto Abasolo, que fué enviado prisionero a España); sus cabezas fueron colgadas con garfios en la Alhóndiga de Granaditas de Guanajuato.

Uno de esos acontecimientos, definió no solo la suerte de estos caudillos, sino también la orientación política del movimiento independiente.
Después del triunfo Insurgente en Guanajuato, la muchedumbre que acompañaba a Hidalgo se dedicó a saquear la ciudad. Al contrario de Hidalgo, Ignacio Allende siempre fué partidario de organizar y adiestrar con disciplina militar al ejército Insurgente para evitar este tipo de desórdenes y mejorar su eficacia. Su formación militar así lo recomendaba.

(más…)

LOS SOLDADOS IRLANDESES DE MÉXICO

Domingo, Junio 22nd, 2008

EL BATALLÓN DE SAN PATRICIO Y LA INVASIÓN ESTADOUNIDENSE. La invasión Estadounidense a México (1846-1848)

VISIÓN DE LA INVASIÓN ESTADOUNIDENSE A MÉXICO ESCRITA POR MICHAEL HOGAN. (resumen desarrollado a partir del libro ‘los soldados Irlandeses de México’ del Estadounidense Michael Hogan). For English-speakers, here it is a link to learn about the US invasion to Mexico: http://www.fff.org/freedom/fd0407f.asp

Algunos de los libros publicados por Michael Hogan. http://www.geocities.com/drmichaelhogan/

Este capítulo de la guerra de Estados Unidos contra México demuestra cómo los hechos históricos van siempre ligados a otros anteriores y repercuten años o siglos después. En 1845 se desató en Irlanda una terrible hambruna provocada por una plaga (la roya) que afectó al único producto agrícola de ese país: la papa. Inglaterra dominaba a los irlandeses desde hacía tiempo y, para controlarlos más fácilmente, los obligaba a sembrar solo papas; su dependencia alimentaria estaba totalmente controlada por los ingleses.

Miles murieron y millones quedaron en la miseria; los más afortunados reunieron el dinero suficiente para viajar por barco a EU y Canadá en condiciones tan precarias que 1 de cada 4 murieron en el trayecto o a la primera semana de haber llegado. Solo en 1845 murieron por esta razón 20,072 de ellos.

Los sobrevivientes no tenían muchas alternativas para trabajar, especialmente porque a su llegada no había empleos en EU y, a diferencia de otros inmigrantes, no fueron auxiliados por su condición de irlandeses y católicos. Así, cuando a principios de 1846 el Presidente Polk y el Congreso de EU declaran la guerra a México, una buena parte de ellos ve la oportunidad de emplearse y adjudicarse un pedazo de la tierra del norte de México que iban a conquistar.

Este mapa (hacer caso omiso del letrero Aztlán) muestra los territorios arrebatados a México durante la invasión Estadounidense de (1846-48). Salvo los dos estados cuyas capitales son Salem y Boise, el resto fué el resultado del despojo. De izquierda a derecha: Alta California, Nevada, Utah, Arizona, Colorado, Nuevo México, Texas y partes de Nebraska, Wyoming, Oklahoma y Kansas (estos últimos 4 ‘pedazos’ no detalados en este mapa). 55% de lo que se llamó México quedó en poder de EU, conservamos solo el 45%.

En este capítulo, nos internaremos solamente en las vivencias de esos irlandeses durante los 27 meses de invasión a México y cómo sus propias vidas dieron un vuelco al iniciar la guerra.

Desde su fundación, las 13 colonias de EU fueron pobladas por calvinistas ingleses y holandeses que huían de la tiranía de un estado corrupto controlado por la altos jerarcas de la Iglesia. Su anticatolicismo fue así, trasladado a Norte América. Dentro del ejército estadounidense existía igualmente una marcada discriminación hacia los irlandeses por su condición de católicos, por lo que sus posiciones en el ejército se limitaban a los niveles más bajos, independientemente de la experiencia y grados que muchos de ellos tenían en Europa. Los soldados Irlandeses y Estadounidenses Católicos eran obligados a asistir a servicios religiosos contra su voluntad y eran objeto de mofa por sus creencias religiosas.

En los primeros meses de la guerra, soldados estadounidenses iniciaron una deserción constante hacia el ejército Mexicano, en cuyo pueblo encontraron muchas similitudes: mismo concepto de familia, religión, un idea de riqueza diferente a la sajona, etc. También los inclinó a desertar el objetivo de la guerra, despojar de su territorio a un país débil. Para dar una idea de la dimensión del despojo, el territorio arrebatado equivale a la extensión conjunta de los países siguientes: España, Francia, Italia, Inglaterra, Portugal, Alemania y Polonia, esto es prácticamente toda Europa Occidental.

Mapa de México y EU en 1835; la extensión territorial de ambos países era prácticamente igual. EU ambicionaba apoderarse incluso de todo el territorio Mexicano.
Gráfico: indica las extensiones territoriales antes y después de las invasiones Estadounidenses a México (1836-1848). Las cifras aparecen en millones de kilómetros cuadrados.

Durante las primeras batallas ocurridas en Texas y Tamaulipas, varios irlandeses ya formaban parte de las huestes Mexicanas y siguieron incorporándose otros mientras los estadounidenses avanzaban hacia el sur. Uno de los grupos más nutridos de desertores irlandeses ocurrió tras la toma de Monterrey; los estadounidenses bombardearon a propósito todos los templos de la ciudad y tras la batalla los saquearon, además de utilizarlos como potreros y corrales de ganado menor. Imágenes fueron destrozadas e injuriadas.

Fotografías (daguerrotipos) de la llegada del General Wool a Saltillo (1846) y (derecha) soldados de infantería Estadounidenses. http://redescolar.ilce.edu.mx/redescolar/act_permanentes/historia/html/waltw.htm

Algunos Católicos Estadounidenses e Irlandeses recordaron los recientes incendios de templos católicos en Boston y Filadelfia. Sus conciencias fueron sacudidas y así, decidieron cambiar de bando. Los soldados irlandeses del Ejército Mexicano formaron dos batallones de 102 miembros cada uno, cuya principal virtud era el manejo de la artillería (cañones). Desde ese momento se les identificó como ‘Batallón de San Patricio’. Sus intervenciones en todas las batallas en Texas, Tamaulipas, Coahuila, Nuevo León, Veracruz, Puebla y el Valle de México fueron invaluables.

Toma de Matamoros por el Ejército Estadounidense (18 Mayo 1846).

También algunos extranjeros residentes en México, especialmente de la Ciudad de México, se incorporaron al Batallón; eran originarios de Alemania e Irlanda. Tras diversas batallas en Nuevo León y Coahuila, los estadounidenses decidieron modificar la ruta para llegar a la Ciudad de México. Penosa decisión para los soldados Mexicanos ya que meses atrás miles habían muerto por los congelantes fríos de las zonas desérticas de San Luis Potosí y Nuevo León en su ruta de la Ciudad de México a Saltillo para combatir a los invasores.

Ya en Veracruz, los estadounidenses bombardearon el puerto por varios días hasta hacerlo rendir. Todos los templos fueron ex profeso bombardeados y saqueados. Veracruz era el principal puerto del país y por ende el que mayores ingresos aduanales le representaba al erario; Veracruz, al igual que todos los puertos mexicanos desde San Francisco a Acapulco y los del Golfo de México, habían sido bloqueados por los angloamericanos y sus ingresos utilizados para financiar parcialmente su guerra.

La situación económica era angustiante. El Gobernador del Distrito Federal Juan José Baz, emitió entonces un decreto por el que se enajenaban 20 millones de Pesos al Clero para la compra de armamento y manutención de las tropas. Con este nuevo escenario, los San Patricio continuaron codo a codo con los Mexicanos aportando sus grandes habilidades en la artillería en todas las batallas ocurridas entre Veracruz y el Valle de México.

Bombardeo de Veracruz por el ejército invasor Estadounidense. Del Puerto avanzaron sobre Puebla y la Ciudad de México.

Finalmente, en una de las últimas batallas anteriores a la caída de la Ciudad de México, en la de Churubusco (20 Ago.1847), los soldados irlandeses de México fueron capturados tras una prolongada defensa. El heroísmo y la fiereza de Mexicanos e Irlandeses solo pudo ser detenida porque la última remesa de municiones había llegado equivocada y no era compatible con los fusiles. Los Mexicanos, ya sin parque, levantaron la bandera blanca; los San Patricio la bajaron tres veces pues ellos se mantenían aún con municiones.

Batalla de Chapultepec. La señal acordada por los Estadounidenses para ejecutar a los prisioneros del Batallón de San Patricio era el arriamiento de la bandera Mexicana. Los sentenciados habían esperado casi 24 horas parados en el banquito antes de ser empujados para su ahorcamiento.

Finalmente tuvieron que rendirse. Tras la rendición el General Scott le exige al General Anaya los pertrechos de guerra, Anaya le responde: “si hubiera parque no estaría usted aquí”.

Los San Patricio son capturados por su excompañeros 18 meses después; son separados de los Mexicanos para enjuiciarlos por deserción. A todos se les formó juicio y se les declaró traidores siendo condenados a la pena de muerte. Para ello, fueron divididos en tres grupos; el primero fué ejecutado en la plaza del pueblo de San Jacinto (cercano a la actual Av.Insurgentes Sur de la Ciudad de México).

El General Twiggs había sido designado para ello; así, se les condujo a la plaza de San Jacinto justo frente a la Parroquia. Antes de la ejecución se les dieron 50 azotes con látigos hechos de 9 tiras de cuero crudo de 54 centímetros anudados. Mientras flagelaban a uno de los principales líderes del Batallón, John O’Riley, Twiggs a su conveniencia ‘perdió’ la cuenta ordenando reiniciar el conteo.

De acuerdo con un testigo estadounidense “para ese momento las espaldas de las víctimas tenían toda la apariencia de una pieza de carne cruda, la sangre manaba con cada latigazo…”. Después de este castigo, las placas de hierro se pusieron al fuego hasta quedar blancas y cada uno de los prisioneros fué marcado con la letra ‘D’ (desertor). Unos fueron marcados en la cadera y algunos seleccionados en la mejilla derecha.

En el caso de O’Riley el soldado lo marcó a propósito con la letra al revés, por lo que se le pidió hacerlo de nuevo. El olor a carne quemada y las espaldas sangrientas y desgarradas hicieron sentir repulsión a los mismos invasores. Los castigos habían causado conmoción entre los pocos observadores mexicanos. Un editorialista concluyó: “Mexicanos: estos son los hombres que nos llaman bárbaros y dicen que nos vienen a civilizar…”.

Entonces fueron subidos de dos en dos a carretas jaladas por mulas junto a un travesaño de donde pendían los lazos para ahorcarlos. Los látigos chasquearon dejando a las víctimas suspendidas en el aire; como a propósito no se les preparó una gran caída, no murieron de inmediato e incluso sus propios movimientos hacía que unos chocaran con otros. Tardaron varios minutos en morir (por asfixia).

Un segundo y tercer grupo de San Patricio, tras haber sufrido la flagelación y el marcado a hierro, se encargó de cavar las tumbas de sus compañeros en la misma plaza. Al terminar con este trabajo, se les colgaron de nuevo sus pesados collares de hierro. A la tarde siguiente, aprovechando unos minutos de descanso en su desplazamiento hacia Chapultepec, fué colgado el segundo grupo.

El tercer y último esperaría unos días más para ser ejecutado. Para la ejecución del tercer grupo, el General Scott nombró al Coronel Harney. Durante sus 30 años de militar había sido famoso por los miles de ahorcamientos de indios Blackhawk y los Seminolas y acusado de violaciones a centenas de muchachas indias a quienes ahorcaba a la mañana siguiente. En 1834 fué enjuiciado por la paliza a una esclava negra quien murió a consecuencia de ello, sin embargo escapó y era de hecho un prófugo de la justicia durante la invasión a México, pero su relación con el Presidente Polk evitó su encarcelamiento. Harney se había nutrido de comentarios de la prensa estadunidense la que se refería al ejército Mexicano como “un grupo integrado por indios miserables que parecen pigmeos, más degradados aún que nuestros negros”.

Thomas Torpe ‘respetada autoridad’ (sic) sobre diferencias raciales describía al Mexicano como un ser degradado, una combinación de razas donde las malas cualidades de cada una eran las que habían prevalecido. Otro autor ‘analizó’ los cráneos de soldados Mexicanos describiéndolos como “una extremadamente burda organización, más animal que intelectual”. Similares resultados arrojó el ‘análisis’ a los irlandeses.

La mañana del 12 de Septiembre de 1847, el Coronel Harney cabalgaba con su batallón en Mixcoac; a lo lejos se podía ver el Colegio Militar (actual Castillo de Chapultepec). Al día siguiente tendría allí lugar la mayor batalla por el control de la Ciudad de México. Ese día Harney llevaba a los 30 prisioneros hacia el patíbulo; a la distancia podían escucharse claramente los estruendos de los cañones sobre Chapultepec. Al observar que solo 29 de los 30 prisioneros habían sido traídos, Hearney preguntó por el que faltaba. Un médico le informó que el ausente era Francis O’Connor quien había perdido las dos piernas en la Batalla de Churubusco y agonizaba por gangrena.

“Traigan a ese maldito hijo de perra, mi orden es colgar a 30 y por Dios que lo haré”.

Los guardias sacaron a O’Connor de la tienda-hospital con sus muñones sangrantes y lo subieron a una carreta con el lazo al cuello. Eran las 6:30 AM; los otros 29 llevaban ya una hora esperando el ahorcamiento. Hearney dió la orden para el azote de los 30 así como el marcado con la letra ‘D’ en sus rostros.

Foto actual de la parte sur del Convento de Churubusco, blanco del ataque Estadounidense el 20 de Agosto de 1847.
Última batalla antes de la caída de la Ciudad de México. Dos años les tomó a los Estadounidenses tomar la capital del país, después de lo cual, con el país asfixiado, lo obligaron a ceder 2.4 millones de Km2 (Alta California, Texas, Utah, Nuevo México, Colorado, Nevada, Arizona y partes de Wyoming y Arkansas).

Señaló entonces hacia Chapultepec, dando la orden de ejecutarlos hasta entonces la bandera Mexicana fuera arriada, señal de victoria de los invasores. Los prisioneros vociferaron incrédulos y protestaron por la larga espera. Apenas podían sostenerse con la punta de los piés sobre el borde de las carretas para poder respirar confortablemente. Para las 8 de la mañana la batalla llevaba ya más de 2 horas y la resistencia de los defensores de Chapultepec había hecho retroceder innumerables ocasiones a los estadounidenses. A las 9 de la mañana llegaron las escaleras para los invasores quienes en lucha cuerpo a cuerpo ganaron la cumbre del cerro de Chapultepec.

Los San Patricio llevaban más de 4 horas semicolgados; los mosquitos habían incomodado aún más sus sangrantes heridas por los latigazos. A las 9:30 de la mañana el General Nicolás Bravo, héroe de la Independencia, se rendía al teniente Brower. La bandera estadounidense era izada sobre Chapultepec. El momento esperado por Hearney había llegado. Desenvainó su espada y dió la orden de que las carretas se movieran; los San Patricio alcanzaron a lanzar vítores por la llegada de la orden. Minutos después habían muerto los últimos 30.

Dos días más tarde la Ciudad de México era ocupada por los invasores; como en un secuestro, Estados Unidos cobró el rescate: 2.4 millones de kilómetros cuadrados, más de la mitad del territorio nacional tenía que serles entregado para abandonar la capital y los puertos Mexicanos.

Los invasores toman la Ciudad de México. Con la capital asfixiada, los vencedores expondrían a los vencidos el rescate que deberían de pagar para abandonar el país: 2.5 millones de apetitosos Km2. Después de tantas décadas, al fin el buitre Estadounidense saciaría sus ambiciones territoriales.
Tratado de Guadalupe-Hidalgo, que sintetiza el despojo territorial a México.

De esos territorios arrebatados se formaron los actuales Arizona, California, Colorado, Nevada, Utah, Nuevo México, Texas y partes de Wyoming, Nebraska, Kansas y Arkansas. La expansión territorial de EU había sido vertiginosa: compraron la Luisiana a Napoléon (1803), negociaron con España los actuales Washington, Oregon y Idaho cuando aún eran parte de la Nueva España y la Florida (1819) y más tarde le compraron Alaska a Rusia (1867).

Solo un país, México, antepuso las armas para defender su territorio. México enfrentó esta guerra con una gran desorganización política y militar; los limitados recursos económicos contribuyeron también al desastre. Miles de soldados Mexicanos murieron en los 19 meses de la guerra. El país había hecho, dentro de sus limitadas capacidades, lo más que había podido para evitar el despojo.

Por ello resulta indigno y vergonzante que haya, así sea un solo Mexicano que, basado en una condenable ignorancia, insinúe que el norte fué vendido. Para el final de la guerra más de 9 mil soldados estadounidenses había desertado; a pesar de que su reglamento ordenaba castigo, la impunidad prevaleció.

Algunos estadounidenses, muy pocos, entre ellos Lincoln, se opusieron a la guerra; Ulises Grant la definió como “la más injusta guerra jamás realizada por un país fuerte contra una nación débil”.

Lincoln: “la guerra contra México es inmoral, promueve el esclavismo y agrede los valores Republicanos”.”Abraham Lincoln, a young congressman from Illinois, labeled it an immoral war, blatantly proslavery and a threat to the nation’s republican values”. (http://www.bchm.org/wrr/war/p4cw.html)
Henry Clay y Daniel Webster denunciaron que la guerra era un pretexto para robar tierras así como una agresión innecesaria y ofensiva.
“Two of US’s most prominent politicians, Henry Clay and Daniel Webster denounced the war as a pretext for stealing land and as an unnecessary and offensive aggression.”

Para los Estadounidenses de hoy esta guerra no existió, pues no está contemplada en los libros de Historia de las escuela; el autoanálisis respecto de esta guerra injusta les llevaría a cuestionar su propia dignidad y sus valores morales. Por ello esta guerra ocupa a lo mucho un pié de página en sus libros de historia. En palabras del embajador irlandés en México durante un homenaje en 1948 “los 50 San Patricio ejecutados a pesar de su valentía no pueden ser el foco central de los Mexicanos quienes perdieron a tantos de su propia gente en la guerra. No obstante Irlanda reconoce y agradece a México lo que ha hecho para recordarlos”.

En Jalisco el pueblo de San Patricio Melaque lleva su nombre en honor a ellos. En la Cámara de Diputados de nuestro país el ‘Batallón de San Patricio’ está inscrito con letras de oro junto a los demás personajes de nuestra historia. La guerra de 1846-1848: muy pocos Estadounidenses la conocen y muy pocos Mexicanos la olvidarán.

Bibliografía.
Los soldados irlandeses de México. Michael Hogan.
La guerra contra los gringos. Heriberto Frías.
México a través de los siglos. Vicente Riva Palacio.

Edición ilustrada de México a través de los Siglos, de Vicente Riva Palacio.
http://exploramex.com/epocaIndep/guerra47z.jpg

MONTERREY

Domingo, Junio 22nd, 2008

Esta ciudad del noreste de México la identificamos hoy, fácilmente, como uno de los centros industriales más importantes del país.

Garza García, Nuevo León, considerado el municipio con mayor ingreso per cápita del país. Al fondo, el Cerro de la Silla.

Para llegar a alcanzar esa ‘identificación’, sus habitantes, especialmente los del siglo XIX, tuvieron que esforzarse en extremo y ser muy creativos para lograrlo. Al igual que Guadalajara, Monterrey fué fundada en 3 ocasiones. La primera fundación (1577) se realizó junto a los ojos de agua de Santa Lucía de donde tomó su primer nombre; este asentamiento duró apenas unos meses.

1905, el Cerro del Obispado en primer término y el de la Silla al fondo.
Foto actual del sur de la ZM de Monterrey. Bernardo Reyes y un grupo de visionarios transformaron una población insignificante en un emporio industrial.

La segunda (1579), con el nombre de ‘San Luis Rey de Francia’ fracasó igualmente pues su fundador y promotor principal Luis de Carvajal, fué enjuiciado por la Inquisición provocando temporalmente el abandono del territorio del nuevo Reino de León.

En la tercera fundación (1596) un ayudante de Carvajal, Diego de Montemayor, fundó la ‘Ciudad Metropolitana de Nuestra Señora de Monterrey’; coincidentemente el Virrey de la Nueva España era Conde de Monterrey (España).

Sus primeros 250 años de vida fueron complicados e impidieron su crecimiento; además de su clima extremoso, el asentamiento nunca creció pues no resultaba atractivo para los exploradores de esa región por los constantes ataques de los indígenas.

Por esa región solo cruzaban expediciones que ayudaron a fundar poblaciones en Tamaulipas y Texas.

A pesar de su reducida población, valerosos Neoleoneses promovieron la causa de la Independencia, organizaron la defensa de Monterrey durante los 3 años de invasión Estadunidense de 1846-1848 y actuaron decisivamente en la Reforma (1857) y la Revolución (1910).
Plano que muestra la defensa de Monterrey ante el ataque de los invasores Estadounidenses (1846).

Personajes de la talla de Fray Servando Teresa de Mier, el General Mariano Escobedo y el escritor Alfonso Reyes, entre muchos otros, son originarios de Nuevo León.

Alrededor de 1880, una excepcional y emprendedora generación de Neoleoneses estableció, con gran esfuerzo y visión, pequeñas industrias principalmente fundidoras, fábricas de vidrio y cerveza.

Desde entonces, los regiomontanos, en una tierra inhóspita y sin recursos hidráulicos, han ido transformando a la otrora villa de Monterrey en un emporio industrial y financiero.

Planetario en el Centro Cultural Alfa.

En 2000, analistas financieros internacionales la consideraron una de las 50 ciudades más atractivas del mundo para realizar negocios y la más importante de Ibero América.

Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, cuna de 33 campus a lo largo del país.

