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México, una construcción milenaria.

Domingo, Junio 22nd, 2008

PROGRAMA PRODUCIDO POR LA PRESIDENCIA DE LA REPÚBLICA CON MOTIVO DEL AÑO NUEVO 2000 CONDUCIDO POR EL PRESIDENTE ERNESTO ZEDILLO

Ciudad de México, 31 de Diciembre de 1999. Versión estenográfica de la narración del presidente Ernesto Zedillo, durante el programa de televisión:
“México: una Construcción Milenaria”

Ernesto Zedillo. Presidente de México (1994-2000)

DESPACHO PRESIDENCIAL

Es bueno recordar que hace mil años, México, este espacio físico, histórico y cultural que hoy llamamos México, ya había visto surgir y desaparecer grandes civilizaciones; ya había sido testigo de notables hazañas en la arquitectura, las artes y el pensamiento.

Grupos nómadas de recolectores y cazadores comenzaron a poblar este territorio hace más de 30 mil años, y hace unos 7 mil, igual que en diversos puntos de nuestra tierra, dio inicio la agricultura. Algunas de las plantas que crecen en nuestro suelo desde entonces como la calabaza, el frijol, el chile, el jitomate, el aguacate siguen siendo muy gustadas en nuestra dieta. Con el tiempo, otro cultivo llegó a ser tan importante que se convirtió -y todavía lo es- en el símbolo mismo del sustento y de la vida en México: el maíz.

Muy pocos países son herederos directos de una cultura tan antigua, profunda y viva. Al igual que China y la India, el México de nuestros días es el resultado de milenios de transformaciones que se han dado sobre un proceso histórico de continuidad.

Hace mil años, algunas de las mayores culturas que florecieron en Mesoamérica ya habían declinado y pertenecían a un pasado mítico y legendario.

La misteriosa cultura olmeca, asentada originalmente en el sur de Veracruz y el norte de Tabasco, madre de los primeros calendarios y sistemas de escritura americanos, origen de muchas de las divinidades que serían luego veneradas en Mesoamérica, nació mil años antes de la era cristiana.

Con su arquitectura monumental, sus murales, su enorme y complejo trazo urbano, Teotihuacan, la espléndida ciudad de Quetzalcóatl, expandió su influencia hasta la América Central; en el año mil su leyenda era tan poderosa que en adelante otros pueblos vieron a Teotihuacan como el lugar donde los dioses se habían reunido para crear el Quinto Sol, y se esforzaron por sentirse herederos de su sabiduría y su esplendor.

Hace mil años, había pasado ya el momento más alto de la civilización maya clásica, cuya grandeza nos deslumbra, aunque apenas ahora estemos empezando a descifrar su escritura. El Tajín y su pirámide de nichos, Montealbán y su asombrosa plaza, el conjunto de Xochicalco -donde grandes culturas ajustaron sus calendarios-, Cacaxtla y sus pinturas murales, para nombrar sólo unos cuantos ejemplos, florecieron todos antes de que comenzara el milenio que ahora termina.

A partir de 1325, en los lagos del Valle de México surgió la ciudad de Tenochtitlan. La edificaron los mexicas, que llegaron a constituir el señorío más poderoso de aquel tiempo. Como antes habían hecho otros, los mexicas se proclamaron herederos de Teotihuacan, el lugar donde se habían concentrado el poder y la riqueza, donde las artes habían florecido.

A partir de esa antigua y extraordinaria estirpe, afirmaron que mientras dure el mundo, nunca acabará, nunca se perderá la fama y la gloria de México-Tenochtitlan.

TEMPLO MAYOR Y MUSEO DE ANTROPOLOGÍA

De la misma manera, nosotros miramos hacia el pasado en busca de las raíces y la fuerza de nuestra identidad, de nuestra unidad, de nuestra esperanza. Es bueno recordarlo en el fin de este milenio.

México fue escenario de uno de los episodios más extraordinarios de la historia universal. Justo a la mitad del segundo milenio, ocurrió el encuentro entre los diversos pueblos indígenas que habitaban los señoríos de Mesoamérica y los conquistadores españoles. Así nació el “nuevo mundo”.

Nunca antes dos civilizaciones tan distintas y tan distantes se habían encontrado: una, que dominaba un continente en ávida expansión, era heredera de la cultura latina y griega, se encontraba inmersa en la tradición judeocristiana y estaba teñida por el legado de los moros. La otra civilización, la de nuestro territorio, antigua y prodigiosa, vivía encerrada en su espacio y sin noción del mundo que se extendía más allá de las grandes aguas.

La valerosa defensa de los reinos fue insuficiente. La feroz conquista militar, el colapso económico, las terribles epidemias y los trabajos forzados diezmaron a la población indígena. De las cenizas del mundo prehispánico surgió una notable fundación cultural. Los españoles y los indios construyeron juntos la cultura mexicana.