Monterrey es uno de muchos ejemplos que nos demuestran lo que, con voluntad férrea y confianza en nosotros mismos, podemos lograr los Mexicanos. La industriosa y próspera Sultana del Norte es, sin duda, uno de los grandes orgullos de México.

Palacio de Gobierno de Nuevo León.
Fuente de la Vida en el centro de Monterrey.

1859: MÉXICO EN PELIGRO

Domingo, Junio 22nd, 2008

En dos momentos de su Historia, México estuvo en riesgo de no existir más como nación.

La primera de ellas al terminar la Invasión Estadunidense (1846-48); tomada la Ciudad de México y asfixiado el país por la invasión, en Washington sus Congresistas decidían el futuro de México. Parafraseando a Carlos Fuentes, “se repartían los Estados de México como los Romanos se rifaban las ropas de Cristo”. En esa ocasión (1848) el Congreso Estadounidense se dividió en tres grupos cuyas propuestas pueden resumirse en las siguientes:

  1. Despojarle a México Alta California, Nuevo México y Texas (que se convirtieron posteriormente en 9 estados de EU y que fué finalmente lo que ocurrió).
  2. Todo el territorio ubicado al Norte del Trópico de Cáncer (además de lo señalado en el punto 1, se arrebatarían Baja California, Sonora, Chihuahua, Sinaloa, Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas y Durango).
  3. Absorber todo el país.
La Península de California fué siempre codiciada por los EU. Milagrosamente se salvó para México.

Dos situaciones salvaron a México: los indígenas (eran demasiados y sedentarios, no nómadas como en el norte de Norte América y se les complicaba erradicarlos o conducirlos a reservaciones) y los ya serios problemas del esclavismo que dividían a EU en dos (Norte y Sur) y que más tarde conducirían a su Guerra de Secesión (1861-1865). Pero hubo una segunda oportunidad de que eso ocurriera, y sucedió en 1859, durante la Guerra de Reforma. Para analizar esta etapa de la historia de México, es conveniente repasar algunas circunstancias que antecedieron a estos hechos.

Comúnmente se conoce a este periodo como Guerra de Reforma o Guerra de Tres años (1858-61) y representa el penúltimo enfrentamiento entre Conservadores y Liberales. El último de ellos fue la intervención Francesa (1862-67), promovida por los Conservadores. Después de su larga guerra de Independencia de España (1810-21), a la joven nación Mexicana le esperaban muchas desgracias.

Éstas se dieron básicamente porque los nuevos Mexicanos no tenían claro cuál debería de ser el modelo político que el país debería de utilizar para su futuro. Había básicamente 2 opciones:

  1. Continuar con el modelo Español, centralista, con un Presidente plenipotenciario o Emperador. Defendido por el grupo Conservador.
  2. Un modelo basado en los modelos Francés y Estadunidense. Propuesto por el grupo Liberal. ¿ Y por qué no tenían claro los Mexicanos el modelo a seguir ?

Porque durante 300 años España implementó en sus colonias Americanas un modelo arcaico, que no era ni democrático ni efectivo, ni buscaba el progreso material de las colonias; y España no podía enseñar otro modelo porque ella misma estaba ahogada en sus propios errores que la llevaron, de ser la primera potencia mundial a una nación pobre, acechada y humillada por sus enemigos. Así pues, para entender todas las desgracias y cambios que vivieron los Mexicanos en la primera mitad del siglo XIX, revisemos los principales acontecimientos que aquejaron a México:

  1. Guerra de Independencia: 1810-1821.
  2. Imperio Mexicano: 1822-1823 –> Conservadores.
  3. Se crean los Estados Unidos Mexicanos: 1824 –> Liberales.
  4. Guerra de Texas. Los inmigrantes Estadounidenses se sublevan y declaran su independencia, México no la reconoce: 1836.
  5. Primera invasión Francesa: 1838.
  6. EU invade militarmente a México y lo despoja del 55% de su territorio: 1846-1848.
  7. La Guerra de Castas en Yucatán pone en riesgo de perder la península para México (1847). Ante la amenaza de una nueva invasión, el Gobierno Mexicano es obligado a vender el norte de Sonora a EU: 1853.
  8. Diversos invasores Estadounidenses desean imitar el ejemplo de los Texanos y declaran independientes a Baja California, Tamaulipas y Sonora. Son derrotados: 1854.

No se incluyen aquí los muchos golpes de estado entre Conservadores y Liberales.

Después de todas estas calamidades, los Conservadores son sacados del poder (1855) y llegan los Liberales. Comonfort (Presidente Liberal) promulga la Constitución de 1857 en la que se reestablece nuevamente la República así como algunos cambios trascendentes como la instalación del Registro Civil (casi todo estaba en manos de la Iglesia) y la enajenación de los millonarios bienes de la Iglesia. Ante esta amenaza a sus intereses, la Iglesia y el grupo Conservador se enfrascaron en una lucha militar contra los Liberales. Al año siguiente (1858), las fuerzas de ambos bandos estaban niveladas y se llegó al absurdo de que en México había 2 Presidentes: uno del grupo Conservador (Félix Zuloaga) en la Ciudad de México y otro del Liberal (Juárez) quien huía a salto de mata hasta instalarse en Veracruz.

Fotografías de Félix Zuloaga (izq.) y Benito Juárez (der.). La desorganización política de México alcanzó la locura de tener simultáneamente dos Presidentes.

Desde el inicio de su vida como país independiente, los Estados Unidos, apoyados por su ‘Destino Manifiesto’ pretendieron ejercer el control sobre los demás países Americanos. Su influencia política y sobre todo económica que ya desde entonces empezaban a ejercer, forzaba a los Gobiernos Mexicanos a obtener su reconocimiento. Con muy pocas excepciones, el Presidente Mexicano en turno había llegado al poder a través de un golpe de estado o como producto de una sublevación militar.

Ya que generalmente el nuevo Presidente ascendía al poder en medio del caos, tenía la necesidad de dinero para los gastos del Gobierno y solicitaba a países como Francia, España, Inglaterra y Estados Unidos su reconocimiento, pues con ellos se desarrollaban las principales actividades diplomáticas y sobre todo económicas (llámese préstamos). Al tener México 2 Presidentes al mismo tiempo, su posición política era evidentemente muy débil. Pero si la política era débil, la economica podría considerarse un cadáver.

Estados Unidos era Gobernado por el Presidente James Buchanan, quien era gran partidario de continuar con la política expansionista territorial que ya antes los EU habían ejercido sobre México en 1836 y 1848. La situación política en México era inmejorable para continuar con esa política, por lo que aprovechó esta ‘extraordinaria ocasión’ para enviar a negociar con los 2 Presidentes Mexicanos aplicando la estrategia del ‘mejor postor’.

Así, Robert McLane llegó en Abril de 1859 para entrevistarse en la Ciudad de México y Veracruz con ambos Presidentes Mexicanos: el Conservador era Miguel Miramón (quien había sustituido a Félix Zuloaga) y Juárez era el Liberal.

Los Estados del país y sus respectivos Gobernadores estaban divididos en dos bandos. En general la zona del Centro (Jalisco, Guanajuato, Edo.de México, etc.) apoyaban a Miramón, pero el resto del país (las zonas menos pobladas) a Juárez.

Los Conservadores estaban en la región donde se asentaba la mayor cantidad de población y por ende en donde se encontraban los mayores recursos económicos, sin embargo éstos recursos se encontraban concentrados en manos de unos cuantos, en especial en la Iglesia. La desgracia para los Conservadores era que, para ser congruentes con su filosofía, no podían vender los bienes de la Iglesia como lo indicaba la Constitución Liberal de 1857 y por ello no se atrevieron a tocar esos recursos.

Después de huir de la Ciudad de México, Juárez decidió inteligentemente instalar su gobierno en el Puerto de Veracruz y la razón era muy sencilla: el país seguía hundido en la miseria y la única fuente de recursos frescos era el ingreso económico que producía la aduana del puerto. Pero había una situación trágico-cómica: frente al puerto de Veracruz, estaban permanentemente anclados los barcos de Inglaterra, España y Francia, en espera del pago mensual que el Gobierno Mexicano debía de hacerles por el pago de la deuda externa. Así, de los ‘grandiosos’ ingresos de la aduana de Veracruz, el 90% se destinaba para pagar esas deudas y solo el 10% se destinaba a los gastos del gobierno Liberal de Juárez.

Conociendo a la perfección las debilidades del país, McLane expuso a ambos Presidentes las condiciones no negociables que el Gobierno de Washington exigía para otorgarles su reconocimiento, entre las que destacaban la entrega de Baja California, libre tránsito para civiles y militares Estadounidenses de por vida en las rutas Nogales-Guaymas e istmo de Tehuantepec y permiso permanente de que tropas Estadounidenses ingresaran a cualquier parte del territorio Mexicano en caso de que alguna situación ‘amenazara’ a los EU.

En resumidas cuentas, el tratado permitiría a los EU la incursión de sus tropas en cualquier parte de México sin necesidad de obtener permiso del Gobierno Mexicano. Algunos gobiernos Europeos se escandalizaron ante la monstruosidad de este tratado y lo calificaron en realidad como una anexión de México a los EU.

Contradiciendo lo que las lamentables enseñanzas de las escuelas señalan, los Conservadores, aun en la miseria económica en la que se hallaban, rechazaron la humillante proposición de McLane (el Presidente Conservador Miguel Miramón había sido por cierto uno de los Niños Héroes en la batalla de Chapultepec, pero sobrevivió a la batalla). En cambio, Juárez a través de su Secretario Melchor Ocampo (Michoacano), aprobaron la leonina propuesta.

Aquí vemos claramente lo que en otras ocasiones he expuesto. Ningún personaje histórico es totalmente malo ni totalmente bueno. La lamentable enseñanza de las escuelas encasilla a los Conservadores como los malos de la película y encumbra a Juárez como ejemplo de patriotismo y rectitud. Ni uno ni otro eran un dechado de virtudes, pero al menos Miramón rechazó este denigrante acuerdo, a pesar de que al hacerlo, estuviera cavando su propia tumba política.

La miseria económica en la que se encontraban ambos bandos (Conservadores y Liberales) era un atractivo muy grande para otros países, especialmente para los Estados Unidos. México parecía ser el vecino que cualquier potencia desearía tener: extensos y ricos territorios y una nación sumida en la desorganización política y en la miseria económica. Despojado durante la guerra de 1846-1848 de 2.4 millones de Km2 (5 veces el territorio de Francia o 6 el de Alemania), los EU seguían viendo a lo que quedaba de México con mucho interés.

Los Conservadores, instalados en la Presidencia en la Ciudad de México, rechazaron consistentemente durante 2 años los ofrecimientos Estadounidenses para obtener el reconocimiento a su Gobierno. John Forsyth, enviado de Washington, estuvo reiteradamente visitando a los Presidentes Conservadores (Zuloaga primero y Miramón después) para insistir en su ofrecimiento de reconocer a su Gobierno siempre y cuando se les entregase entre otras muchas facilidades Baja California, Sonora y la mitad de Chihuahua así como el libre tránsito por Tehuantepec y la ruta Nogales-Guaymas. Ante la permanente negativa de los Conservadores, Forsyth escribió a Washington, rematando su carta así: “en poco tiempo seré dueño de la situación, hasta hacer de los EU el árbitro indiscutible de los destinos de México”.

Como vimos la semana anterior, el Gobierno de Juárez instalado en Veracruz, había firmado el tratado McLane-Ocampo en el que aceptaba los peligrosísimos ofrecimientos de Washington para obtener el reconocimiento a su Gobierno. Los Historiadores del siglo XX, defensores o admiradores de Juárez, dicen que Don Benito sabía que el tratado no sería aprobado por el Senado Estadunidense, cosa que en realidad sucedió.

Pero ¿ qué pasaba mientras tanto en EU ? ¿ Por qué el Senado Estadounidense rechazaba tan apetitoso acuerdo ? Veamos. La declaración de independencia de EU (1776) indicaba, entre otras cosas, que todos los hombres habían sido creados iguales, o sea, que ninguno tenía el derecho de explotar a otro. La realidad que esto fue letra muerta durante casi 200 años. Por ello, cuando EU despoja a México de sus Estados Norteños, el sur de nuestro vecinos se volvió tierra fértil para propagar el esclavismo. Desde aquélla época los estados sureños de EU tenían grandes diferencias con los del norte, especialmente en cuanto a lo que a la esclavitud correspondía.

Bandera de los Estados Unidos (izquierda) y de los Estados Confederados (derecha); la división de ese país en 2 naciones era una situación real.
Los conflictos eran tan grandes que una separación de los Sureños para crear un nuevo país se hacía cada vez más probable. El Presidente Buchanan (1856-1860) era un abierto partidario del esclavismo y deseaba desmembrar lo que quedaba de México para añadirlo a los Estados esclavistas. A través de fraudes electorales como los de 1854 en Kansas y Nebraska, el Presidente Buchanan pretendía adherir más estados esclavistas a los EU, de manera que los Esclavistas dominaran a los no esclavistas. Con México podrían formarse nuevos Estados Estadounidenses; un Estado podía formarse con 50,000 habitantes y cada estado tenía derecho a dos lugares en el Senado.
En rojo los estados Sureños pro separatismo (esclavistas) y en verde los Unionistas. En beige, territorios con tendencia al esclavismo. El Presidente Buchanan (pro esclavista) deseaba adjudicarse estados Mexicanos del norte para, con sus votos, controlar el Congreso y aumentar la posibilidad de continuar con sus negocios agrícolas y así formar una nueva nación: los Estados Confederados de América. La cercanía de Texas con México hacía atractivos para los Separatistas los Estados Mexicanos del norte para, con ello, incrementar sus posibilidades de fundar un nuevo país y dividir a los EU en dos naciones.

Lo que Buchanan buscaba era tener más asientos en el Senado para obtener las decisiones en su favor. Así pues, cuando el Senado Estadounidense recibe en Washington el tratado McLane-Ocampo, las fuerzas de ambos bandos, Esclavistas y antiesclavistas, estaban bastante parejas, pero la diferencia en número de Senadores era aún a favor de los no esclavistas, de ahí la urgencia de Buchanan de agregar nuevos Estados a partir de territorios Mexicanos. Ante esta situación, en la que la permanencia de EU como un solo país se ve en grave riesgo, el Senado Estadounidense decide rechazar el Tratado. La fortuna le sonríe increíblemente a Juárez quien ve reconocido a su Gobierno, sin la necesidad de cumplir con el leonino tratado en el que prácticamente entregaba al país a los Estadounidenses.

Con los antecedentes analizados en los capítulos anteriores, detengámonos a hacer algunas reflexiones acerca de esta parte de nuestra Historia. Los super hombres como Juárez o los super traidores como Miramón no son precisamente eso. Cada persona tiene aspectos positivos y negativos; no debemos de llegar al pobre análisis de etiquetar entre ‘buenos’ o ‘malos’ a los personajes históricos como lo enseñan los maestros (¿?) de Historia.

Benito Juárez puso la existencia del país en riesgo, a pesar de que sus defensores digan que lo hizo con toda la seguridad de que el tratado McLane-Ocampo sería rechazado en el Senado Estadounidense.

Melchor Ocampo, por su parte, que incluso avenidas y monumentos tiene en varias ciudades del país, fue en realidad un personaje oscuro e inútil que se atravesó en nuestra Historia y que, al retirarse meses después a su casa en Michoacán fue asesinado por los Conservadores.

Doña Ignorancia les promovió a estos, como a muchos otros, monumentos y avenidas, sin en realidad merecerlo. Claro, en este punto no hay que irse al extremo opuesto y decir que México tuvo solo personajes nefastos en su Historia. Hay decenas, cientos de personajes en verdad valiosos, pero desconocidos para la mayoría.

Miguel Miramón, Conservador y etiquetado por la penosa historia de la SEP como traidor, no lo era en realidad. Él rechazó contundentemente las humillantes propuestas del vecino del norte y terminó derrotado y expulsado de la Presidencia por Juárez, a cuyo gobierno Washington legitimó.

Doce años atrás, contando con solo 14 años de edad (1847), había defendido Chapultepec ante los invasores Estadounidenses, pero su nombre no se inmortalizó como la de los otros seis jóvenes-niños que murieron y que ahora conocemos como los Niños Héroes. Después de este golpe de suerte de Juárez que lo expulsó del Palacio Nacional en 1860, Miramón sería uno de quienes dos años más tarde propondría a Napoleón III traer a Maximiliano a México para implantar el Segundo Imperio (1863-1867). Miramón era, mucho más que Juárez o Melchor Ocampo, un patriota, a pesar de su error de haber invitado junto con otros Conservadores a implantar en México un Imperio apoyado por Francia.

Desde su independencia en 1821, México había vivido 40 años inmerso en el caos. Lo que Miramón deseaba era que México tuviera un rumbo cierto; ya habían transcurrido 4 décadas completas en las que se había demostrado que los Mexicanos no eran capaces de gobernarse a sí mismos. Aunado a esto varias potencias como los Estados Unidos, Francia o Inglaterra, tenían deseos de seguir hundiendo al país, aprovechándose de sus desgracias internas. La política, base de cualquier organización social, no había podido establecerse en México. Sin orden político, la economía se torna en un caos. Esa era la penosa situación de México cuando EU está a punto de absorberlo en 1859. Esa era la situación que obligó a algunos Mexicanos a ofrecer el trono del Imperio Mexicano a un extranjero: a Maximiliano de Habsburgo (1864-1867)

Muchos historiadores tacharon a los Conservadores de traidores pero no lo eran tanto; sin embargo, hay que entender que fue un error, pero no del tamaño como lo marca la lamentable historia de la SEP. Antes que juzgar hay que conocer. Llevando este ejemplo a la época actual, aquí tenemos al Tabasqueño Jefe de Gobierno de la Ciudad de México trayendo en 2001 a un extranjero (al ex alcalde de Nueva York) a solucionar la criminalidad en la Capital del país. ¿ Habría entonces que tacharlo de traidor ? ¿ No es muy parecido a lo que intentaron hacer los Conservadores ? Ambos, Miramón y el Jefe de Gobierno, intentaron traer de fuera lo que los Mexicanos no han podido hacer dentro. La historia se repite, aunque los personajes se encuentren a 150 años de distancia. Claro, pido disculpas a Miguel Miramón por osar compararlo con el Jefe de Gobierno.

Si hoy nos seguimos lamentando por haber perdido el 55% de nuestro territorio durante la invasión Estadounidense de 1846-48, debemos también de sentirnos muy afortunados de mantener los 2 millones de km2 que hoy nos quedan. En 1859 México sobrevivió como país y mantuvo su mutilado territorio por diversas casualidades.

Cuando viajemos por Baja California, Sonora o Chihuahua, sintamos que esas tierras, las mas propensas a ser arrebatadas por nuestros vecinos, se quedaron bajo nuestro propio suelo, pues son aquellas tierras que sentíamos perdidas y milagrosamente conservamos.

Quienes hubiesen deseado -antes o ahora- que México fuera absorbido por los EU en 1859, no pueden ser buenos Mexicanos. Quienes se queden a vivir en México, que sea porque lo aman, con todos sus defectos y virtudes; de otra forma, tenemos 15,000 Km.entre fronteras y litorales, para dejarlo.

UNA HISTORIA CHUSCA: EL ORIGEN DEL No.41

Domingo, Junio 22nd, 2008

Muchas o casi todas las costumbres que tenemos tienen un antecedente histórico, ya sea que el tema se refiera a comida, vestido, actitudes, lenguaje, etc. Es este el caso del origen de la costumbre de asociar en México al número 41 con la homosexualidad.

El hecho en el que se creó esta ‘tradición’ involucró a dos personajes importantes en la vida política y social de México. Nada menos que a la hija del Presidente Porfirio Díaz, Amada Díaz e Ignacio de la Torre y Mier, su esposo. Amada era hija de Porfirio y una indígena Juchiteca (Oaxaqueña) antes de que éste contrajera matrimonio por vez primera.

El impacto que causó en la conservadora sociedad Mexicana de la época fue tal que el chisme se esparció como reguero de pólvora y penetró en el sarcasmo y jocosidad de la chismografía nacional.

Ignacio de la Torre era hijo de un rico hacendado del Estado de México y contrajo matrimonio nada menos que con la hija del Presidente Díaz. El futuro político de de la Torre era lógico, pues gozaba del apoyo de su suegro. Sin embargo, un hecho cambió su vida y marcó en el léxico popular la referencia al número 41.

El 20 de Noviembre de 1901, se celebraba una fiesta en una lujosa casa de la calle de La Paz, cerca del centro de la Ciudad de México. Durante la celebración, al gendarme que vigilaba la zona se le hizo curioso que solo ingresaran hombres a la fiesta. Por ello, decidió informar a sus superiores de lo que estaba sucediendo. A los pocos minutos se presentó una redada en la casa; al ingresar los gendarmes encontraron a muchos hombres vestidos elegantemente de mujer, con pelucas, bustos postizos, aretes y maquillaje.

Los sorprendidos policías y sus superiores formaron en fila a los festejantes: contaron a 41, pero el organizador de la fiesta, el número 42, había huido por la azotea. Era Ignacio de la Torre, el yerno del General Díaz y, aunque nunca pudo comprobarse su presencia en el lugar, el rumor nunca fue desmentido.

El Presidente intentó acallar la información a la prensa para evitar un escándalo familiar, pero el chisme se esparció como era de esperarse y alcanzó cobertura nacional. Díaz se entrevistó días después con Ignacio de la Torre y, aunque nunca se supo el tema de las conversaciones, un asunto que quedó claro es que el General Díaz le retiró su apoyo para promover a de la Torre a la Gubernatura del Estado de México.

El número 41 estuvo durante semanas y meses en boca de todo el país y, como era de esperarse, aunado al tradicional sarcasmo de los Mexicanos, se asoció de inmediato con la homosexualidad. Siendo el tema del momento, el periodismo, el teatro, la pintura y el grabado, aprovecharon la circunstancia para enraizar aún más en la conciencia de los Mexicanos el uso del número 41 en el léxico popular.

José Guadalupe Posada publicó algunos de sus famosos grabados en el periódico la Hoja Suelta en donde, a raíz de este hecho dibujó a un grupo de hombres bailando en parejas, junto con la siguiente composición:

“Disfrazados la mitad/ De simpáticas muchachas/La otra mitad con su traje,/ Es decir de masculinos,

“Aquí están los maricones muy chulos y coquetones”. “Hace aún muy pocos días/ Que en la calle de la Paz,

Los gendarmes atisbaron/ Un gran baile singular.// Cuarenta y un lagartijos/ Disfrazados la mitad/

De simpáticas muchachas/ Bailaban como el que más.// La otra mitad con su traje,/ Es decir de masculinos,/ Gozaban al estrechar/ A los famosos jotitos./ Vestidos de raso y seda/ Al último figurín,/ Con pelucas bien peinadas/ Y moviéndose con chic.”

En 1906 Eduardo Castrejón publica el libro ‘los cuarenta y uno’, novela en donde se narran las ‘hazañas’ de esos 41 jóvenes que fueron detenidos y enviados a Yucatán a realizar trabajos forzados.

El estigma en la sociedad Mexicana fue tal, que a partir de entonces de manera discreta se evita utilizar el número 41. Así sea un salón de clases, un regimiento militar, cualquier habitación de hotel o número de empleado, difícilmente encontraremos uno que tenga ese número. Evidentemente los hombres en México evitan mencionar su edad cuando cruzan por los 41 años.

La vida de Amada Díaz estuvo llena de complicaciones y tristezas. Murieron Don Porfirio e Ignacio su esposo; nunca tuvo hijos, lo que le llevó a una soledad que le ‘ayudó’ a acuñar la frase: “mi madre no debió llamarme Amada, el nombre de Dolores habría sido más apropiado para mí”.

México, una construcción milenaria.

Domingo, Junio 22nd, 2008

PROGRAMA PRODUCIDO POR LA PRESIDENCIA DE LA REPÚBLICA CON MOTIVO DEL AÑO NUEVO 2000 CONDUCIDO POR EL PRESIDENTE ERNESTO ZEDILLO

Ciudad de México, 31 de Diciembre de 1999. Versión estenográfica de la narración del presidente Ernesto Zedillo, durante el programa de televisión:
“México: una Construcción Milenaria”

Ernesto Zedillo. Presidente de México (1994-2000)

DESPACHO PRESIDENCIAL

Es bueno recordar que hace mil años, México, este espacio físico, histórico y cultural que hoy llamamos México, ya había visto surgir y desaparecer grandes civilizaciones; ya había sido testigo de notables hazañas en la arquitectura, las artes y el pensamiento.

Grupos nómadas de recolectores y cazadores comenzaron a poblar este territorio hace más de 30 mil años, y hace unos 7 mil, igual que en diversos puntos de nuestra tierra, dio inicio la agricultura. Algunas de las plantas que crecen en nuestro suelo desde entonces como la calabaza, el frijol, el chile, el jitomate, el aguacate siguen siendo muy gustadas en nuestra dieta. Con el tiempo, otro cultivo llegó a ser tan importante que se convirtió -y todavía lo es- en el símbolo mismo del sustento y de la vida en México: el maíz.

Muy pocos países son herederos directos de una cultura tan antigua, profunda y viva. Al igual que China y la India, el México de nuestros días es el resultado de milenios de transformaciones que se han dado sobre un proceso histórico de continuidad.

Hace mil años, algunas de las mayores culturas que florecieron en Mesoamérica ya habían declinado y pertenecían a un pasado mítico y legendario.

La misteriosa cultura olmeca, asentada originalmente en el sur de Veracruz y el norte de Tabasco, madre de los primeros calendarios y sistemas de escritura americanos, origen de muchas de las divinidades que serían luego veneradas en Mesoamérica, nació mil años antes de la era cristiana.

Con su arquitectura monumental, sus murales, su enorme y complejo trazo urbano, Teotihuacan, la espléndida ciudad de Quetzalcóatl, expandió su influencia hasta la América Central; en el año mil su leyenda era tan poderosa que en adelante otros pueblos vieron a Teotihuacan como el lugar donde los dioses se habían reunido para crear el Quinto Sol, y se esforzaron por sentirse herederos de su sabiduría y su esplendor.

Hace mil años, había pasado ya el momento más alto de la civilización maya clásica, cuya grandeza nos deslumbra, aunque apenas ahora estemos empezando a descifrar su escritura. El Tajín y su pirámide de nichos, Montealbán y su asombrosa plaza, el conjunto de Xochicalco -donde grandes culturas ajustaron sus calendarios-, Cacaxtla y sus pinturas murales, para nombrar sólo unos cuantos ejemplos, florecieron todos antes de que comenzara el milenio que ahora termina.

A partir de 1325, en los lagos del Valle de México surgió la ciudad de Tenochtitlan. La edificaron los mexicas, que llegaron a constituir el señorío más poderoso de aquel tiempo. Como antes habían hecho otros, los mexicas se proclamaron herederos de Teotihuacan, el lugar donde se habían concentrado el poder y la riqueza, donde las artes habían florecido.

A partir de esa antigua y extraordinaria estirpe, afirmaron que mientras dure el mundo, nunca acabará, nunca se perderá la fama y la gloria de México-Tenochtitlan.

TEMPLO MAYOR Y MUSEO DE ANTROPOLOGÍA

De la misma manera, nosotros miramos hacia el pasado en busca de las raíces y la fuerza de nuestra identidad, de nuestra unidad, de nuestra esperanza. Es bueno recordarlo en el fin de este milenio.

México fue escenario de uno de los episodios más extraordinarios de la historia universal. Justo a la mitad del segundo milenio, ocurrió el encuentro entre los diversos pueblos indígenas que habitaban los señoríos de Mesoamérica y los conquistadores españoles. Así nació el “nuevo mundo”.

Nunca antes dos civilizaciones tan distintas y tan distantes se habían encontrado: una, que dominaba un continente en ávida expansión, era heredera de la cultura latina y griega, se encontraba inmersa en la tradición judeocristiana y estaba teñida por el legado de los moros. La otra civilización, la de nuestro territorio, antigua y prodigiosa, vivía encerrada en su espacio y sin noción del mundo que se extendía más allá de las grandes aguas.

La valerosa defensa de los reinos fue insuficiente. La feroz conquista militar, el colapso económico, las terribles epidemias y los trabajos forzados diezmaron a la población indígena. De las cenizas del mundo prehispánico surgió una notable fundación cultural. Los españoles y los indios construyeron juntos la cultura mexicana.

La población indígena fue convertida al cristianismo. La dimensión de esa tarea puede verse todavía en los millares de iglesias y conventos que pueblan el paisaje nacional. Esa profusión de portadas, retablos, pinturas, esculturas, muchas de ellas de una calidad tan alta que las convierte en expresiones del arte universal, llegó a su esplendor en el barroco mexicano. En aquella época de riqueza espiritual, arraigó el culto a la Virgen de Guadalupe.

En la ciudad de México se establecieron la primera imprenta, la primera universidad y la primera academia de artes del continente. Nuestro suelo siempre ha sido fértil para el talento. Así lo probó la abundancia de médicos, ingenieros, astrónomos, escritores, músicos y pintores que hubo en la Nueva España. Entre todos aquellos personajes, destacó una gran mujer, un enorme talento de la literatura universal: Sor Juana Inés de la Cruz.

Cuando en el siglo XVIII comenzaron a llegar de Europa a la Nueva España las ideas de la Ilustración, que impulsaban el desarrollo de las ciencias y hablaban de libertad e igualdad entre los hombres, el terreno estaba abonado para aprovecharlas. Una generación de criollos fincó entonces los cimientos del nacionalismo cultural mexicano y comenzó a sentir que esta tierra debía ser una nación diferente a la Vieja España.

En ocasiones los mexicanos hemos tendido a sentir como ajenos los tres siglos del Virreinato. Pero, desde el mirador del año 2000, debemos reconocer que aquella época tuvo una importancia decisiva en la formación de nuestro país y, sobre todo, que su herencia cultural tiene una faceta claramente positiva.

SALÓN VIRREY

Los conocimientos, las destrezas y la sensibilidad de los indígenas, los materiales de esta tierra, unidos a conceptos y pautas occidentales, crearon en México un sinfín de obras admirables, una cultura única y profunda, lo mismo en sus manifestaciones académicas que en la inmensa variedad y riqueza de sus expresiones populares. Todos podemos percibir esa presencia hasta el día de hoy, actuante y viva. Es un cimiento de nuestra identidad, unidad y esperanza. Es bueno recordarlo en este fin de milenio.

Somos un país mestizo. México es la patria de una suma de razas y culturas que no tiene par en el resto de América. En lo que ahora son otros países, los colonizadores exterminaron a las poblaciones indígenas o las segregaron en reservaciones. Otros propiciaron el surgimiento de dos y hasta tres sociedades separadas, la blanca, la indígena, la negra, que alimentaron mutuamente sus agravios, rencores y recelos.

Pero en México, ciertamente con dolorosas excepciones, la regla fue la inclusión y la mezcla, no la exclusión y el prejuicio. El mestizaje incorporó a indígenas de las más diversas etnias, a españoles de varias regiones y también a la población negra. Esa rica amalgama gestaría una nueva nación.

Aún siendo tan importante su aspecto étnico, el mestizaje decisivo fue el cultural. Si observamos el conjunto de gustos, valores y costumbres que caracteriza a los mexicanos, nos daremos cuenta de cómo se suman en nuestra cultura las influencias de pueblos diversos. También veremos que este proceso no se ha interrumpido nunca. A lo largo del tiempo, en México han encontrado su hogar lo mismo gente llegada de oriente que del sur de nuestro continente y de muchos países europeos. En el sentido cultural, México es una prodigiosa construcción donde las diversas identidades se disuelven y se fortalecen en esa otra nueva identidad que es la mexicana.

A veces predomina la cultura indígena: seguimos comiendo maíz, frijol, chile, cacao, guajolote. Muchos guisos nacionales son mestizos, como el mole o la variadísima dulcería. En cambio, la lengua preponderante, el vestido, el mobiliario doméstico y los instrumentos de transporte y trabajo, suelen ser, desde hace siglos, de origen europeo. En el sentido comunal de la existencia, en ese predominio del nosotros sobre el yo se advierte un eco indígena, al igual que en la esplendidez de nuestras fiestas. Las actitudes populares ante la muerte son una confluencia de dos estoicismos: el indígena y el español.

México nunca ha sido, ni debe ser, una nación que excluya la diversidad. Por el contrario, es, y debe seguir siendo, un mosaico variado y multicolor. Un mosaico de “patrias chicas” cuyos habitantes, incluso si se ven obligados a emigrar, conservan siempre el amor a su tierra, al pueblo, al paisaje único que los vio nacer y crecer.

Cada una de esas piezas del mosaico mexicano tiene una identidad propia. En cada una hay matices diversos en las actitudes ante la vida, el trabajo, el cuerpo, el amor y la muerte. Cambian las sensibilidades artísticas, las costumbres, los ideales, las devociones. Pero aquellas “patrias chicas” se unen en una voluntad, en una identidad común.

Es un hecho muy feliz que esos “muchos Méxicos” entre el Río Bravo y el Suchiate, entre el Océano Pacífico y el Atlántico, en las montañas, los desiertos, el Altiplano y las costas, convivan entre ellos, intercambien modos de ser, influencias y aficiones, se apoyen y vivan estrechamente unidos. Es un hecho muy afortunado que esos “muchos Méxicos” se sientan todos parte de la patria grande, parte de la idea y la realidad tangible que constituyen y dan fuerza a nuestra nación.

A lo largo del milenio que ahora termina, y especialmente durante el siglo XX, la humanidad se ha desgarrado una y otra vez por diferencias religiosas, étnicas, culturales, económicas, políticas, nacionales. Diferencias que han llegado a parecer tan irreconciliables que han sido pretexto de guerras, exterminios, persecuciones. En el mundo del siglo XX, México ha sido una excepción. Aunque no faltan en nuestro país lamentables casos de discriminación o exclusión, que debemos combatir, los mexicanos no persiguen a los mexicanos ni a los demás.

PATIO CENTRAL DE PALACIO NACIONAL

La fraternidad social constituye uno de nuestros mayores aportes a la historia humana. De ella derivamos también nuestra unidad, identidad y esperanza. Es bueno recordarlo, en este fin de milenio.

En 1810 el cura Hidalgo convocó a los mexicanos a luchar por la Independencia. Después de largos años de una lucha heroica, en 1821, México logró ser una nación soberana.

José María Morelos formuló en los sentimientos de la nación el más noble programa para la patria que apenas vislumbraba, y se propuso la creación de un pueblo democrático y republicano, igualitario, educado y justo.

Morelos lo concibió en las siguientes palabras: “La soberanía dimana del pueblo, el que sólo quiere depositarla en sus representantes. Como la ley es superior a todo hombre, las que dicte nuestro Congreso deben ser tales que obliguen a constancia y patriotismo, moderen la opulencia y la indigencia y aumenten el jornal del pobre”. Expresados hace 186 años, estos sentimientos siguen vigentes y los mexicanos debemos esforzarnos para cumplirlos cabalmente.

En aquella época, sin embargo, tardamos decenios en llegar a un acuerdo sobre cómo debería gobernarse y estar organizada esa nueva nación. Los mexicanos perdimos la mitad del siglo XIX en discordias internas que nos hicieron vulnerables a las potencias de entonces. En vez de democracia, sufrimos el dominio de caudillos. En lugar de integración nacional, surgieron tentativas separatistas. Padecimos rencillas e innumerables egoísmos. El resultado no pudo ser más doloroso: fuimos despojados de la mitad del territorio.

Ante el riesgo de perderlo todo: libertad, independencia y patria, en 1857 una extraordinaria generación de mexicanos inició una gran década nacional, que sentó las bases del México moderno. En ese año se promulgó la Constitución liberal. No fue la primera pero sí, hasta entonces, la más importante de nuestra historia. A ella debemos nuestras libertades cívicas y nuestras garantías individuales.

Pero quizás lo más trascendente fue que los mexicanos, teniendo a la cabeza al presidente Juárez, nos demostramos por primera vez sin lugar a dudas que somos plenamente capaces de defender nuestra soberanía. Después de una larga y dolorosa lucha, el imperio invasor traído por los conservadores fue derrotado, y la ley se aplicó con justicia a quienes habían querido imponernos la monarquía extranjera. En 1867, al derrotar a las fuerzas representadas por Maximiliano, Benito Juárez logró restaurar a la república como la forma de gobierno que México necesitaba para alcanzar el progreso económico, la democracia y la justicia.

Por diez años, durante la República Restaurada, con los gobiernos de Juárez y de Lerdo de Tejada, México avanzó notablemente en lo político. Luego vino la larga dictadura de Porfirio Díaz, en la que el país progresó en lo económico pero se retrasó en lo político y lo social. Comenzaban a crecer la agricultura, la minería, la industria. Se tendían miles de kilómetros de vías ferroviarias y se abrían nuevos puertos. Pero se agudizaban las diferencias sociales en el campo y la ciudad. Se violaban los derechos de las personas. Se oprimía la libertad. Prevalecía la exclusión como forma de gobierno.

El resultado fue el estallido de la Revolución Mexicana. Recordemos los ideales y los valores de sus hombres: el apóstol Madero recorre las ciudades predicando la democracia; Zapata demanda tierra y libertad; Pancho Villa cabalga, con espíritu justiciero, al frente de su División del Norte; Venustiano Carranza defiende la soberanía nacional y convoca al Congreso del que surge la primera constitución que, en el mundo sumó libertades individuales y derechos sociales.

Una vez concluida la etapa de lucha, el invicto Obregón comienza la normalización del país y la cruzada educativa; luego el adusto Calles emprende la creación de instituciones; el General Cárdenas reparte la tierra y nacionaliza el petróleo.

Recordemos también las imágenes del pueblo que bajo las órdenes de esos caudillos vivió, participó y sufrió la Revolución. La lucha de ese pueblo, de esos hombres, esas mujeres, esos ancianos y esos niños, debe ser honrada por nosotros, sus hijos y sus nietos.

MONUMENTO DE LA REVOLUCIÓN

La promesa de justicia, libertad, igualdad y educación que la Revolución hizo a los mexicanos sigue impulsando nuestra unidad, nuestra identidad y nuestra esperanza. En el fin del milenio, es bueno recordarlo.

La Constitución de 1917, nuestra actual carta magna, contiene los más nobles ideales de la Revolución: preservar la soberanía nacional, lograr la justicia social en los campos y las fábricas, dar a todos educación básica gratuita, garantizar una vida digna para cada hombre y cada mujer y, desde luego, hacer realidad la democracia, el ideal que puso en marcha el movimiento de 1910.

Los gobiernos emanados de la Revolución se propusieron alcanzar esos ideales de justicia, democracia y desarrollo; cada uno lo hizo con distinto énfasis, según su particular comprensión del país y su circunstancia. Ciertamente hubo errores en el camino y es mucho lo que falta para cumplir los programas que se fijó la Revolución. Muchos millones de mexicanos padecen todavía pobreza, injusticia y desigualdad. Pero, a pesar de esos grandes problemas, nadie puede decir que en México el siglo XX haya pasado en vano.

Por el contrario: en los últimos cien años, los mexicanos hemos logrado progresos indudables. Progresos materiales, políticos y culturales tan importantes, que han cambiado el país y ahora exigen más y mejores soluciones para los problemas de hoy.

En 1900 éramos 15 millones de personas que habitábamos sobre todo en el campo, en pequeñas poblaciones incomunicadas. Nuestra esperanza de vida era de no más de 30 años, pues la mortalidad infantil era muy alta y los servicios de salud sumamente escasos. Casi 9 de cada 10 mexicanos no sabían leer ni escribir. Nuestra economía era predominantemente agrícola, con gran dependencia de unos cuantos metales preciosos, como el oro y la plata. La industria y los servicios eran todavía muy incipientes y estaban localizados en pocas partes de la República.

Ahora que somos muchos más mexicanos, casi 100 millones, la gran mayoría vivimos en centenares de ciudades que han crecido en este siglo y están conectadas por una extensa red de comunicaciones de toda clase. Nuestra esperanza de vida es de 75 años. Nueve de cada diez mexicanos saben leer y escribir. En nuestra economía actual, 40 veces más grande que la de 1900, predominan los sectores industrial y de servicios. El país es un actor de primera importancia en el comercio internacional, ya no sólo por sus materias primas o recursos naturales sino por sus productos manufacturados. México es hoy el primer país exportador de América Latina.

Cuando miramos hacia nuestro pasado debemos hacerlo con objetividad y justicia. No debemos olvidar que en medio de un mundo en continua guerra, un mundo marcado por el odio y la intolerancia, los mexicanos hemos construido un país con libertad y paz interna.

En esto, hay que repetirlo, hemos sido un caso excepcional, porque en casi todo el resto del mundo, el siglo XX ha sido tal vez el más destructivo de la historia. Baste recordar las dos guerras mundiales y los regímenes totalitarios de derecha e izquierda que dejaron decenas de millones de muertos. En ese paisaje de violencia y desolación, México fue, desde la tercera década del siglo, un espacio de libertad, estabilidad y paz, un país modesto pero generoso que a menudo abrió sus puertas a los perseguidos de otras tierras.

En los últimos años, con el empeño de todos los mexicanos, la crisis económica ha sido superada y con ello se van abriendo nuevas posibilidades de atender las antiguas e inmensas carencias de nuestro pueblo. Un logro particularmente notable de estos años difíciles es que los mexicanos hemos avanzado firmemente en el cumplimiento del primer ideal de la Revolución, el ideal democrático de Madero.

La democracia es el signo de nuestro tiempo. Los mexicanos hemos comenzado a vivir en una genuina democracia. Una democracia basada en libertades plenas: libertad de pensar, expresar y actuar; libertad de organizarse para luchar por las ideas y elegir a los gobernantes. La democracia es, hoy por hoy, no sólo el mejor método para que los mexicanos resolvamos nuestros conflictos, sino la vía para edificar en el siglo XXI una vida digna y libre, justa y próspera; una vida en concordia que respete otra de nuestras grandes fortalezas como nación: la diversidad que nos caracteriza.

Somos un país que no mide su historia en años, ni en siglos, sino en milenios. Los desastres naturales y los errores humanos han golpeado nuestra casa pero no la han derrumbado. Jamás podrían. México tiene sólidos cimientos de unidad, de identidad, de esperanza que ninguna adversidad puede destruir. Su solidez proviene del legado de nuestra cultura milenaria y del esfuerzo realizado por cada generación de mexicanos.

PALACIO NACIONAL 1er. PISO

En este paso del segundo al tercer milenio, es bueno recordar el ejemplo de las mujeres y los hombres que nos precedieron en la construcción de México; de este nuestro hogar común, tan querido, al que llamamos México y cuya “fama y gloria”, como la de México-Tenochtitlan, “mientras dure el mundo, nunca acabará, nunca se perderá”.

LA ISLA DE MEZCALA (del Lago de Chapala)

Domingo, Junio 22nd, 2008

En el Lago de Chapala existen algunas islas; en una de ellas, en la de Mezcala, se desarrolló un acontecimiento interesante durante la Guerra de Independencia. Tras el fusilamiento en 1811 de los principales jefes Insurgentes (Hidalgo, Allende, Jiménez, Abasolo), la bandera de la Independencia continuó viva por diferentes puntos de la Nueva España. Uno de ellos era la ribera del Lago de Chapala; para 1812, las poblaciones aledañas se habían visto acosadas por las fuerzas realistas comandadas por dos militares (Negrete y del Río).

Vista de la Isla de Mezcala desde la ribera norte del Lago de Chapala. Fotografías: Andrés Campos.
Estado actual de la prisión (construida a posteriori). Fotografías: Andrés Campos.

El Gobierno de la Nueva Galicia había ordenado desde Guadalajara, acabar con la insurrección. Los Insurgentes confiaron el mando de sus huestes al indígena local Encarnación Díaz; apoyado éste por un pequeño ‘ejército’ de hombres que portaban machetes y solo un fusil, atacaron a las fuerzas realistas a las cuales derrotaron. En la acción se apropiaron de material bélico. Debido a la fragilidad de su contingente, decidieron buscar un refugio seguro y alejado de las poblaciones que resguardaban, temiendo que el ejército realista arrasara con sus pueblos. El lugar elegido fue la Isla de Mexcala; para trasladarse, construyeron 20 botes. Un sacerdote de la ribera, el Padre Marcos Castellanos, había seguido calladamente la invitación que en 1810 había hecho Hidalgo para promover entre la población la idea de la Independencia. Con sus pocos conocimientos militares, organizó a los insurrectos y los parapetó en la isla. El Gobernador de la Nueva Galicia -José de la Cruz- decidió atacar a los Insurgentes, para lo cual mandó construir botes en San Blas.

Reconocimiento a los personajes que sobrevivieron en la Isla de Mezcala. Fotografía: Andrés Campos.

Antes de atacarlos, su ejército arrasó Tizapán, de donde los ribereños les proveían víveres a los insurrectos. El ataque a la isla fue un desastre para el ejército Realista, sobreviviendo solo el oficial Galli (italiano) y algunos soldados (Feb..1813). Durante los meses siguientes, los ataques continuaron sin resultados. El Gobierno Neogallego decidió entonces cambiar la estrategia, optando por el bloqueo; antes, envió un emisario para ofrecer el indulto a cambio de la rendición de los Insurgentes, petición que fue rechazada. Durante los 12 meses siguientes, todas las poblaciones de la ribera fueron militarizadas para impedir el envío de víveres a los isleños. Sin embargo, la estrategia realista no funcionó en su totalidad, ya que los Insurgentes enviaban botes sigilosamente por las noches a recoger los víveres que la población les proporcionaba.

Para Marzo de 1814, el Gobernador vio que el bloqueo no había sido efectivo y decidió atacar nuevamente; esta vez el plan era ocupar primero la Isla Chica que está a poca distancia de la de Mexcala y que también estaba ocupada por los Insurgentes. Sin embargo, los oficiales a cargo de ejecutar este plan, no se atrevieron a ponerlo en práctica, temerosos de un nuevo desastre. Cabe destacar que los militares a cargo de la empresa, tenían amplia experiencia militar marítima en operaciones en África. La operación fue desechada. Días más tarde, una avanzada insurgente fue atacada durante la noche al momento de recoger víveres muriendo más de 100 de ellos frente a Ajijic.

En este periodo de 4 años (1812-16), el empuje de la Independencia se había reducido, especialmente tras el fusilamiento de Morelos (Dic..1815). La guerra tenía ya 5 años de iniciada; el costo económico y de vidas era muy grande. En Nueva Galicia, la situación era similar. Para finales de 1816 la situación de los independentistas era desesperada; la peste y el hambre los mataban a diario. El Padre Castellanos negoció entonces la capitulación con el Gobernador de la Cruz; la noticia fue celebrada en Guadalajara. De los miles que habían iniciado el movimiento solo 800 sobrevivían en pésimas condiciones de salud. El Gobernador de la Cruz cumplió su promesa de respetar la vida de los insurrectos; su decisión enaltecía a ambos bandos, a uno por su tenacidad y heroísmo y al otro por el cumplimiento de la palabra empeñada. No hay gloria comparable a la del patriotismo desinteresado y por ello es de elemental justicia reconocer a estos Mexicanos cuya heroica defensa de Mexcala enfatiza el esfuerzo de nuestro pueblo por lograr su Independencia.

Innumerables sucesos como este ocurrieron durante todo el siglo XIX en nuestro país. Muy triste resultaría para estos heroicos Insurgentes saber que casi ningún Mexicano conoce -hoy día- de su gesta. Más aún el que no exista en Jalisco un monumento que los honre.

LA INVASIÓN FRANCESA (1862-1867)

Domingo, Junio 22nd, 2008

ANTECEDENTES.

La semana anterior terminamos de repasar el periodo conocido como Guerra de Reforma (1858-1861) también conocida como Guerra de Tres Años. La invasión Francesa está íntimamente ligada a la Guerra de Reforma; los derrotados en ella, los Conservadores, buscaron en el extranjero la ayuda para derrotar a los Liberales.

Durante la Guerra de Reforma, como vimos, México estuvo en grave riesgo de no existir más como nación y ser absorbido por los EU. Sin embargo, nuestros vecinos no lo hicieron por su propia sobre vivencia. De haberse devorado a México, los Sureños Estadounidenses se hubiesen fortalecido y, entrando al área de las especulaciones, podrían haber vencido a los Unionistas (los del Norte) y creado el país que llamarían Estados Confederados de América, fracturando así a los Estados Unidos en dos naciones.

Esta situación de guerra dentro de los Estados Unidos, fue también clave para que Napoleón III aceptara la idea de invadir México, pues aprovecharía que los Estadounidenses estaban ‘ocupados’ para poder ‘tranquilamente’ ingresar a México. La Guerra de Reforma tuvo muchas implicaciones, de entre las más trascendentes están:

  1. Representó la victoria del grupo de Liberales sobre el de los Conservadores, aunque aún faltarían un último enfrentamiento (el de la invasión Francesa).
  2. Con la victoria se afianzó la Constitución Liberal de 1857 la cual, entre otras cosas, separaba a la Iglesia del Estado y se apropiaba éste último de los bienes de la primera.

Al terminar la guerra, Juárez se trasladó de Veracruz a la Ciudad de México para reiniciar desde ahí su gobierno. Sin embargo, los problemas económicos del país eran aún más graves. La guerra había mermado la paupérrima economía del país, el Gobierno estaba -como ya era una tradición- en bancarrota y los recursos que podría obtener de la venta de los bienes de la Iglesia tenían tantos problemas legales que era imposible captar recursos de ahí. En este punto, como ejemplo, diríamos que durante la Guerra, la Iglesia utilizó muchas artimañas para cambiar de nombre al propietario de las decenas de miles de hectáreas de su propiedad, apareciendo, por ejemplo, prestanombres, de manera que cuando el Estado pretendió apropiarse de dichas propiedades, éstas ya no estaban a nombre del Clero. Juárez y su Secretario de Hacienda analizaron la situación económica y decidieron que no había otro camino que informar a los acreedores, principalmente Francia, Inglaterra y España, que el país se declaraba en suspensión de pagos de la deuda externa.

Habría que recordar que los ingresos del Gobierno Mexicano dependían casi exclusivamente de la aduana de Veracruz, puesto que la actividad económica en el país era la de una nación agrícola primordialmente (80% de la población vivía en el campo) y era obvio que captar impuestos de ellos era menos que impensable. La industria prácticamente no existía, pues la poca que había como la minería o la textil estaba en una situación lamentable por tantas guerras e inseguridad en los caminos. Ante esta situación, el caldo de cultivo para una nueva intervención extranjera en México, estaba preparada. Como en cualquier hecho histórico, hay muchas circunstancias que ocurren alrededor; los hechos históricos no se dan aislados, tienen muchas vertientes que los originan o agravan.

ACERCAMIENTOS CON NAPOLEÓN III.

Con el triunfo Liberal encabezado por Juárez, a los Conservadores no les quedó otra alternativa que huir de la Ciudad de México; varios de ellos se autoexiliaron en EU y Europa. Con la suspensión de pagos de la deuda externa, España, Inglaterra y Francia enviaron a Veracruz embarcaciones militares en Diciembre de 1861. Napoleón III deseaba aprovechar la coyuntura que le otorgaba esta situación para implantar en México una Monarquía dependiente de París.

Napoleón III. Su idea de detener el avance de los Estados Unidos en América lo animó a su ‘aventura Mexicana’.

Conocedor de la situación, Napoléon III y sus contactos se acercaron a los derrotados Conservadores. Pero en México no solamente los Conservadores apoyaban la idea; terratenientes, la Iglesia y grupos de poder que se verían afectados por la implantación de las Liberales Leyes de Reforma eran animados apoyadores de la idea.

La población Mexicana estaba más que harta por los más de 50 años de guerras internas e invasiones extranjeras y, ante la evidente falta de organización de los propios Mexicanos, veía en Europa la posibilidad de acceder a una mejor organización política que les trajera tranquilidad y progreso. El escenario para el último enfrentamiento entre los Conservadores y Liberales en la Historia de México estaba preparado.

El Gobierno Juarista negoció con las 3 naciones Europeas la suspensión del pago de la deuda exterior, pero Francia decidió tomar las armas para exigir su cumplimiento. En Abril de 1862, las embarcaciones de España e Inglaterra se alejaban de las costas Veracruzanas, al conocer la decisión de París de invadir México. Las tropas Francesas sumaban 7,000 soldados y estaban consideradas como el ejército más respetable del mundo.

Como punto de comparación, a los Estadounidenses les llevó 2 años (1846-48) y 10,000 hombres invadir México y ocupar la Ciudad de México. Al iniciar su recorrido hacia el Valle de México, tanto los altos mandos como la tropa Francesa suponían que su avance hacia la Capital sería sencilla e incluso en medio de cálidas bienvenidas. Estas ideas habían sido nutridas por Juan Almonte (Conservador, hijo de Morelos) y Dubois de Saligny, Embajador Francés nombrado por Napoleón. Los Franceses enfrentaron ataques aislados de facciones militares Mexicanas en El Fortín y Acultzingo.

Ante la inminente invasión y sin recursos económicos para hacer frente al Ejército Francés, Juárez ordenó un primer frente militar en la Ciudad de Puebla, poniendo al frente de su Ejército a Porfirio Díaz, Jesús González Ortega, Ignacio Zaragoza, Felipe Berriozábal y Miguel Negrete. Puebla era una de las ciudades más conservadoras y religiosas del país. Al igual que durante la invasión Estadounidense de 1846-48, la Iglesia atendió a sus propios intereses e instigó a la población a ver con buenos ojos a los invasores.

Habría que detenernos un momento y analizar la inmensa influencia que en la sociedad Mexicana tenía la Iglesia, la cual movía a placer los hilos de sus intereses económicos. Puebla, posiblemente la más conservadora de las ciudades Mexicanas, veía con especial agrado la llegada de los Europeos. Por ello, después de la batalla del 5 de Mayo, Zaragoza sugirió a Juárez incendiar Puebla.

ANTECEDENTES DE LA BATALLA DE PUEBLA.

Aunque nunca debe de generalizarse, una buena parte de la población civil de la Ciudad de Puebla no veía al ejército invasor como un enemigo real. Había algunas razones bastante ruines entre la población para aceptar la idea de que otra nación más desarrollada viniera a gobernar al país. A mediados del siglo XIX, Francia representaba para el mundo Occidental lo ‘refinado’, era el país del ‘glamour’ y las artes, la música, pintura, arquitectura y literatura. Hasta el conocimiento de su propio idioma era visto como un símbolo de refinamiento y nivel social.

Un país totalmente nuevo como México, aún no vivía cohesionado y buscaba en lo extranjero los valores que en realidad tenía dentro. Habían transcurrido solamente 13 años después de la última invasión (EU) que costó al país la pérdida de 2.4 millones de Km2 (México tiene actualmente 2 millones). Esa última invasión había dejado sin embargo, una amarga lección de que los Mexicanos no debían enfrentar a sus enemigos desunidos.

La joven generación que defendió al país durante la invasión Estadounidense, tenía ahora entre 30 y 40 años de edad y tomaba sobre sus hombros la defensa del país. Así, con una escalofriante falta de recursos económicos, el país conjuntaba en la Ciudad de Puebla su única y última resistencia, ante la inminente toma de la Ciudad de México. Un primer enfrentamiento menor ocurrió en Acultzingo, en donde Ignacio Zaragoza al frente de 3,000 hombres enfrentó a una avanzada del ejército Francés, pudiendo en la refriega, hacerles 32 bajas. La pequeña escaramuza duró unas 3 horas. El ejército Mexicano era una mezcla de militares mal armados e indígenas peor armados.

A su organización acudieron los mejores Generales del grupo Liberal, lidereados por Porfirio Díaz (Oaxaca), Felipe Berriozábal (Zacatecas), Ignacio Zaragoza (Texas), Jesús González Ortega (Zacatecas). Batallones de Veracruz, Querétaro, Ciudad de México, Oaxaca, Toluca y San Luis Potosí llegaron a Puebla apenas unos días antes del enfrentamiento con el ejército Francés.

Inicio y ocaso del Imperio de Maximiliano. Su llegada junto con Carlota a la Ciudad de México (12 de Junio de 1864). El nuevo Emperador se dirige por la calle de San Francisco a la Catedral en donde es esperado por el Arzobispo Antonio Labastida http://www.inep.org/content/view/1657/75/.
Daños ocasionados al Convento de la Cruz en Querétaro durante el ataque del General Escobedo a las fuerzas Imperialistas de Maximiliano. Días más tarde el Emperador sería capturado junto con los Generales Mejía y Miguel Miramón.

Por su parte los Franceses, en cuanto les fue posible se alejaron del Puerto de Veracruz, debido a su clima malsano. Para el 26 de Abril, sabedor de que los Mexicanos preparaban su defensa en la Ciudad de Puebla y seguro de la capacidad de sus tropas y de la paupérrima situación del ejército Mexicano, el General Lorencez envió al Ministro de Guerra en París el siguiente mensaje: “tenemos sobre los Mexicanos, tal superioridad de raza, de organización, de disciplina, de moralidad y de elevación de sentimientos, que ruego a Vuestra Excelencia, quiera decir al Emperador, que desde ahora, a la cabeza de mis seis mil soldados, soy dueño de México”.

Era Mayo de 1864; el Imperio sería efímero pues su vida terminaría en Mayo de 1867 cuando tras resistir la embestida del Ejército Liberal en la Ciudad de Puebla y la Ciudad de México, Maximiliano sería apresado en Querétaro y fusilado al mes siguiente. Diversas presiones recibió el Presidente Juárez no solo de la Iglesia Católica de México y sectores sociales Mexicanos, sino también de emisarios y comunicaciones provenientes de Europa. Aún así, de acuerdo a una Ley publicada previamente en Enero de 1862, Juárez refrendó la condena a muerte de Maximiliano la cual se llevó a cabo en el Cerro de las Campanas, en la Ciudad de Querétaro en Junio de 1867.

Juan José Baz acompañó al General Porfirio Díaz en las tomas de la Ciudad de Puebla y Ciudad de México, recobrando así para el país la capital de la República.
máscara mortuoria de Maximiliano. Su cadáver sufrió diversas vicisitudes desde su primer embalsamamiento, su traslado a la Ciudad de México, Veracruz hasta su llegada a Viena en donde se encuentra su sepulcro. Justamente fué Juan José Baz, Gobernador del DF quien, ante la llegada del cadáver de Maximiliano a la Ciudad de México para ser reembalsamado ordenó en una noche el derribo del templo en el que eran velados los restos del malogrado Emperador. Algunos habitantes de la capital habían comenzado a ubicar al templo como un ‘centro de devoción’.

Este día del fusilamiento de Maximiliano, Juan J.Baz, escribe a su querido amigo y señor Benito Juárez : “compadezco al hombre lo mismo que a los Mexicanos que hay que sacrificar; pero este acto de severidad era indispensable para matar el principio que la persona representaba y quitar el pretexto de revolución a los trastornadores del orden. Este ejemplo hará que en Europa se nos respete y quitará las ganas a otros aventureros de venir por acá ”. http://www.inep.org/content/view/39/75/

LA DECENA TRÁGICA (13-22 de Febrero de 1913)

Domingo, Junio 22nd, 2008

Como sabemos, este triste episodio culmina con los asesinatos del Presidente Madero (Coahuilense) y del Vice Presidente Pino Suárez (Yucateco); sus autores intelectuales fueron el Gral.Victoriano Huerta y el embajador estadounidense Henry Wilson. La historia recoge este hecho como ‘el Pacto de la Embajada’.

Tres años antes, en 1910, Madero encabezaba el movimiento anti-reeleccionista, el cual pretendía evitar una nueva reelección del Gral.Porfirio Díaz.

Desde San Antonio, Madero declaro el 20 de Noviembre de 1910 como la fecha en que todo el país debía levantarse en armas para evitar que Díaz iniciara su 8o.periodo presidencial (1910-1916). Es por cierto Díaz quien ‘inventa’ los sexenios al ampliar el periodo presidencial de 4 a 6 anos en 1904.

Contrario a lo que se piensa, el 20 de Noviembre no marca el inicio del gran movimiento armado, sino que es el asesinato de Madero el que provoca el gran estallido militar, cuyo objetivo era derrocar a Huerta.

Ligeramente presionado por la toma de la pequeña población de Ciudad Juárez por las tropas de Madero, el Gral.Díaz decide abandonar la Ciudad de México por voluntad propia para “evitar que el país desmoronara lo que con tanto esfuerzo se había construido en el país en los últimos 30 años” y embarca hacia Paris en Mayo de 1911 donde muere (1915).

Francisco I.Madero. El México bárbaro de 1911 no merecía aún un Presidente decente como Madero.
Llegada de Madero a Palacio Nacional (6 de Noviembre de 1911).

Como sabemos, este triste episodio culmina con los asesinatos del Presidente Madero (Coahuilense) y del VicePresidente Pino Suárez (Yucateco); sus autores intelectuales fueron el Gral.Victoriano Huerta y el embajador estadounidense Henry Wilson.

La historia recoge este hecho como ‘el Pacto de la Embajada’.

Los chacales: de izquierda a derecha, Manuel Mondragón, Victoriano Huerta y Félix Díaz (sobrino de Porfirio Díaz).
Cadáver de Aquiles Serdán. El 19 de Noviembre de 1910 la familia Serdán es descubierta por su relación con el movimiento Maderista y a pesar de presentar su rendición, Aquiles es balaceado en su casa de la Ciudad de Puebla.

El Gobierno encabezado por Madero es, sin duda, el mas honorable del que México tenga memoria; sin contar el actual sexenio (1994-2000) fue el único Gobierno que tomo en cuenta a los otros 2 poderes y por ello fue señalado como un Presidente ‘débil’.

Bien dice el dicho que quien no conoce Historia se equivoca 2 veces. En 1995, entendiendo los nuevos tiempos, el Presidente Zedillo expresó su deseo de ver a los otros 2 poderes en igualdad de circunstancias que el Ejecutivo, y también fue tachado de ‘débil’.

Durante 500 años México ha visto pasar Virreyes, Dictadores y Presidentes omnipotentes, por lo que debemos acostumbrarnos a que el Presidente funcione como lo indica la ortodoxia en cualquier sistema democrático.

¿ MEMÍN PINGUÍN EN LA HISTORIA ?

Domingo, Junio 22nd, 2008
(desaveniencias del gobierno Estadounidense con el Mexicano, Junio de 2005).

¿ Por qué tocamos un tema como Memín en este foro ?

Porque la razón del reclamo por parte de nuestros vecinos tiene un origen histórico y porque en un asunto tan tribial como este, se muestra claramente la visión tan diferente que tenemos ambos pueblos de innumerables temas.

Timbres postales de Memín Pinguín -emitidos por la SCT en Junio de 2005- que causaron irritación en EU.

La enseñanza que dejan situaciones como ésta nos refrenda que quien no conoce la Historia comete errores.

Probablemente en el mundo no haya relación más intensa entre dos naciones como la que tienen México y Estados Unidos.

Por ello, para sus Gobiernos y sus ciudadanos debería de ser de primordial importancia conocer mutuamente sus historias y así entender las idiosincrasia de cada uno de estos dos pueblos.

Es indudable que el racismo es una característica natural del hombre e incluso de los animales; ningún grupo humano se abstiene de esta lamentable práctica.

Tras la llegada de los Españoles a lo que hoy es México, más de 20 millones de indígenas murieron a causa de las enfermedades traídas por los Europeos; casualmente es un negro enfermo de viruela quien comienza la propagación de esta mortal enfermedad.

Con la radical disminución de la población indígena especialmente en la zona del Golfo de México, hubo necesidad de traer mano de obra negra a nuestro país.

Aunque la cantidad de negros que llegó a la Nueva España no fue muy alto (aproximadamente 300,000 en 300 años), la misma sociedad NovoHispana permitió su integración racial con otros grupos, de donde nacieron los mulatos.

Por ello es difícil encontrar hoy día en México a negros ‘puros’.

Ejemplos claros de esta mezcla (negro e indígena) son dos héroes de nuestra independencia: José Ma.Morelos y Vicente Guerrero.

Aunque la Nueva España no es un buen ejemplo de ‘no racismo’, la visión de nación que crearon los Españoles en ella no estigmatizaba el aislamiento de grupos raciales. Por ello hoy día el 70% de los Mexicanos es mestizo (mezcla de indígena y Español).

México independiente tuvo 3 Presidentes de claras raíces indígenas como Juárez, Porfirio Díaz y el traidor Victoriano Huerta.

En comparación, es escaso el número de negros o indígenas que han llegado a niveles altos del Gobierno Estadounidense y nunca a la Presidencia.

El ‘Destino Manifiesto’, base ideológica de la creación de los EU, indicaba que todos los hombres habían sido creados iguales; desgraciadamente pasaría un par de siglos para que esa tesis se aplicara en realidad.

El reclamo Estadounidense a México por Memín tiene un antecedente totalmente histórico.

Las heridas que por siglos dejó en su sociedad negra la vejación, la esclavitud y la muerte, es una herida muy difícil de sanar.

Por ello, cualquiera que toque esa herida aún abierta, así sea involuntariamente, se gana un reclamo airado.

Es una herida que llevó también al cuasiexterminio de los indios en lo que hoy son los Estados Unidos.

Por ello, siendo tan profundas tales heridas y habiendo sido esos dos grupos humillados verbalmente por los blancos, las palabras ‘negro’ e ‘indio’ se consideraron insultos.

Por esa razón los Estadounidenses los han tenido que rebautizar como ‘afroamericanos’ y ‘americanos nativos’ (aunque cualquier negro de Brasil, Cuba o Veracruz también es AfroAmericano así como cualquier indígena de Perú o Guatemala es ‘nativo Americano’).

En México en cambio, la palabra negro no representa algo despectivo, al contrario, la cultura popular ha llevado a utilizar ese término con afecto.

El lamentable ‘Negro’ Durazo o la intérprete de Agustín Lara -Toña la Negra- nunca se ofendieron por su mote, así como tampoco tenemos otra visión con canciones como ‘la negra Tomasa’ de Caifanes, o el ‘Negrito Sandía’ y la ‘Negrita Cucurumbé’ de Gabilondo Soler o ‘Negra consentida’ de Joaquín Pardavé.

En México la expresión ‘negro’ no tiene ninguna connotación racista, al contrario, en ocasiones puede considerarse hasta una referencia afectiva.

Por ello, en asuntos que para nosotros resultan simpáticos y hasta afectuosos como el caso de Memín, en otras latitudes pueden tenerse visiones totalmente opuestas.

La Historia se yergue en casos como este como una necesidad trascendental de conocimiento mutuo de los pueblos.

(Memín Pinguín es un personaje creado por Yolanda Vargas en 1942).

EL HIMNO NACIONAL MEXICANO

Domingo, Junio 22nd, 2008

El 14 de Septiembre de 2004, se cumplen 150 años de que el Himno Nacional fue interpretado por primera vez (recordemos que las fechas no son importantes para conocer de Historia aunque sí nos ayudan para ubicarnos en el tiempo; lo trascendente son los procesos).

El himno que actualmente conocemos no fue el primero; hubo otros varios que por diversas razones no permanecieron, entre otras razones porque en ellos se hacía referencia a personajes históricos. Como sabemos, México se pasó 46 años luchando entre 2 bandos (liberales y conservadores) por lo cual el Gobierno en turno desalentaba o desdeñaba el himno de más reciente creación.

Cuando México logró su independencia de España (1821) José Torrescano creó en ese mismo año el primer himno; en los años posteriores hubo otros intentos fallidos. Ninguno de ellos permaneció; una razón puede ser que el concepto de unidad nacional requería de un ‘terremoto’ para sentir la necesidad de cohesión.

Ese terremoto fue muy costoso y llegó con el final de la invasión Estadounidense de 1846-1848. El trauma del despojo de más de la mitad del territorio nacional y la humillación de la que el país fue objeto, empezaron a crear la conciencia de unidad.

Al año siguiente de que el Ejército Estadounidense liberó puertos y ciudades Mexicanas, la Academia de San Juan de Letrán lanzó una convocatoria a la cual se registraron varios músicos y escritores, la mayoría de ellos de origen extranjero.

Hubo 3 convocatorias más entre 1850 y 1853. Parecía que la necesidad de un himno era muy evidente. Durante el último gobierno de Antonio López de Santa Anna, éste le solicitó al Ministro de Fomento, Colonización, Industria y Comercio, Miguel Lerdo de Tejada, lanzar una convocatoria con mayor formalidad para obtener un himno.

En primera instancia se lanzó el concurso para definir la letra; fueron recibidas 26 composiciones. La elegida fue la que compuso el joven Potosino Francisco González Bocanegra (29 años). González Bocanegra era hijo de padre Español; a los 3 años de edad salió con su familia de México, pues el embajador Estadounidense en México -Joel Poinsett- había urdido al Presidente Victoria a expulsar a todos los Españoles de México.

Francisco González Bocanegra, Potosino, autor de la letra.
Jaime Nunó, Catalán (Español) autor de la música.

Sin embargo regresó a México en 1836 y se estableció en la Ciudad de México, donde años adelante ocupó diversos cargos como los de Administrador General de Caminos, director del Diario Oficial y censor de obras de teatro. Como era muy común en esa época, murió muy joven, a los 37 años de edad. Sus restos descansan en la Rotonda de los Hombres Ilustres de la Ciudad de México.

Como dato curioso, Francisco no quería participar en el concurso; sin embargo, su novia Guadalupe lo encerró en una recámara de su casa indicándole que lo ‘liberaría’ hasta que terminara la composición para cumplir con la fecha límite de recepción. Así, con la letra ya seleccionada, el siguiente paso era convocar al concurso para adaptar la composición con la obra musical.

Se recibieron 15 composiciones musicales resultando ganador el músico Español de origen Catalán Jaime Nunó (1824-1908). Nunó era director de la banda de música de la Reina de España en Cuba y apenas había apenas llegado a México en 1853 contratado como Director de las bandas militares.

Como dato curioso Porfirio Díaz lo invitó a celebrar el 50 aniversario de la creación del himno a Palacio Nacional (1904). Pero, como mencioné al principio, el himno había sido creado bajo un gobierno Conservador (el de Santa Anna), por lo cual el himno que actualmente conocemos es solamente una parte del original, al cual se le retiraron varias estrofas que revisaremos la semana entrante.

La composición original de González Bocanegra incluía 10 estrofas, que serían canceladas o modificadas con el tiempo (hoy, por ejemplo, solo interpretamos 4 de ellas (la 1, 5, 6 y 10)). Finalmente se estableció que el 14 de Septiembre de 1854 a las 7 PM se interpretaría por primera vez, de manera oficial, el himno nacional en el Teatro Santa Anna de la Ciudad de México (dicho teatro, más tarde llamado ‘Teatro Nacional’, fue derribado años después para dar paso a la actual Avenida 5 de Mayo).

Al día siguiente, 15 de Septiembre, volvió a tocarse ante el Presidente de la República. La interpretación corrió a cargo de una compañía de ópera Italiana que estaba de paso en México, cuyo director era Juan Bottesini. Los intérpretes fueron la soprano Claudia Florenti y el tenor Lorenzo Salvi.

Al año siguiente, 1855, los liberales encabezados por Juan Álvarez lanzaron el Plan de Ayutla y obligaron militarmente a los Conservadores -lidereados por López de Santa Anna- a abandonar la Presidencia. Dos meses después de asumir el poder, Juan Álvarez cedió la Presidencia a Ignacio Comonfort, pues Álvarez era una persona mayor, además de que añoraba la vida campestre de su rancho en Guerrero y a que la altura de la Ciudad de México lo afectaba. Comonfort, ya Presidente, hizo caso omiso del flamante himno al igual que los Gobiernos posteriores (el himno volvió a tomarse en cuenta hasta la invasión Francesa de 1862).

Exterior e interior del Teatro Nacional en donde se interpretó por primera vez el Himno Nacional.
El Teatro fué demolido (1901) para dar paso a la avenida 5 de Mayo en el Centro Histórico de la Ciudad de México.

Sin embargo vale mencionar que el Gobernador del Distrito Federal, Juan José Baz (Liberal), permitió que se interpretara parcialmente durante su toma de posesión eliminando varias estrofas, pero especialmente la 4 y 7, en las que se hacía referencia a Santa Anna e Iturbide respectivamente.

Dichas estrofas eran las siguientes:

IV

Del guerrero inmortal de Zempoala
Te defiende la espada terrible,
Y sostiene su brazo invencible
Tu sagrado pendón tricolor.
El será del feliz mexicano
en la paz y en la guerra el caudillo,
Porque el supo sus armas de brillo
Circundar en los campos de honor.

VII
Si a la lid contra hueste enemiga
Nos convoca la trompa guerrera,
De Iturbide la sacra bandera
¡Mexicanos! valientes seguid.
Y a los fieros bridones les sirvan
Las vencidas enseñas de alfombra:
Los laureles del triunfo den sombra
A la frente del bravo adalid.

En realidad la divulgación que se le dio al himno durante varias décadas fue muy limitada; baste entender que el nivel escolar era casi nulo y que las escuelas eran el único lugar en donde podía enseñarse. Ni siquiera los maestros lo conocían.

Mucha gente por desgracia desconoce lo que significa la letra del himno nacional y se pregunta por qué es ‘belicoso’. Y volvemos al concepto de la historia: tenemos que detenernos en el tiempo y asimilar el ambiente en el que se desarrollan los hechos. México tenía 45 años contínuos de guerras, así fuera la de Independencia, la primera invasión Francesa, la guerra de Texas, golpes de estado entre Conservadores y Liberales y la reciente y traumática invasión de despojo de los Estados Unidos (1846-48).

¿ De qué querría la gente que hablara el himno entonces ? ¿ De las peleas de gallos, de lo azul del cielo de Zacatecas ?

Respecto al lenguaje que utiliza, mucha gente también lo repite sin comprender lo que dice.

¿ Cómo querrían que escribiera un poeta o un escritor ?

Una de las labores por las que el poeta o el escritor reciben un reconocimiento es por el uso que del idioma hace; ese es su trabajo, si no, serían como cualquier alfabeto. Cada vez utilizamos menos palabras en nuestro lenguaje cotidiano; estamos día a día empobreciendo nuestra rica lengua Castellana.

El himno nacional tiene influencia Española por todas partes. González Bocanegra era hijo de Español y su madre era criolla (Española nacida en nuestra América). Nunó era Español igualmente (Catalán).

Algunos se ‘espantan’ de ello, pero ¿ por qué ?

México existe por España; antes de la llegada de los Españoles solo existían reinos enfrentados entre sí (esto no niega los terribles errores que España ocasionó en nuestra formación como nación). México se llamó Nueva España por 300 años, hablamos Castellano por ellos, la religión Católica llegó por ellos. Los colores de nuestra banderá los ideó Agustín de Iturbide, Michoacano, hijo de padres Españoles.

¿ De qué nos espantamos si somos una nación Hispana ?

Dos últimos enfrentamientos habría entre Conservadores (modelo Español) y Liberales (modelo Franco-Estadunidense):

  1. La guerra de tres años (1858-1861) y
  2. La segunda invasión Francesa, promovida por los Conservadores (1863-1867).

Al ser fusilado Maximiliano (1867), el arcaico proyecto Conservador llegaba por fin a su ocaso. La República, representada por el grupo Liberal, se había consolidado. Más que aprobar o rechazar el himno creado por los Conservadores, los siguientes Gobiernos Liberales (Juárez, Lerdo y Manuel González) no le dieron importancia. En 1904 se cumplieron 50 años de la creación del Himno Nacional, para lo cual el Presidente Porfirio Díaz invitó a Jaime Nunó (ya de 80 años) a las celebraciones. Pero el desconocimiento del himno seguía siendo común.

Durante el Gobierno de Álvaro Obregón (1920-1924) se creó la Secretaría de Educación Pública promovida por el rector de la Universidad Nacional, José Vasconcelos (creador por cierto del escudo de la UNAM y de la frase “por mi raza hablará el espíritu”). Vasconcelos consolidó el más trascendente proyecto educativo del país y, una de sus muchas ideas, era el de promover al Himno Nacional a través del sector educativo, con el fin de crear una identidad nacional.

Pasarían 89 años desde su creación para que al fin, en 1943, se oficializara el Himno Nacional durante el Gobierno de Manuel Ávila Camacho (causalmente en medio de un enfrentamiento bélico, la Segunda Guerra Mundial). Finalmente durante el gobierno de Miguel de la Madrid se publicó (1984) la Ley sobre la bandera, el escudo y el himno nacionales en donde se señalan su uso y características.

Oficialmente, de las 10 estrofas originales, se eligieron 4 que son las siguientes:

CORO

Mexicanos, al grito de guerra
El acero aprestad y el bridón,
y retiemble en sus centros la tierra.
Al sonoro rugir del cañón.

I

Ciñe ¡oh patria! tus sienes de oliva
De la paz del arcángel divino,
Que en el cielo tu eterno destino
Por el dedo de Dios se escribió.
Más si osare un extraño enemigo
Profanar con su planta tu suelo,
Piensa ¡oh patria querida! que el cielo
Un soldado en cada hijo te dió.

CORO

II

¡Guerra, guerra sin tregua al que intente De la patria manchar los blasones!
¡Guerra, guerra! los patrios pendones
En las olas de sangre empapad.
¡Guerra, guerra! En el monte, en el valle Los cañones horrísonos truenen, Y los ecos sonoros resuenen Con las voces de ¡unión! ¡libertad!

CORO

III

Antes, patria, que inermes tus hijos
Bajo el yugo su cuello dobleguen,
Tus campiñas con sangre se rieguen,
Sobre sangre se estampe su pié.
Y tus templos, palacios y torres
Se derrumben con hórrido estruendo,
Y sus ruinas existan diciendo:
de mil héroes la patria aquí fué.

CORO

IV

¡Patria patria! tus hijos te juran
Exhalar en tus aras su aliento,
Si el clarín con su bélico acento
nos convoca a lidiar con valor.
¡Para ti las guirnaldas de oliva!
¡Un recuerdo para ellos de gloria!
¡Un laurel para ti de victoria!
¡Un sepulcro para ellos de honor!

CORO

Algunas de las palabras utilizadas por González Bocanegra que no son muy comunes son:

  • acero: símil de espada.
  • aprestad: preparad, preparar.
  • bridón: caballo.
  • ciñe: corona, ponte en la cabeza.
  • sienes: laterales del cráneo.
  • osare: intentare, intente.
  • profanar: entrar indebidamente a un lugar.
  • blasones: banderas.
  • pendones: estandartes, banderas.

Fue realmente milagroso que este himno haya subsistido, a pesar de haber sido convocado por el grupo derrotado en el siglo XIX (el Conservador). Y digo milagrosamente, porque aún hoy, en pleno siglo XXI vemos cómo los grupos políticos no aceptan nada que venga del grupo opositor, así sea claramente positivo. Esto nos da una muestra de la dificultad que tienen muchos Mexicanos para tolerar las ideas de otros y pensar, antes que ellos, en una visión nacional.

Esta intolerancia solo se explica por nuestras herencias indígenas y Española, déspotas por naturaleza. Correctamente escuchado, con Orquesta Sinfónica, el Himno Nacional es muy atractivo, muy distinto a la penosa interpretación como la que se escucha a media noche en las estaciones de radio.

Hoy 27 de Septiembre (1821) es el aniversario de la entrada del Ejército Trigarante a la Ciudad de México, el cual marcó el fin de la guerra de Independencia de España (no así de sus ideas que por 46 años más tendría México que soportar).

LA REVOLUCIÓN CUBANA INICIA EN MÉXICO

Domingo, Junio 22nd, 2008

FIDEL CASTRO Y ERNESTO GUEVARA

Múltiples hechos en las historias de México y Cuba han entrelazado a estas dos naciones, pero existen dos hechos que marcaron el destino de ambas.

Hernán Cortés planeó, desde Cuba, la conquista del Imperio Azteca y partió de sus costas en 1519 hacia lo que hoy es México. Cuba fué el trampolín geográfico que les permitiría a los conquistadores llegar a las costas del Golfo de México. 440 años más tarde (1959), dos personajes harían lo inverso: Fidel Castro y Ernesto Guevara.

Hernán Cortés salió de Cuba a cambiar la historia de un territorio vecino.
Ernesto Guevara y Fidel Castro; desde México, cambiaron la historia de Cuba en la segunda mitad del siglo XX. 440 años separaron a Cortés de Castro y Guevara, pero los hechos fueron los mismos.

Ambos planearon el derrocamiento del Presidente Cubano Fulgencio Batista en la Ciudad de México. México representaba para la mayoría de los políticos e intelectuales IberoAmericanos el bastión cultural y político más importante de la región del que se apoyarían los Revolucionarios Cubanos para cambiar el status quo en la isla. Uno de los artífices de la Revolución Cubana fué Fidel Castro. Castro había llegado a México a principio de 1956.

En México existía un relativo ambiente de romanticismo respecto a los movimientos Socialistas en el mundo, principalmente en la Europa del bloque Soviético; el añejo antiyanquismo reforzaba ese sentimiento. En la memoria popular Mexicana estaba fresco aún el gobierno del Presidente Lázaro Cárdenas (1934-1940) cuya orientación social con la repartición de tierras a campesinos y especialmente con la expropiación petrolera de 1938 le daría una inclinación más social y una tendencia económica de ‘media izquierda’ a su Gobierno.

En el concepto de izquierda y de la frívola admiración al sistema comunista de otros países se movían muchos funcionarios de alto nivel de los Gobiernos Priístas de la época. Podría ser el equivalente a la Masonería del siglo XIX en México, una especie de ’sociedad intelectual’ de la época. Es ese el México al que Castro llega en 1956; el año anterior había estado en los Estados Unidos recabando fondos para su movimiento. En México, diversos grupos de políticos e intelectuales lo acogen y empieza a relacionarse con las esferas del poder y de la intelectualidad Mexicanos.

Fidel Castro y un niño en las faldas del Nevado de Toluca. Castro fué apoyado por Carlos Hank González, Presidente Municipal de Toluca.
Castro con su hermano Raúl (izquierda) y Juan Manuel Márquez, tiempo después asesinado en Cuba durante la guerrilla.
Ernesto Guevara pronunciando un discurso en la ONU, Nueva York.

De los muchos personajes con quien se involucra Castro es Carlos Hank González, en aquélla época Presidente Municipal de Toluca. Durante un encuentro político organizado por el candidato a la Gubernatura del Estado de México -Gustavo Baz-, Castro fué invitado y en esa ocasión le pidió a Hank que le ayudara a localizar un buen sitio para realizar prácticas de tiro.

Fidel deseaba un lugar apartado, solitario, con la idea de preparar a sus futuros guerrilleros. Castro le comentó a Hank que en Cuba había miles de personas dispuestas a tomar las armas para derrocar al Presidente Fulgencio Batista. Hank González le recomendó un paraje en la zona de las faldas del Nevado de Toluca aunque días después visitó otro en Ixtapan de la Sal y finalmente encontró el ‘ideal’ en Chalco; Castro necesitaba un área con cerros parecida a lo que eventualmente tendría en la Sierra Maestra en Cuba así como alejado de zonas urbanas.

Fotografía de los años 1990: a la izquierda Carlos Hank González y a su lado Fernando Gutiérrez Barrios. Gutiérrez Barrios -encargado de la Dirección Federal de Seguridad- le ayudó a escapar de la cárcel y de la CIA.

Fidel Castro habitó una vivienda modesta a unas cuadras del Monumento a la Revolución en la Ciudad de México. En esa propiedad vivía también su hermano Raúl. La conserje del edificio (Doña Mari) describe a Fidel como una persona amable, distinguida y de buen porte.
También refiere que siempre estaba retrasado en el pago de la renta.

Mientras tanto en La Habana el Presidente Batista seguía los pasos de Castro en la Ciudad de México y hasta allá envió a unos sicarios para asesinarlo. El Director Federal de Seguridad Fernando Gutiérrez Barrios (posteriormente fué Secretario de Gobernación en el Gobierno de Carlos Salinas) era el hombre encargado por el Gobierno para identificar a los enemigos del PRI, así como de asuntos de seguridad nacional.

Tanto Batista como el FBI tenían a los Castro y a Ernesto Guevara en la mira; la información fluyó obviamente en la DFS por lo que los Castro (Fidel y Raúl) y el ‘Che’ fueron encarcelados. Tanto Cuba como los EU pedían su extradición. Durante varios meses decenas de vicisitudes les sucederán a los revolucionarios. Castro y sus aliados pasarán por las cárceles de la Ciudad de México, unos serán enjuiciados, otros escaparán y otros más saldrán de ella por medio de sobornos.

Durante todo este proceso, Gutiérrez Barrios ayuda discreta y limitadamente a Castro. La amistad de ambos permaneció hasta la muerte de Gutiérrez Barrios. Así pues en la Hacienda de Santa Rosa (Chalco, edo.de México) se realizaron los entrenamientos de tiro y combate de los guerrilleros Cubanos y de otras nacionalidades. Pero faltaba el medio de transporte que los llevara de las costas del Atlántico Mexicano a Cuba. Durante su estancia en la Ciudad de México, Fidel conoció a Antonio del Conde, quien se dedicaba a la venta de armas (en aquel entonces la venta de armas era un negocio legal en México).

Antonio del Conde (Nueva York, 1927-) pero Mexicano por elección, apoyó con armas y un yate -el ‘Granma’- a Castro.

Castro no conocía físicamente el yate de del Conde, quien le insistía a Fidel que la embarcación tenía el motor y la quilla descompuestos, que el yate estaba en ruinas. Castro replicó “si usted me arregla ese barco, en ese barco me voy a Cuba”.

Ese yate se llamaba ‘Granma’, medía 12 metros y tenía capacidad para 10 personas; Fidel embarcó a 82 personas y en él llegó a las costas Cubanas desde Tuxpan, Veracruz, de donde partió el 25 de Noviembre de 1956 en medio de una tormenta con las luces apagadas.

(El periódico oficial del Gobierno Cubano se llama ‘Granma’ en honor a ese pequeño yate).

El costo del Granma era de 17,000 Dólares, cantidad inalcanzable para las limitadas finanzas de los revolucionarios. Ante la penuria económica, Castro acudió al ex Presidente de Cuba Prío Socarrás (derrocado por Batista) quien se encontraba en EU. Obtiene de él el dinero y compra a del Conde y al Estadounidense Erickson (dueños del Granma) el yate.

Del Conde, de su bolsillo, apoyó a Castro con armamento.

Quienes zarparon en el Granma de Tuxpan hacia Cuba había sido entrenados en Chalco por Arsenio Venegas, un deportista Mexicano de lucha libre, así como por el ex Coronel del Ejército Republicano Español -asilado en México- Alberto Bayo.

Días después del desembarco en Cuba, son sorprendidos por elementos del Gobierno Cubano y apenas algunos alcanzan a sobrevivir, entre ellos, Ernesto Guevara, Raúl y Fidel Castro y Camilo Cienfuegos quienes huyen y se ocultan en la Sierra Maestra. Desde ahí reorganizan a sus hombres y reunen a otros 800 simpatizantes con quienes, tras decenas de meses de guerrilla, de deserciones del ejército del Gobierno y de la renuncia de Batista, entran triunfantes a La Habana el 8 de Enero de 1959.

Entrada de Fidel Castro (de sombrero y barba) y el ‘Che’ Guevara (sobre el cofre del jeep) a La Habana.

Castro y Guevara habían derrotado a un ejército de 30,000 hombres, 100 aviones y mucho mayor armamento.

El gobierno Estadounidense, con las reservas del caso, vió como un golpe de estado más el ascenso al poder de Fidel Castro. En esta época (años de 1950) y desde los años 1930s la generalidad de los gobiernos IberoAmericanos estaban gobernados por dictaduras, la mayor parte de ellas apoyadas por Washington.

Sin embargo, la actitud del Gobierno Estadounidense cambiaría cuando Castro le dió una orientación económica y política socialista, además del fuerte acercamiento de La Habana con Moscú. Estos hechos ocasionaron que Cuba fuera expulsada de la OEA (Organización de Estados Americanos). El Gobierno Mexicano votó en contra de esta resolución, pero el resto de los países Americanos lo hicieron y Cuba quedó, como hasta la fecha, fuera de la OEA.

En Abril de 1961 los Cubanos anticastristas, con el apoyo de Washington, invadieron Cuba en lo que la historia recoge como ‘la invasión de Bahía de Cochinos’. En solo 3 días los Cubanos derrotaron a los invasores, causándoles más de 100 muertos, así como el derribo de algunos aviones.

Playa Girón, Cuba.
Fidel Castro (de lentes) en la defensa de Cuba en Playa Girón (Bahía de Cochinos), durante la invasión militar que grupos anticastristas apoyados por Estados Unidos organizaron para derrocarlo. En solo 3 días de Abril de 1961, los invasores fueron derrotados.
Castro en Playa Girón durante la celebración del cuadragésimo aniversario de su triunfo (2001).

La Tercera Guerra Mundial estuvo muy cerca de ocurrir por el caso de Cuba. El acelerado intercambio militar, comercial y político entre Cuba y la Unión Soviética llevaría el asunto a un punto álgido entre las dos superpotencias.

Después de la independencia de EU, Cuba estuvo siempre dentro de sus planes expansionistas.

A finales de 1962 aviones Estadounidenses vuelan sobre Cuba y fotografían lo que parecía ser una base de misiles nucleares. Kennedy ordena entonces bloquear cualquier acceso de embarcaciones Soviéticas a Cuba. Días después un avión espía Estadounidense es derribado por fuerzas Cubanas.

Días de tensión se viven y la Guerra Nuclear está cerca de ocurrir. Se celebra un acuerdo entre la URSS y EU (sin Castro en medio de este):

- EU desmantelaría sus misiles en Turquía y se desistiría de invadir a Cuba y…

- la URSS desmantelaría los suyos en Cuba.

A pesar del estigma de ser Cuba un territorio pobre y de herencia Española, la Revolución Cubana, con todas sus virtudes y defectos, ha cambiado parcialmente el perfil de esa nación.

De ser un país preponderantemente agrícola e ignorante, Cuba es hoy el país IberoAmericano en donde se imprimen y venden más libros, el de mayor alfabetización de la región (antes de la Revolución el 90% era analfabeta), líder en IberoAmérica en algunas ramas médicas, la primera potencia deportiva (per cápita) del mundo y donde, en un futuro, al caer el sistema socialista, se convertirá en un fuerte competidor como país de oportunidades, como lo es hoy México para EU y Canadá.

Castro y su Revolución son ‘males necesarios’ pero que transforman de alguna manera lo que Cuba había vivido desde la conquista Española hasta 1959; Cuba fue colonia Española por 400 años y de los EU otros 50 (EU despojó a España de Cuba en la guerra de 1898).

Si bien hay que decir que Cuba tiene aún muchísimas necesidades, en estos 50 años de dictadura Castrista ese país ha avanzado más que en los 450 anteriores.

Existe una similutud entre las dictaduras de países Hispanos; cuando mueren sus dictaduras esas naciones inician un periodo de crecimiento económico que las traslada a un status mejor.

Ahí tenemos a la España postFranquista, Pinochet con Chile o Porfirio Díaz y el PRI en México (aún por verse).

Figuras de la política Mexicana aun influyentes en el México de los años 1960 como el ex Presidente Lázaro Cárdenas, impulsaron el apoyo del Gobierno Mexicano al de Cuba especialmente en política y comercio durante varias décadas.

CARTAS DE DESPEDIDA DEL ‘CHE’ GUEVARA A SUS HIJOS Y A FIDEL CASTRO.

Doctor Ernesto Guevara de la Serna (1928-1967). Argentino, artífice de la Revolución Cubana.
1o.de Enero de 1959: el ‘Che’ tras la Batalla de Santa Clara.
12 de Julio de 1997. Tras ser descubiertos en Bolivia, sus restos son trasladados a La Habana para ser inhumados en la Plaza que lleva su nombre en Santa Clara, Cuba.

CARTA DE DESPEDIDA A SUS HIJOS (1966)

Queridos Hildita, Aleidita, Camilo, Celia y Ernesto :

Si alguna vez tienen que leer esta carta, será porque no esté entre Uds.

Casi no se acordarán de mí y los más chiquitos no recordarán nada.

Su padre ha sido un hombre que actúa como piensa y, seguro ha sido leal a sus convicciones.

Crezcan como buenos revolucionarios. Estudien mucho para poder dominar la técnica que permite dominar la naturaleza. Acuérdense que la Revolución es lo importante y que cada uno de nosotros, solo, no vale nada.

Sobre todo, sean siempre capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo. Es la cualidad más linda de un revolucionario.

Hasta siempre hijitos, espero verlos todavía. Un beso grandote y un abrazo de

Papá.

Fidel :

Me recuerdo en esta hora de muchas cosas, de cuando te conocí en casa de María Antonia, de cuando me propusiste venir, de toda la tensión de los preparativos.

Un día pasaron preguntando a quién se debía avisar en caso de muerte y la posibilidad real del hecho nos golpeó a todos. Después supimos que era cierto, que en una revolución se triunfa o se muere (si es verdadera). Muchos compañeros quedaron a lo largo del camino hacia la victoria.

Hoy todo tiene un tono menos dramático porque somos más maduros, pero el hecho se repite. Siento que he cumplido la parte de mi deber que me ataba a la Revolución Cubana en su territorio, y me despido de ti, de los compañeros, de tu pueblo que ya es mío.

Hago formal renuncia de mis cargos en la Dirección del Partido, de mi puesto de Ministro, de mi grado de Comandante, de mi condición de cubano. Nada legal me ata a Cuba, sólo lazos de otra clase que no se pueden romper como los nombramientos.

Haciendo un recuento de mi vida pasada creo haber trabajado con suficiente honradez y dedicación para consolidar el triunfo revolucionario. Mi única falta de alguna gravedad es no haber confiado más en ti desde los primeros momentos de la Sierra Maestra y no haber comprendido con suficiente celeridad tus cualidades de conductor y de revolucionario. He vivido días magníficos y sentí a tu lado el orgullo de pertenecer a nuestro pueblo en los días luminosos y tristes de la Crisis del Caribe.

Pocas veces brilló más alto un estadista que en esos días, me enorgullezco también de haberte seguido sin vacilaciones, identificado con tu manera de pensar y de ver y apreciar los peligros y los principios.

Otras tierras del mundo reclaman el concurso de mis modestos esfuerzos. Yo puedo hacer lo que te está negado por tu responsabilidad al frente de Cuba y llegó la hora de separarnos.

Sépase que lo hago con una mezcla de alegría y dolor; aquí dejo lo más puro de mis esperanzas de constructor y lo más querido entre mis seres queridos… y dejo un pueblo que me admitió como un hijo; eso lacera una parte de mi espíritu. En los nuevos campos de batalla llevaré la fe que me inculcaste, el espíritu revolucionario de mi pueblo, la sensación de cumplir con el más sagrado de los deberes: luchar contra el imperialismo, donde quiera que esté; esto reconforta y cura con creces cualquier desgarradura.

Digo una vez más que libero a Cuba de cualquier responsabilidad, salvo la que emane de su ejemplo. Que si me llega la hora definitiva bajo otros cielos, mi último pensamiento será para este pueblo y especialmente para ti. Que te doy las gracias por tus enseñanzas y tu ejemplo al que trataré de ser fiel hasta las últimas consecuencias de mis actos.

Que he estado identificado siempre con la política exterior de nuestra revolución y lo sigo estando. Que en dondequiera que me pare sentiré la responsabilidad de ser revolucionario cubano, y como tal actuaré. Que no dejo a mis hijos y mi mujer nada material y no me apena: me alegra que así sea. Que no pido nada para ellos pues el Estado les dará lo suficiente para vivir y educarse.

Tendría muchas cosas que decirte a ti y a nuestro pueblo, pero siento que son innecesarias, las palabras no pueden expresar lo que yo quisiera, y no vale la pena emborronar cuartillas.

Hasta la victoria siempre. ¡Patria o Muerte!

Te abraza con todo fervor revolucionario.

Ernesto.

REFLEXIÓN SOBRE ERNESTO GUEVARA:
¿ Por qué será que el Che tiene esta peligrosa costumbre de seguir naciendo ?
¿ No será porque el Che decía todo lo que pensaba y hacía lo que decía ?
¿ No será porque eso sigue siendo tan extraordinario en un mundo donde las palabras y los hechos rara vez se encuentran y cuando se encuentran, no se saludan, porque no se conocen ?

SANTA FÉ DE NUEVO MÉXICO Y EL ‘CAMINO REAL DE TIERRA ADENTRO’.

Domingo, Junio 22nd, 2008

Para comprender con precisión la sensación, el aislamiento que era vivir en Santa Fé, habría que imaginar sus circunstancias.

Era, a inicio del siglo 17, la población Europea más al norte en América. Tenía apenas unos 500 habitantes hacia 1650 (HP-Guadalajara tiene aproximadamente 2,500 empleados actualmente) alejada a 3,000 kilómetros de la zona más poblada de la Nueva España. Un clima templado en el Verano y extremadamente frío en el Invierno.

No era nada sencillo formar parte de un grupo de fundadores; habría que vivir esa sensación de alejamiento y soledad extrema para comprender a estos intrépidos Mexicanos y Españoles que expandían, a costo de su calidad de vida y de su propia sobrevivencia, el territorio ya de por sí inmenso de la Nueva España.

Nulo acceso a medicina, educación, esperanza de vida, sobrevivencia insegura para cada familia ante las amenazas de ataques indígenas, dificultad para emprender cualquier proyecto (agrícola, ganadero).

La zona en donde se fundó, estaba rodeada de naciones indias, muchas de ellas enemigas de tener por vecinos a personas distintas a ellos, de diferente raza, religión y costumbres.

Los ataques indios a Santa Fé eran frecuentes y no se diga a aquéllos pobladores que pretendieran salir de la zona del pueblo o viajar al sur hacia el Paso del Norte o cualquiera otra incipiente población Española de la zona.

El peligro era constante; un colono llegado a estas tierras difícilmente volvería a salir de ella por el resto de su vida. Un correo a la Ciudad de México, si tenía la suerte de llegar por la inseguridad en los caminos, tardaba en llegar unos 7 meses.

El aislamiento de Santa Fé y todas las poblaciones NovoHispanas (Mexicanas) de Nuevo México con el resto de la Nueva España era alarmante. El territorio de Nuevo México, bajo la jurisdicción de la Ciudad de México ocupaba un área de 1 millón de kilómetros cuadrados (algo así como Francia y España juntas, o la mitad del México actual. Unas 4 veces el tamaño actual del Nuevo México de Estados Unidos). Ese inmenso territorio estaba poblado hacia 1700 por unos 7,000 NovoHispanos
(Mexicanos y Españoles).

Al consumarse la independencia de México en 1821, la población había aumentado, aunque no lo suficiente. Estados Unidos, independizado 40 años antes, había expandido su territorio y comenzaba a comerciar con esa región de México. Se creó entonces una ruta comercial entre Nuevo México (México) y algunos estados occidentales de Estados Unidos: a este comercio, los Estadunidenses lo conocieron como ‘Santa Fe trail’ y logró el intercambio de mercancías de productos Estadounidenses con Mexicanos del centro de México y del propio Nuevo México.

Cuando los EU declararon la guerra a México (1846) con el objeto de despojarlo de sus territorios del norte, el Ejército Estadunidense invadió Santa Fé y Albuquerque a través de su ya conocido camino (el ‘Santa Fe trail’). Tomado Santa Fé por el ejército Estadounidense, el siguiente paso fué cortar el cordón umbilical que la ciudad y el territorio de Nuevo México tenía con el resto de nuestro país: el Camino Real.

Pero ya de tiempo atrás, 10 años antes, los Texanos habían expandido (invadido) injustificadamente el territorio de Nuevo México, para lo cual, anexionaron la población de Paso del Norte (actual Ciudad Juárez-El Paso) con lo cual bloqueaban el camino que unía a Santa Fé con el resto de México.

Paso del Norte siempre perteneció a Nuevo México; los Texanos invadieron el territorio de Nuevo México y marcaron ahí, sin que nadie se los impidiera su frontera con México.

Aislada la población Mexicana de Nuevo México, la ocupación de ese territorio Mexicano por parte de los Estadounidenses fué más sencilla. De esta manera, los Mexicanos de Santa Fé y de todo Nuevo México quedaron en medio del botín que representó para los Estados Unidos la invasión a México de 1846-1848.

Innumerables vejaciones y despojos sufrieron a manos de los nuevos ‘dueños’ y serían, a partir de entonces, extranjeros en su propia tierra. Entre varias construcciones Mexicanas en Santa Fé sobrevive el ‘Palacio del Gobernador’, que es una construcción de un piso hecha de adobe, de unos 100 metros de largo, lugar desde el cual despachaban los representantes de los Virreyes de la Nueva España y más tarde los Gobernadores bajo el Estado Mexicano.
Santa Fé tiene 401 años de haber sido fundada. De ellos, 243 años estuvo bajo nuestro dominio y 158 años lo ha estado bajo la administración Estadounidense. La ciudad más entrañable del norte de México, Santa Fé, se había perdido para la causa Mexicana.

EL CONFLICTO CRISTERO DE LOS 1920s Y 1930s.

Domingo, Junio 22nd, 2008

INTRODUCCIÓN.

Casi todos los hechos históricos tienen hilos en el pasado. Este es el caso del conflicto religioso ocurrido en México durante las décadas de 1920 y 1930: la Guerra Cristera. La Guerra de Reforma y el triunfo de los Liberales sobre los Conservadores 70 años antes (1867) está intrínsecamente relacionado con este conflicto. Por su gran dispersión en ciudades, pueblos y rancherías, no es sencillo compendiar todos los hechos que ocurrieron durante su desarrollo, sería interminable. El conflicto comenzó en el gobierno de Álvaro Obregón (1920-24) y aunque disminuyó considerablemente en el de Lázaro Cárdenas (1934), se extinguió hasta el de Ávila Camacho (1940-46).

Todavía no cerraban las huellas del millón de muertos de la Revolución cuando estalló el conflicto Cristero. 80,000 murieron.Obregón en la Presidencia (1920-24). A su mano derecha (aunque ya la había perdido) Plutarco Elías Calles quien lo sucedería en la Presidencia (1924-28).

La separación forzosa de la Iglesia y el Estado orquestada por Juárez y su generación, no ‘había sido digerida’ totalmente por ninguna de las dos partes. Y es comprensible; durante 350 años el Gobierno (el Virreinal por 300 años y el Independiente por 50) y la Iglesia se toleraron por mutua conveniencia. La Guerra de Reforma fracturó gravemente esa relación de intereses. Las Leyes de Reforma modificarían totalmente esas enraizadas relaciones por lo que, pensar en que se aplicarían a cabalidad era inimaginable. La historia de las difíciles relaciones entre el Estado Mexicano y la Iglesia inician con la Reforma de Juárez, pero no terminan con la Guerra Cristera.

En 1992 el Gobierno de Carlos Salinas reestablece las relaciones entre nuestro país y El Vaticano, rotas desde 1865, casualmente en pleno Imperio de Maximiliano. Los tiempos actuales ya son otros y, aunque la Iglesia Católica como figura jurídica mantiene una fuerte presencia en México, su influencia política y económica es muy distinta a la de la época Juarista. Todo en la historia es un proceso; las 6 décadas entre la Guerra Cristera y 1992 sirvieron como un ‘impasse’ en el que la Iglesia y el Estado reacomodaron sus posiciones entendiendo cada uno el lugar que le corresponde.

CAUSAS DEL CONFLICTO CRISTERO.

La Constitución Mexicana de 1917 desconocía a la Iglesia Católica como institución jurídica por lo que ésta quedó bajo el control del Estado quien determinaría el número de templos y sacerdotes que existirían. También se le restringía la adquisición y administración de propiedades, impartir enseñanza religiosa y tocar asuntos públicos. Pero también la prohibición de los votos religiosos, el impedimento para que ellos impartieran educación Primaria y la negación al derecho al voto a los religiosos (esta limitación al voto terminó en el sexenio de Carlos Salinas). Carranza, bajo cuya Presidencia se promulgó la Constitución del ‘17, no pudo implementar totalmente las nuevas disposiciones.

México seguía envuelto en una grave inestabilidad política. El propio Presidente Carranza terminaría asesinado cuando huía hacia Veracruz (1920) ante la inminente toma de la Ciudad de México por órdenes de los Sonorenses Obregón y Calles. Los principales jefes de la Revolución habían sido asesinados durante la década de 1910 (Madero y Zapata) y durante los años 20s Carranza y Villa. Sin ninguna otra figura de su talla, Obregón y Calles gobernaron al país en 1920-24 y 1924-28. Nadie les hacía ya sombra por lo que les fue mucho más sencillo aplicar las disposiciones anti Clericales de la Constitución de 1917.

OTRAS CAUSAS INTERNAS Y EXTERNAS.

México, como nación, había padecido muchas arbitrariedades y traiciones de parte de los jerarcas de la Iglesia Católica no solo en momentos históricos en donde la supervivencia del país estuvo en juego, sino que había acaparado gracias a la fé, una gran cantidad de recursos económicos y aproximadamente el 33% del territorio nacional. Durante la invasión Estadounidense (1846-48), la invasión Francesa y el Imperio de Maximiliano (1863-67), por nombrar algunos ejemplos, el Clero mostró que antes que el país estaba su interés por mantener sus privilegios.

Los Yanquis toman la Ciudad de México, 14 de Septiembre de 1847. Los invasores pactaron con la Iglesia para mantener los servicios religiosos a cambio de solicitarles a los Sacerdotes influir en los feligreses que matar era pecado.

Pero no solo había causas internas; hay que asomarse y observar lo qué sucedía afuera. La Revolución Soviética había iniciado 9 años antes (1917) y sus postulados estaban muy frescos en el medio político mundial. Lenin reiteraba la frase de Carlos Marx “la religión es el opio del pueblo”. Para el Marxismo las religiones e Iglesias “son órganos de la reacción burguesa llamados a defender la explotación y a embrutecer a la clase obrera”. Aunque Obregón y Calles no tendían hacia el Socialismo puro, se dió intelectualmente un ‘Socialismo a la Mexicana’. También vale la pena recordar el declive del poder Papal con la consolidación de la República Italiana (1923) y el fin de los Estados Pontificios; Italia indemnizaría en 1929 a la Iglesia Católica y reduciría su extensión territorial a 0.4 Km2 (la actual Ciudad de El Vaticano). Este acuerdo, conocido como Pacto Lateranense fué firmado por Benito Mussolini y el representante del Papa Pío XI (1929).

El Cardenal Pietro Gasparri (centro) y Benito Mussolini (izq.) firmando el Pacto de Letrán (1929) por el que la Iglesia aceptaba después de 59 años la pérdida territorial de los Estados Pontificios y la creación de el Estado Vaticano y sus 0.4 km2.

Calles y Obregón pretendían que el Estado fuera la única entidad que dirigiera los destinos del país y el Presidente de la República la única figura de importancia. Históricamente los Presidentes de México habían ‘convivido’ con 3 sombras muy pesadas para gobernar: la Iglesia, el Ejército y los Embajadores de Estados Unidos.

Porfirio Díaz pudo controlar por 3 décadas a los Embajadores Estadounidenses dándoles un sueldo mensual, pero a su partida, el problema continuó. El Ejército estaba en proceso de quedar bajo el control del poder civil, logro inmenso que alcanzaría Calles más tarde y que sería indispensable para la creación del PNR (actual PRI). Pero la Iglesia seguía siendo un poder real y contaba, como en la época de Juárez, con un absoluto y ciego apoyo popular en un país eminentemente Católico. Obregón y Calles conocían todos estos hechos y estaban dispuestos a aplicar la Ley con la Constitución en la mano.

En 1926, durante la Presidencia de Calles, se aplicó el artículo 130 de la Constitución que restringía la actuación de los católicos en la vida pública. Durante los primeros meses los Católicos no opusieron mayor resistencia, pero hechos aislados fueron calentando los ánimos en ambos ‘bandos’ y así, lo que era una pequeña flama fue acrecentándose hasta ocasionar un incendio.

Por ejemplo, durante la ceremonia para colocar la primera piedra de lo que sería el monumento a Cristo Rey en el Cerro del Cubilete, Guanajuato (1923), el Presidente Obregón lo consideró una afrenta y mandó encarcelar a los religiosos que lo organizaron así como expulsar del país al delegado Apostólico Monseñor Ernesto Philipi.

Ceremonia de colocación de la primera piedra para el monumento a Cristo Rey en 1923 y que desató la ira del Presidente Obregón.
cúpula del monumento en la actualidad
Vista del Cerro del Cubilete (estado de Guanajuato) con el monumento en la punta del mismo (a 2,260 metros sobre el nivel del mar). La primera piedra (1923) causó un conflicto con el Presidente Obregón.

Aunque los hechos sangrientos por este grave problema político-religioso se dieron por varios años, el periodo de mayor incidencia se dió entre 1926 y 1931. Hubo enfrentamientos militares en casi todo el país, pero especialmente en los estados con mayor presencia indígena y Española: Aguascalientes, Guanajuato, Jalisco, Michoacán, Tabasco y Zacatecas. Los fusilamientos de sacerdotes y población civil eran hechos cotidianos.

Durante este tiempo, fué común la celebración de misas en la clandestinidad. Durante este tiempo, fué común la celebración de misas en la clandestinidad, lo que incluso redujo los ingresos de la Iglesia por la falta de limosnas, servicios religiosos e incluso el diezmo. Las Leyes de Reforma, instituidas 70 años antes, no estaban del todo implementadas; Calles y Obregón querían imponer la supremacía del Estado sobre cualquier sociedad. No más sombras sobre el Estado, se quería entrar a la modernidad política.

INCREMENTO DE LA TENSIÓN Y ASESINATO DEL PRESIDENTE ELECTO ÁLVARO OBREGÓN.

En un tema tan polémico y apasionante como el de la religión, los conflictos orales y de armas fueron estallando poco a poco por todo el país. En Tabasco, por ejemplo, el Gobernador Tomás Garrido emitió un decreto por el cual se obligaría a los sacerdotes a casarse si querían seguir oficiando, mientras en Tamaulipas se prohibió que sacerdotes extranjeros oficiasen. Los encarcelamientos de sacerdotes y feligreses que violaban los nuevos reglamentos se multiplicaron. Dentro de los muchos grupos Católicos que se formaron, el mejor organizado fué la ‘Liga para la Defensa de la Libertad Religiosa’ fundado en 1925. Este grupo pretendía modificar el status quo a través de las leyes, no por las armas, por lo que sus redes se extendieron rápidamente por todo el país; sin embargo el Gobierno Federal declaró ilegal al grupo por lo que tuvo que trabajar desde la clandestinidad.

En 1926 se prohibió el culto Católico en Tabasco mientras que en Colima, Chiapas, Hidalgo y Jalisco se castigaría a quienes practicaran la religión. La tensión de ambos bandos (gobierno y Católicos) alcanzó su momento de mayor tensión cuando el Presidente electo Álvaro Obregón fué asesinado por José de León Toral el 17 de Julio de 1928. En esa fecha, un grupo de Diputados de Guanajuato ofreció un desayuno de apoyo a Obregón, ya declarado Presidente electo para el periodo 1928-1934 en el parque de La Bombilla (ubicado en la Av.Insurgentes Sur frente al actual Sanborn’s de San Ángel de la Ciudad de México).

José de León Toral, era miembro de la ‘Liga para la Defensa de la Liberad Religiosa’ y quería seguir los pasos de su amigo Humberto, quien había intentado un año antes (1927) asesinar a Obregón también por Av.Insurgentes.

Al llegar a ‘la Bombilla’ León Toral comenzó a dibujar algunas caricaturas de los políticos sentados en la mesa; uno de ellos fué a mostrarle a Obregón la que León Toral había hecho. Aprovechando este movimiento, León Toral se situó detrás de los arreglos florales que estaba a la espalda de Obregón descargándole entonces 6 disparos en la espalda. Obregón cayó sobre la mesa encima del plato de mole que comía, después hacia su costado izquierdo y finalmente al suelo.

Este hecho no solamente cegó la vida de Obregón sino que creó un problema para la sucesión Presidencial pues el Presidente electo había sido asesinado y el Presidente Calles, que terminaba sus 4 años en el poder no podía reelegirse. Indirectamente este hecho aceleró la fundación del PRI.

Los hechos violentos no cambiaron en los meses y años siguientes. Hubo que buscar la mediación de alguien ajeno al conflicto por lo que el Embajador Estadunidense en México, Dwight Morrow ayudó para encontrar un acuerdo entre ambas partes.

El Embajador de EU (Monroe) y Plutarco Elías Calles.

En Junio de 1929 el Delegado Apostólico y el Presidente Emilio Portes Gil firmaron el acuerdo con el cual se les concedía amnistía a los Cristeros que se rindieran así como el permiso de realizar los actos religiosos como era costumbre hasta antes de este conflicto. Sin embargo, las guerrillas cristeras y las muertes continuarían aún por varios años.

EL LEGADO DEL CONFLICTO CRISTERO.

Cualquier hecho histórico de importancia tiene un antecedente y un legado histórico. Este sangriento conflicto es un claro ejemplo de la necesidad de que dos poderes distintos de tan diferente origen, el Civil y el Eclesiástico, convivan a la distancia pero en medio de un marco legal que les permita a ambos desenvolverse sin que uno invada al otro. En el caso del conflicto Cristero faltaron inteligencia y tacto para manejar esa distancia. Tan negativo es que un político se intrometa en cuestiones religiosas como que un sacerdote opine abiertamente de política. Tras el asesinato del Presidente electo Álvaro Obregón, el país se había quedado sin caudillos Revolucionarios; todos habían sido ya asesinados.

El único sobreviviente era Plutarco Elías Calles, Presidente saliente (1924-1928), pero no podía ya mantenerse en la Presidencia puesto que la reelección estaba aprobada solo cuando hubiesen pasado 6 años del anterior mandato. En su último informe de Gobierno en Septiembre de 1928 Calles mencionó su famosa frase “México no debe ya sostenerse sobre los caudillos sino sobre instituciones”, lo que derivaría en la creación del Partido Nacional Revolucionario (el actual PRI).

El PRI, del cual Calles fué su principal ideólogo y fundador, requería que el Partido tuviera las riendas del país en sus manos, controlando a todas las ‘fuerzas vivas’ de la política, los sindicatos, las organizaciones sociales, el Ejército y, obviamente, mantener al poder Eclesiástico apaciguado. En la Historia todo lleva un proceso; los hechos no deben de precipitarse o inducirse, hay que ser paciente, entender el momento y actuar, pero sin acelerar los eventos. En el ámbito mundial, los ‘grandes atractivos’ del Socialismo de la Unión Soviética mantenían enamorados a algunos sectores de la sociedad Mexicana. El Gobierno Mexicano no fué la excepción y tuvo muchos sesgos socialistas especialmente durante la Presidencia de Lázaro Cárdenas; la laicidad que promovía el Socialismo influyó en la distancia que caracterizó las relaciones entre la Iglesia Católica y el Estado Mexicano por varias décadas.

Plutarco Elías Calles (1924-28) y Carlos Salinas (1988-94). En un ambiente mundial y político muy distinto, enfrentaron el asunto religioso de dos maneras totalmente diferentes. El primero a través de la intolerancia, el segundo a través de las leyes. La época en que ambos vivieron marcarían esas diferencias.

Pasarían casi 60 años para que el Gobierno Mexicano legislara con mayor precisión sobre el tema religioso. En 1992 el Presidente Carlos Salinas y el Congreso (mayoritariamente Priísta) legislaron la relación de todas las Iglesias (no solo la Católica) con el Estado Mexicano. En ese ámbito de relaciones modernas, El Vaticano y México reanudaron relaciones diplomáticas y fueron intercambiados Embajadores entre la Ciudad de México y El Vaticano. Durante 40 años, el Sr.Alfredo Hernández recopiló centenas de objetos de la Guerra Cristera y, en el primer Estado en el que pensó para instalar un Museo fué Jalisco. Un grupo de Historiadores y Museógrafos ofrecieron al Gobierno de Jalisco la instalación del Museo de la Cristiada en Guadalajara o en los Altos de Jalisco. Como ha ocurrido en otras tantas ocasiones, el Gobierno de Jalisco se mostró desinteresado ante esta exposición de Historia y cultura. En 2003, el Estado de Aguascalientes inauguró el Museo de la Cristiada en donde pueden apreciarse una infinidad de objetos que nos adentran en los hechos históricos que marcaron la segunda década del siglo XX.

Página del Museo de la Cristiada (Aguascalientes) http://www.aguascalientes.gob.mx/Turismo/museos/mus_cristiada.asp?menu=Cultura

El SINARQUISMO.

Hace 2 años un grupo de Historiadores y Museógrafos reunieron materiales e información de gran interés para abrir el ‘Museo de la Cristiada’. La sede más ambicionada era Guadalajara, sin embargo como ya ha sido tradición las autoridades locales no se interesaron en el proyecto. Aguascalientes acogió el proyecto y ahora se encuentra en esa ciudad.

Obregón en la plaza de Toros de la Condesa (Ciudad de México) horas después de sufrir un atentado.
Exterior de la misma plaza (la plaza fué derruida y en su lugar se construyó el Palacio de Hierro de la calle de Durango).
Obregón encamado tras serle amputado el antebrazo izquierdo tras la batalla de Celaya (contra Villa) en 1914. Audaz a lo largo de su vida, había sobrevivido a un atentado en su contra en Av.Insurgentes.
Meses más tarde de tal atentado (Julio de 1928) Obregón sería asesinado por José de León Toral (fanático Católico) cuya tumba se aprecia en esta foto (derecha).

LOS JUEGOS OLÍMPICOS DE MEXICO 1968 Y SU ENTORNO MUNDIAL

Domingo, Junio 22nd, 2008

Para sorpresa de muchos, Avery Brundage, Presidente del Comité Olímpico Internacional otorgó en Octubre de 1963 la sede de la XIX Olimpiada de 1968 a la Ciudad de México. Los esfuerzos realizados por el Presidente Adolfo López Mateos iniciados en 1962 habían fructificado, logrando para México la sede Olímpica.

Habían participado en la contienda las ciudades de Lyon (Francia), Detroit y Buenos Aires. De los 58 votantes, 30 lo hicieron por la Ciudad de México, por Detroit 14, Lyon 12 y Buenos Aires 2.

Era la primera ocasión en que un país no desarrollado recibía esta oportunidad. México sería el primer país Ibero Americano, el primero de habla Hispana y el segundo Americano en organizar los Juegos. Las críticas llovieron contínuamente sobre el COI, en particular por parte de los países industrializados. ¿ Cómo era posible que un país subdesarrollado tuviera la capacidad de organizar una Olimpiada ? Los críticos deportivos denunciaban que a 2,300 metros sobre el nivel del mar sería imposible mejorar marcas mundiales. La crítica rayó en comentarios humillantes y hasta de desprecio para el flamante organizador.

El periodista Alemán Manfred Kinder decía en 1964: “no debe uno dejarse influir por la propaganda de los Mexicanos. Los atletas caerán como moscas”. El diario Italiano ‘Corriere de la Sera’ decía: “¿ cómo es posible que le hayan conferido tal responsabilidad a un país semisalvaje ?”

Para reducir la histeria, principalmente Europea, el Comité Olímpico Mexicano invitó en 1965 a atletas de varios países para probar que la altura de la Ciudad de México no era en realidad un obstáculo. El pequeño grupo de deportistas que aceptaron la invitación no fueron objetivos.

Tras su permanencia en la Ciudad de México y apoyados en el ‘borreguismo colectivo’ creado alrededor de la sede Mexicana señalaron en una rueda de prensa: “es un escándalo que se haya confiado a México ser anfitrión de los JO”. El periódico Extra Bladet de Copenhage decía: “se pondrá en riesgo la vida de los atletas; retírenle a México los JO”.

Había igualmente otras críticas menos agresivas como la del diario parisino Le Monde: “nadie espere que se rompan récords en los Juegos de México”. Durante varios meses, algunos comités Olímpicos Europeos intentaron convencer al COI de rectificar la asignación de la sede.

Finalmente, después de la primera invitación atlética y tras un envío mayor de deportistas a la Ciudad de México en 1965, el fantasma creado por los Europeos principalmente, se disipaba. Sus atletas no habían sufrido ninguna afección por la altura de la Ciudad de México. Finalmente vivían ahí 6 millones de habitantes. Quedaba entonces solo un fantasma: el de la capacidad organizativa de los Mexicanos.

ANTECEDENTES POLÍTICOS Y ECONÓMICOS DEL PAÍS.

Durante las 2 décadas anteriores a la obtención de la sede Olímpica, México mantuvo un sano y permanente crecimiento económico del 6% anual; el PIB se triplicó entre 1939 y 1960.

El ‘desarrollo estabilizador’ iniciado en los años 40 había logrado que México lograra el calificativo internacional de ‘milagro Mexicano de la economía’.

Este programa consistía básicamente en cerrar las fronteras a la importación de productos que podían producirse en México; una sociedad empresarial empezó a crearse en el país, mientras que el sector agrícola incrementó notablemente su producción y productividad. Indudablemente que ese crecimiento económico hubiera tenido un impacto mucho mayor en los ingresos de la población a no ser por el desorbitado crecimiento demográfico del país.

Mientras que la economía se triplicó, la población se duplicó.

En 1940 México tenía 19 millones de habitantes, pero para 1960 ya eran 34 y 48 en 1970.

Las continuidad del sistema económico implantado por los Gobiernos priístas había hecho posible que las variables económicas se mantuvieran sanas con un alto crecimiento económico anual (6%) y una inflación del 3%. El déficit de las cuentas públicas era igualmente muy sano. Antonio Ortíz Mena, Secretario de Hacienda por más de un sexenio, heredó estas variables hasta el propio gobierno de Luis Echeverría, quien empezó a manipularlas con fines populistas terminando con el saludable status de la economía nacional. El ‘milagro Mexicano de la economía’ llegó a su fin en 1974.

Durante las décadas de los 40s a los 60s, México vivió como nunca (ni siquiera como en el Porfiriato) cambios en su fisonomía: caminos, presas, hospitales, escuelas, Universidades, industrias, emergían por el país. La demanda de mano de obra en las ciudades hizo que se formara una impresionante migración rural.

Santiago Tlaltelolco, Ciudad de México. Plaza de las Tres Culturas, sitio emblemático de las manifestaciones estudiantiles en donde el 2 de Octubre de 1968 las autoridades atacaron a los estudiantes.

El país había cambiado drásticamente, era uno muy diferente al de 1938; una gran sociedad urbana había aparecido. La obtención de la sede Olímpica pretendía dar a conocer al mundo la nueva imagen del país.

Por otra parte, en el ámbito internacional, 1968 representó un año particularmente complicado. En Abril y Junio de ese año fueron asesinados en EU Martin Luther King y Robert Kennedy. En Mayo estalló la ‘revolución estudiantil’ en París y en Agosto las tropas Soviéticas invadían Checoslovaquia.

La segregación racial Estadunidense estaba en un punto cumbre.

Durante la premiación de los atletas de color Tommie Smith y John Carlos (oro y bronce para EU en 200 metros) éstos aparecieron descalzos, inclinaron su cabeza y levantaron el puño con un guante negro (símbolo del ‘black power’) durante la interpretación del himno Estadunidense, protestando así por la tensión racial que se vivía en su país.

En la Ciudad de México y Guadalajara principalmente, hubo movimientos estudiantiles que fueron creando rencillas entre el Gobierno y los estudiantes.

El ‘aura’ del muy cercano movimiento socialista encabezado por Fidel Castro, la reciente muerte del Che Guevara (1967) y los liderazgos y figuras de Mao en China o del fallecido Lenin de la URSS representaban ‘ideales estudiantiles’ muy diferentes al exitoso modelo económico del Gobierno Mexicano.

Las ideologías estudiantiles, proclives al sistema socialista, chocaban con la del Gobierno. Había costado mucho trabajo lograr la sede Olímpica y se había invertido mucho dinero en las instalaciones y en presentar a México con una imagen de progreso, fruto de los 30 años de constante crecimiento económico.

EL MITO SE DERRUMBA.

Los estudiantes inconformes iniciaron sus protestas en 1966, pero las llevaron al extremo conforme se acercaba el inicio de los Juegos Olímpicos. Aunque había objetivos loables (conocidos por la minoría de los estudiantes), el movimiento quiso acorralar al Gobierno aprovechando la inminente ianuguración de la Olimpiada. Con el antecedente de lo complicado que fue convencer al mundo de que la Ciudad de México podía ser la sede Olímpica y con la posibilidad latente de suspenderlos o que se nombrara otra sede alterna, el Gobierno de Díaz Ordaz ordenó los lamentables acontecimientos del 2 de Octubre de 1968 en Tlaltelolco, solo 10 días antes de la inauguración en el Estadio Olímpico de la UNAM.

Tanque militar llegando a la zona habitacional de Tlaltelolco (2 de Octubre de 1968).
Los Juegos Olímpicos de México son inaugurados (12 de Octubre de 1968).

Los actores (estudiantes y Gobierno), nunca entendieron que la Historia de los países lleva un proceso.

El PRI de 1968, después de casi 40 años en el poder, debió de entender que su papel era el de lograr una transición hacia la democracia que, en lugar de debilitarlo, lo fortaleciera. Nadie podría adivinar entonces que México requeriría otros 30 años para lograrlo. Los estudiantes, sin ningún canal institucional para exhibir sus demandas, decidieron irse a la revuelta.

El 12 de Octubre en el Estadio ‘México ‘68′ eran inaugurados los XIX Juegos Olímpicos y clausurados el día 27.

El mito de la incapacidad organizativa de los Mexicanos había sido sepultado.

Las instalaciones deportivas, diseñadas principalmente por el afamado Arq.Pedro Ramírez Vázquez, hasta la organización misma de los Juegos, fueron un éxito total.

Muchas de las marcas mundiales establecidas en la Ciudad de México, cuestionadas años antes, permanecieron vigentes por más de 20 años.

Este ‘derrumbe de mitos’ como el que se destruyó en las Olimpiadas del ‘68 es indispensable asimilarlo para eliminar los ‘lastres mentales’ que no permiten a la sociedad Mexicana salir del círculo vicioso en el que continuamente se encuentra.

Qué bueno que existieron los JO de 1968 para borrar el “en México no se puede”, qué bueno que existan Marios Molinas (“México no puede tener premios Nobel en Ciencias”), Hugos Sánchez (“México no puede tener futbolistas de nivel internacional”), Anas Guevaras (“en México no puede haber atletas de velocidad”), 2 de Julios de 2000 (“para que voy a votar si siempre gana el mismo”), Monterreyes (“México no puede crear un polo industrial fuera de la Ciudad de México”), TLCs (“México no puede alcanzar una balanza comercial positiva con EU”).

Liga de los acontecimientos principales del movimiento estudiantil (solo de 1968): http://redescolar.ilce.edu.mx/redescolar/act_permanentes/historia/html/mov68/cronologia.htm

¿ POR QUÉ NO SE PUEDE ?

México necesita terminar con sus mitos.

Los exitosos Juegos Olímpicos de 1968, hace ya 36 años, son un ejemplo de lo posible.

RESULTADOS DEPORTIVOS.

El Domingo 27 de Octubre de 1968 los Juegos Olímpicos de 1968 llegaban a su fin con la ceremonia de clausura.

México había recibido la estafeta de Tokio 1964 y la entregaba a Munich 1972.

La delegación Mexicana cosechó una modesta cantidad de medallas (9), sin embargo nunca ha vuelto a alcanzar ese número: 3 de oro (boxeo 2 y natación 1), 3 de plata (caminata, clavados y esgrima) y 3 de bronce (boxeo 2 y natación 1), aunque hay que considerar que el número de deportes y eventos era en esa época mucho menor al actual.

Del resto de la delegaciones, fueron muchas las marcas que cayeron:

Atletismo: 26.

Natación: 23.

Ciclismo: 3.

Tiro: 5.

Levantamiento de pesas: 9.

Los eventos se realizaron totalmente en la Ciudad de México, sede de la Olimpiada, pero hubo sedes alternas en Acapulco (competencias de vela), Avándaro, edo.de México (parte de las competencias de ecuestres) y futbol (además del Estadio Azteca) en León, Puebla y Guadalajara.

Algunos de los escenarios construidos ex profeso para los JO fueron: velódromo, Palacio de los Deportes, alberca y gimnasio olímpicos, la villa olímpica (Tlalpan), pista de canotaje en Cuemanco (Xochimilco), así como las remodelaciones al Estadio Olímpico de la UNAM cuya capacidad aumentó a 71,000 espectadores y el Auditorio Nacional, en donde se desarrollaron las pruebas de gimnasia.

Los camellones del Periférico sur de la Ciudad de México fueron adornados con esculturas que varios países diseñaron para el evento; aún hoy permanecen a la vista.

También se organizó una ‘Olimpiada cultural’ en la que México mostró sus tesoros artísticos y culturales; los países invitados realizaron igualmente presentaciones culturales de todo tipo.

México se equipó con nuevas telecomunicaciones y por vez primera se transmitió la totalidad de los eventos Olímpicos a color a todo el mundo.

Enriqueta Basilio se convirtió en la primera mujer en encender el fuego olímpico.

La época en la que se vivieron los JO de México estaba envuelta en los excesos de la juventud nacida a partir de la Segunda Guerra Mundial (los ‘hippies’), y la música de la ‘ola inglesa’ lidereada por los Beatles y los Rolling Stones.

La sicodelia de esa década influyó en el logotipo de la Olimpiada Mexicana, y aprovechando los círculos inferiores del número 68, se ‘montaron’ ahí los 2 aros inferiores del logotipo Olímpico, creando uno muy llamativo y acorde con su época.

http://www.deporte.gob.mx/biblioteca/M68/index.html

La mascota de la Olimpiada fue la paloma de la paz y el lema de los juegos decía: “ofrecemos y deseamos la paz a todos los pueblos de la Tierra”. Se compuso también el himno oficial de los JO de México, cuyo sonido provenía básicamente de trompetas.

Dos años más tarde, México sería nuevamente el punto de atracción deportiva mundial al celebrarse la Copa del Mundo de futbol ‘México ‘70′.

En esta ocasión la sede se concedía al país, no solamente a la Ciudad de México.

(Las Olimpiadas se asignan a una ciudad, la Copa del Mundo a un país).

Parecía que ambos eventos presagiaban el final de una época de crecimiento económico de un México que hoy intentamos nuevamente hacer crecer de manera constante.

Como dato curioso, a partir de 1963 se estableció en México el pago de tenencia de vehículos, cuyo objetivo era coadyuvar en parte con los gastos generados por la organización Olímpica (el logro de la sede y la realización de la Olimpiada para México se debió a 2 no oriundos de la Ciudad de México: Adolfo López Mateos -Mexiquense- y Gustavo Díaz Ordaz -Poblano-).

Recordemos que todavía en esa época les estaba prohibido competir a atletas que hubiesen obtenido dinero por participar en cualquier evento y los ingresos provenientes de empresas privadas era casi nulo.

Como ejemplo de ello, en 2004 la ciudad de Montreal terminó de pagar la deuda contraída por la realización de su Olimpiada de 1976.

En las Olimpiadas, como en cualquier evento deportivo, triunfan las mejores organizaciones, no los mejores atletas.

ORIGEN DEL NOMBRE ‘ZÓCALO’

Domingo, Junio 22nd, 2008

En muchas lugares de nuestro país se tiene la costumbre de nombrar ´zócalo´ a la plaza principal de la población. Ortodoxamente hablando es, la de la Ciudad de México la única que debe tener tal nombre. La razón de tal denominación surgió hacia 1843 cuando el Presidente López de Santa Anna (veracruzano), tuvo la idea de remodelar la Plaza de la Constitución de la Ciudad de México. Su idea era cambiar su imagen barroca a una neoclásica, que era la moda de la época.

Dibujo con la propuesta de monumento a la Independencia; nunca se realizó.

Con tal propósito convocó a los principales arquitectos de México y España a proponer proyectos que modificasen la imagen de la plaza. El ganador, Lorenzo de la Hidalga (español), presentó su boceto con las muchas modificaciones, entre las que estaban:

  1. Demoler el mercado de El Parián, ubicado dentro de la propia Plaza, para darle una mayor amplitud.
  2. La fachada del Palacio Nacional sería transformada a Neoclásica.
  3. Se erigiría una columna en el centro de la Plaza dedicada a la Independencia.

El proyecto inició y comenzó por derribarse el mercado y construirse la plataforma para la columna de la Independencia; como las finanzas públicas y la continuidad política eran un desastre, hubo necesidad de detener las obras. Dicha plataforma o ´zocalo´ permaneció por décadas en el centro de la plaza pero sin nada encima. La gente se citaba en la Plaza refiriéndose a ella como ‘el zócalo’.

De esta manera, el nombre anterior de la Plaza que era ´de la Constitución´ se vió sustituido popularmente por el de ´Zócalo´. Es por cierto ese nombre, el de Plaza de la Constitución, el que sí aplica a todas las plazas de las ciudades hispano americanas, pues en 1812, los Diputados Americanos y Españoles decidieron nombrar así a todas las plazas mayores de América y España en honor a la Constitución de Cádiz de 1812.

De hecho, en el ´zocalo´ de la Ciudad de México, las placas alusivas a la plaza señalan correctamente su nombre oficial: ´Plaza de la Constitución´. Es por cierto el ´Zocalo´ de la Ciudad de México la segunda plaza civil más grande del mundo, solo detrás de la Plaza Roja de Moscú y es considerado el corazón cultural y político de México. Bajo la ´plancha´ del Zócalo y los edificios coloniales que lo circundan, se encuentran innumerables tesoros de la cultura Azteca que han sido lentamente descubiertos, empezando por el Calendario Azteca en 1790 (a los pies de la torre izquierda de la Catedral) hasta los impresionantes descubrimientos de 1978 con las ruinas del Templo Mayor y la Coyolxauhqui.(Por cierto, de acuerdo al Calendario Azteca, el 5 de Octubre de 1999 correspondería al día 1-Ocelote del año 13-caña).

Los hechos que ha presenciado esta plaza, la convierten -sin duda- en el espacio de mayor trascendencia histórica de América. La plaza ha visto desfilar a innumerables personajes, desde el encuentro de 2 humanos extraños entre sí (Cortés y Moctezuma), hasta la entrada de Virreyes, Emperadores, invasores extranjeros y caudillos mexicanos.

Incluso, vió la última aparición de la Virgen de Guadalupe al momento de quedar plasmada su imagen en la tilma de Juan Diego en 1531. Es alojamiento del mayor y más importante templo Católico de América. En sus 674 años de historia ha sido sede del Imperio Azteca (1325), de la Nueva España (1521), del efímero Imperio Mexicano (1822), de los Estados Unidos Mexicanos (1824), del Imperio de Maximiliano (1863) y finalmente de la República restaurada (1867).

Pudo ser también sede del Imperio Español, pues al ser España invadida por el ejército napoleónico (1808), se le ofreció a Fernando VII trasladar su corte a la Ciudad de México. El Rey de España íba ya en ruta hacia Cádiz para embarcarse hacia Veracruz pero fué detenido por sus súbditos y obligado a permanecer en Europa.

La importancia de este sitio, se refleja aún en nuestra bandera, pues el símbolo de la fundación de México-Tenochtitlan quedó plasmado como escudo nacional al iniciar nuestra vida independiente. Nuestro propio país y nuestra nacionalidad llevan el nombre de la ciudad fundada en esta Plaza, además de diversas partes de nuestra geografía:

Ciudad de México, Valle de México, Golfo de México, Altiplanicie Mexicana, Estado de México (antes Provincia de México) y Nuevo México.

Al finalizar la guerra de Independencia, el regiomontano Fray Servando Teresa de Mier propuso trasladar la capital del país a Querétaro, con la idea de acercar los poderes centrales a los vastos territorios del norte; el michoacano Agustín de Iturbide desechó la propuesta por considerar a la Ciudad de México, según sus propias palabras, como ´la insustituible capital de los mexicanos´. Aunque a distancia, otro lugar de nuestra geografía tiene también una gran cantidad de historia de la cual presumir; está en la costa del Golfo, es el 3 veces heróico Puerto de Veracruz.

VIGILANCIA FRONTERIZA MEXICANA ANTES DE LA INVASIÓN ESTADOUNIDENSE

Domingo, Junio 22nd, 2008

Cuántas vueltas da la Historia.

Durante varias décadas, el Gobierno de la Nueva España y posteriormente el Gobierno de México vigilaron su frontera Norte para evitar que los Estadounidenses penetraran a su territorio. La razón era simple: los Estados Unidos querían apoderarse de nuestras Provincias norteñas. Pero vayamos por partes.

Al inicio de la época colonial, y gracias a la audacia y empuje de las primeras generaciones de Españoles que conquistaron Norte América, las fronteras de la Nueva España crecieron constantemente y así alcanzaron a tener, al Norte, a Alaska (Rusia) como frontera. Con el paso del tiempo y debido a la falta de planeación y de una política que la desarrollara a ella misma y a sus colonias, España fué debilitándose arrastrando al atraso también a todas sus posesiones en América. En contraparte, los Estados Unidos tuvieron desde su independencia un plan bien establecido, una meta política y económica sobre la que se desarrollarían y así durante las décadas siguientes el progreso material que alcanzaron era evidente. Dentro de sus muchos planes, se encontraba el de la expansión territorial. Así, contando con el colapso del Imperio Español como aliado, los Estados Unidos aprovecharon varias coyunturas históricas y fueron adueñándose poco a poco de territorios Españoles como la Luisiana, la Florida, Oregón (Washington, Oregon y Idaho) y años más adelante, del Norte de México.

Pero regresemos a la época colonial.

La frontera norte de la Nueva España era inmensa; sus límites con Francia (Luisiana) y más tarde con los Estados Unidos medían más de 4,500 Km. El Gobierno de Madrid conocía a través de sus diplomáticos en Estados Unidos los planes territoriales de ese país y por ello hubo necesidad de vigilar la frontera Norte.

México comprendía el territorio marcado en lila + el marrón (rojizo). Los presidios fueron establecidos en toda esa línea fronteriza, uno cada 60 Km.

El Embajador Español en Washington ya había reportado a Madrid las intenciones expansionistas de los Estados Unidos sobre el territorio de la Nueva España. Este es un fragmento del reporte del Embajador Onís al respecto:

“Este gobierno se ha propuesto nada menos que fijar sus límites en la embocadura del Río Norte o Bravo, siguiendo su curso hasta el grado 31 y desde allí tirando una línea recta hasta el mar pacífico, tomándose por consiguiente las provincias de Texas, Alta California, Nuevo Santander, Coahuila, Nuevo México y parte de la provincia de Nueva Vizcaya y la Sonora.

Nota: Nueva Vizcaya comprendía Chihuahua, Durango, Sinaloa y porciones de Coahuila y Zacatecas.

Se ha levantado expresamente un plano de dichas provincias, incluyendo también en dichos límites la isla de Cuba como parte natural de los Estados Unidos”.

La última revisión de límites entre la Nueva España y Estados Unidos fué aprobada por Madrid en 1819; con ella, la Nueva España reducía sus límites y perdía Florida el Oregón, lo que hoy comprenden los Estados de Idaho, Washington y Oregon. El acuerdo fué conocido como Tratado Adams-Onís.

John Adams, enviado Estadounidense que negoció con España la posesión del territorio de Oregón (1819). http://www.inep.org/content/view/1707/44

El Gobierno de la Nueva España había defendido sus fronteras por medio de una línea de presidios a cargo de unidades de caballería ligera. (El concepto que tenemos hoy de la palabra ‘presidio’ lo relacionamos con cárcel, sin embargo en la época colonial el presidio era una construcción de vigilancia fronteriza). A lo largo de los 4,500 Km.de frontera, se establecieron presidios a cada 60 Km.de distancia, pero por su lejanía y por lo complicado de llevar los víveres y pertrechos militares a cada uno de ellos la tarea no fue nada sencilla.

El desorden económico y logístico causado por la Guerra de Independencia ocasionó que los víveres, uniformes y armas enviados a los encargados de los Presidios se redujera drásticamente. Pero los Presidios no solamente se establecieron en la frontera, sino también en los puertos Mexicanos más sensibles al acoso de invasores extranjeros o de los propios indios. En el extraordinario libro ‘México a través de los Siglos’ de Vicente Riva Palacio se describe con precisión la vestimenta de un soldado Mexicanoencargado de vigilar el Puerto de San Diego, Alta California:

“…el soldado encargado de la vigilancia vestía su traje militar en color azul, severamente desgastado. Tenía remiendos en los remiendos y el color azul original estaba totalmente desteñido. A pesar de ello realizaba su labor de vigilancia con suma responsabilidad…”.

Indumentaria y armamento de un soldado encargado de vigilar su Presidio.

Sin embargo, después de la Independencia, los Presidios decayeron al igual que las Misiones; los vecinos de los pueblos fronterizos se hicieron cargo dentro de sus posibilidades de la defensa de las fronteras. Los Presidios, que de por sí habían estado desguarnecidos y ofrecían poca defensa, se encontraron ya muy desatendidos para 1845; había en ellos escasez de comida, ropa y salarios. Los uniformes no existían y algunos soldados se dedicaron a robar. Por eso, cuando las tropas Estadounidenses llegaron a invadir el Norte de México en 1846, encontraron una frontera extremadamente débil.

La inseguridad en el Norte del país era tan grave, que los pobladores temían más a un ataque de los bien armados indios que a la guerra con Estados Unidos quienes, inteligentemente ofrecieron pacificar la región, cosa que no cumplieron, hasta que despojaron a México de los territorios del Norte. Fue tal el clima de indefensión de los norteños, que algunos Apaches llegaron a cobrar impuestos a los viajeros y se mantenían al tanto de los acontecimientos porque leían el correo que éstos llevaban.

Los culpables indirectos de esa violencia creciente, según denuncias de la época, fueron los Anglosajones que traficaban con armas. Notas de un periódico Texano informaban que en 1838 los vendedores Estadounidenses de armamento tenían un excelente mercado en todos los territorios del norte de México, especialmente en las poblaciones de Taos, Santa Fe, Albuquerque y El Paso, todas ellas en Nuevo México.

La intromisión de los Estadounidenses en la zona causó tremendo desorden, pues obligaron a los Indios -especialmente los Comanches y Apaches- a robar para comprar armas y defenderse de la campaña de exterminación que iniciaron los Anglo-Americanos en su contra. Además los Estadounidenses los azusaban para atacar poblaciones Mexicanas para, con ello, promover la venta de armamento; negocio redondo (¿ suena familiar ?).

Ante el problema, las autoridades de Chihuahua y Nuevo México reaccionaron drásticamente y advirtieron que ejecutarían a los Anglonorteamericanos que encontraran vendiendo armas, pólvora o municiones a los indios. En los años que siguieron a su Independencia, México pudo ver que la liberación de España no significó la liberación económica: dejó de ser dependiente de España para depender de Estados Unidos. En pocos años, los habitantes del norte fueron testigos de un nuevo fenómeno cuando los comerciantes Estadounidenses saturaron el mercado de Nuevo México y extendieron sus tentáculos hasta Chihuahua, lo que significó que los pobladores, después de haberse sacudido el mercantilismo Español (con toda su falta de libre mercado), habían caído en el Estadounidense. La acelerada entrada de mercancías, de extranjeros y de capital, aumentaron la actividad económica en algunas regiones de la nueva frontera, entre ellas Paso del Norte, pero también las hizo depender en gran medida de los forasteros, quienes acabaron por tener un importante papel en el comercio y en la industria norteñas.

Misión de Nuestra Señora de Guadalupe del Paso del Río del Norte (1682).

Tal como había ocurrido en Texas, en el siglo XIX México no pudo poblar Nuevo México ni la Alta California, ni fue capaz de establecer barreras para mantener a raya a los Anglonorteamericanos. La falta de una política poblacional por parte de España y luego de México ocasionó que los Norteños se sintieran alejados del centro político del país y que les daría a los Texanos uno de varios pretextos para independizarse de México en 1836.

La sublevación-independencia de Texas duró 10 años (1836-45) y, finalmente, de acuerdo al plan establecido por los Estados Unidos décadas antes, ese territorio Mexicano fue admitido como estado de Estados Undios en 1845, lo cual ocasionó la guerra entre ambos países y que terminó con la invasión militar por 2 años a México y la pérdida del 55% de nuestro territorio. Tras este despojo, la vida de los Mexicanos del Norte no mejoró, pues los diferentes conceptos económicos entre los dos países hicieron que la nueva frontera empezara a diferenciarlas enormemente.

Las diferencias comerciales eran muy marcadas pues del lado Estadounidense prevalecieron condiciones de libre mercado mientras que en el Mexicano había muchas restricciones para emprender cualquier cosa. Los impuestos y tarifas establecidas por el gobierno Mexicano eran mayores que las Estadounidenses, además de que la falta de control y el manejo de ellos a través de los caciques locales hacían imposible el desarrollo de la región. Las obsoletas alcabalas (impuestos que se cobraban entre un estado y otro desde la época colonial) se mantenían sin cambio.

Entre 1845 y 1853, los impuestos federales Mexicanos a los productos importados rondaban el 35% mientras del otro lado eran solo del 15%. Estos y otros factores negativos bloquearon la actividad económica de las entidades del Norte del país y ayudaron a que muchos Mexicanos cruzaran la frontera con toda tranquilidad para encontrar mejores oportunidades de desarrollo o, para quienes se quedaban en México, de adquirir productos más baratos del lado Estadounidense. Caray, estamos hablando de 1850 y hoy a 150 años de distancia, aunque las diferencias no son ya tan distantes como hace 20 años, sigue manteniéndose ese diferencial competitivo; seguimos repitiendo los mismos errores de hace siglo y medio.

El costo de vivir en las ciudades Mexicanas del Norte era más alto que la de sus vecinos del otro lado. En algunos artículos el costo de los productos era casi de la mitad. Por estas diferencias, por paradójico que parezca, los pueblos Estadounidenses empezaron a desarrollarse a expensas de los Mexicanos y en algunos de ellos la migración ocasionó que se despoblaran, dejando aún más endeble la frontera. Al no haber libertad de desarrollo, algunos de quienes se quedaban del lado Mexicano se dedicaron al contrabando con la ayuda de algunos empleados de las aduanas.

Los pocos periódicos de la región sugerían que la única salida para esta zona del país era que se declarara zona libre para así poder competir con las poblaciones Estadounidenses. La crisis que ocasionó en la nueva frontera el proteccionismo y la falta de una planeación para la región, presionó al Gobierno de Chihuahua a crear una zona libre en la frontera de Chihuahua con EU (1858), sin embargo sería abolida 2 años más tarde. Además de las deficiencias de planeación del Gobierno Federal y de los Gobiernos estatales, algunos Estadounidenses robaban y atacaban a los pocos ranchos Mexicanos de la zona, además de obligar a los indios (Apaches y Comanches entre otros) a ingresar a México para crear pánico en las poblaciones Norteñas y así poderles vender armamento.

Como ejemplo del olvido de la región, dos datos:

  1. La población Mexicana más importante de la zona fronteriza era Paso del Norte (hoy Ciudad Juárez) con 3,000 habitantes.
  2. Para 1950 vivían en la frontera Norte del país alrededor del 2% de la población Mexicana. Hoy ese porcentaje es 5 veces mayor, el 10%.
  3. En 2000, dentro de las 7 ciudades más pobladas de México, se encuentran Ciudad Juárez (2 millones de hab.) y (Tijuana 1.2 millones).
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EL CHAMIZAL

Domingo, Junio 22nd, 2008

Este pequeño pedazo del territorio nacional perdido inicialmente a causa de una crecida del Río Bravo, sirve para ejemplificarnos el trato desigual que se da entre dos naciones, una poderosa y la otra débil.

Es de todos conocido cómo el Gobierno de Washington, cuando una situación le incomoda o afecta sus intereses, presiona de formas muy poco ortodoxas para que el país que ha ‘incumplido’ con su voluntad corrija de inmediato la situación.

Para el caso de El Chamizal, una reclamación claramente justa de parte del Gobierno Mexicano, fueron necesarios 103 años para que el Gobierno Estadounidense accediera a aceptarlo.

Vista actual de El Chamizal, convertido en parque.

CAUSAS DEL PROBLEMA.

Después de la invasión militar Estadounidense de 1846-48, el Río Bravo marcó uno de los varios límites que definieron la frontera entre ambos países. En 1864, los anormales deshielos de las Rocallosas y el temporal de lluvias ocasionaron que el Río Bravo aumentara considerablemente su nivel.

Semanas más tarde, al bajar las aguas a su nivel original, los pocos habitantes de Paso del Norte (hoy Ciudad Juárez) se dieron cuenta que el Río había cambiado su cauce más al sur, esto es, la frontera se ‘había movido’, dejando territorio de México en el de EU.

Así, 240 hectáreas del territorio de Chihuahua habían pasado al de Texas.

Al conocerse esta situación, las autoridades del Paso del Norte (aún no se llamaba Ciudad Juárez) reportaron el incidente al Gobierno del Estado en la Ciudad de Chihuahua, y las autoridades de éste al Gobierno de Maximiliano (1864-67) en la Ciudad de México.

El Embajador de México en Washington presentó una nota reclamando la corrección de la línea divisoria a la cual el Gobierno Estadounidense respondió que el Río Bravo era el que marcaba la línea divisoria y no emitió ningún comentario adicional ni ninguna apertura para comentar el caso. Reiteradamente, sin faltar uno solo, los Gobiernos Mexicanos posteriores al de Maximiliano solicitaron al de EU la rectificación y reconocimiento al caso, sin tener durante más de 50 años respuesta alguna.

En 1909 se encontraron por primera vez en la historia de ambos países sus Presidentes, celebrándose dicha reunión en Ciudad Juárez en 1909. Por México el General Porfirio Díaz y por Estados Unidos William Taft. El tema fue obviamente parte de las conversaciones entre ambos Mandatarios, pero el desdén del gobierno vecino hizo de nuevo su aparición y no se presentó ningún avance.

Ciudad Juárez, Chih., 16 de Octubre de 1909. William Taft (izquierda) y Porfirio Díaz. Primer encuentro de dos Presidentes de ambos países.
Avenida 16 de Septiembre de Ciudad Juárez adornada para la reunión en el edificio de la aduana (del lado izquierdo).
El mismo edificio de la aduana en la actualidad.

En 1911 una comisión internacional dio su veredicto a favor de México, sin embargo el Gobierno Estadounidense aún tardó 51 años en reconocer dicho fallo.

En 1964 el Presidente López Mateos fue notificado de que los EU aceptaban la devolución de 177 hectáreas, a pesar de que la reclamación era por 240 (63 hectáreas menos).

Para evitar otro siglo de espera, el Gobierno Mexicano accedió a la ‘oferta’ del vecino del norte con lo que de inmediato se iniciaron los trabajos de reencausamiento del Río Bravo. Las obras se terminaron a finales de 1965.

Ciudad Juárez, Chih., 28 de Octubre de 1967. Al centro puede apreciarse al Presidente Díaz Ordaz (de anteojos y traje oscuro) cortando el listón.
El Chamizal hoy día.

Finalmente, en un acto protocolario realizado el 28 de Octubre de 1967 el Presidente Gustavo Díaz Ordaz inauguró las obras, restituyéndose esa pequeñísima porción del territorio nacional al estado de Chihuahua.

Entrando al área de las especulaciones, habría que habernos preguntado qué hubiera pasado si la situación hubiese sido exactamente la opuesta y que el cauce del Río Bravo se hubiese movido hacia el norte, dejando así territorio de Texas en el de Chihuahua. Conociendo otros antecedentes históricos, tal vez los Estadounidenses habrían enviado tropas y, aprovechando la situación, se hubiesen anexado terrenos ‘adicionales’ al afectado. Mera especulación, claro.