La población indígena fue convertida al cristianismo. La dimensión de esa tarea puede verse todavía en los millares de iglesias y conventos que pueblan el paisaje nacional. Esa profusión de portadas, retablos, pinturas, esculturas, muchas de ellas de una calidad tan alta que las convierte en expresiones del arte universal, llegó a su esplendor en el barroco mexicano. En aquella época de riqueza espiritual, arraigó el culto a la Virgen de Guadalupe.

En la ciudad de México se establecieron la primera imprenta, la primera universidad y la primera academia de artes del continente. Nuestro suelo siempre ha sido fértil para el talento. Así lo probó la abundancia de médicos, ingenieros, astrónomos, escritores, músicos y pintores que hubo en la Nueva España. Entre todos aquellos personajes, destacó una gran mujer, un enorme talento de la literatura universal: Sor Juana Inés de la Cruz.

Cuando en el siglo XVIII comenzaron a llegar de Europa a la Nueva España las ideas de la Ilustración, que impulsaban el desarrollo de las ciencias y hablaban de libertad e igualdad entre los hombres, el terreno estaba abonado para aprovecharlas. Una generación de criollos fincó entonces los cimientos del nacionalismo cultural mexicano y comenzó a sentir que esta tierra debía ser una nación diferente a la Vieja España.

En ocasiones los mexicanos hemos tendido a sentir como ajenos los tres siglos del Virreinato. Pero, desde el mirador del año 2000, debemos reconocer que aquella época tuvo una importancia decisiva en la formación de nuestro país y, sobre todo, que su herencia cultural tiene una faceta claramente positiva.

SALÓN VIRREY

Los conocimientos, las destrezas y la sensibilidad de los indígenas, los materiales de esta tierra, unidos a conceptos y pautas occidentales, crearon en México un sinfín de obras admirables, una cultura única y profunda, lo mismo en sus manifestaciones académicas que en la inmensa variedad y riqueza de sus expresiones populares. Todos podemos percibir esa presencia hasta el día de hoy, actuante y viva. Es un cimiento de nuestra identidad, unidad y esperanza. Es bueno recordarlo en este fin de milenio.

Somos un país mestizo. México es la patria de una suma de razas y culturas que no tiene par en el resto de América. En lo que ahora son otros países, los colonizadores exterminaron a las poblaciones indígenas o las segregaron en reservaciones. Otros propiciaron el surgimiento de dos y hasta tres sociedades separadas, la blanca, la indígena, la negra, que alimentaron mutuamente sus agravios, rencores y recelos.

Pero en México, ciertamente con dolorosas excepciones, la regla fue la inclusión y la mezcla, no la exclusión y el prejuicio. El mestizaje incorporó a indígenas de las más diversas etnias, a españoles de varias regiones y también a la población negra. Esa rica amalgama gestaría una nueva nación.

Aún siendo tan importante su aspecto étnico, el mestizaje decisivo fue el cultural. Si observamos el conjunto de gustos, valores y costumbres que caracteriza a los mexicanos, nos daremos cuenta de cómo se suman en nuestra cultura las influencias de pueblos diversos. También veremos que este proceso no se ha interrumpido nunca. A lo largo del tiempo, en México han encontrado su hogar lo mismo gente llegada de oriente que del sur de nuestro continente y de muchos países europeos. En el sentido cultural, México es una prodigiosa construcción donde las diversas identidades se disuelven y se fortalecen en esa otra nueva identidad que es la mexicana.

A veces predomina la cultura indígena: seguimos comiendo maíz, frijol, chile, cacao, guajolote. Muchos guisos nacionales son mestizos, como el mole o la variadísima dulcería. En cambio, la lengua preponderante, el vestido, el mobiliario doméstico y los instrumentos de transporte y trabajo, suelen ser, desde hace siglos, de origen europeo. En el sentido comunal de la existencia, en ese predominio del nosotros sobre el yo se advierte un eco indígena, al igual que en la esplendidez de nuestras fiestas. Las actitudes populares ante la muerte son una confluencia de dos estoicismos: el indígena y el español.

México nunca ha sido, ni debe ser, una nación que excluya la diversidad. Por el contrario, es, y debe seguir siendo, un mosaico variado y multicolor. Un mosaico de “patrias chicas” cuyos habitantes, incluso si se ven obligados a emigrar, conservan siempre el amor a su tierra, al pueblo, al paisaje único que los vio nacer y crecer.

Cada una de esas piezas del mosaico mexicano tiene una identidad propia. En cada una hay matices diversos en las actitudes ante la vida, el trabajo, el cuerpo, el amor y la muerte. Cambian las sensibilidades artísticas, las costumbres, los ideales, las devociones. Pero aquellas “patrias chicas” se unen en una voluntad, en una identidad común.

Es un hecho muy feliz que esos “muchos Méxicos” entre el Río Bravo y el Suchiate, entre el Océano Pacífico y el Atlántico, en las montañas, los desiertos, el Altiplano y las costas, convivan entre ellos, intercambien modos de ser, influencias y aficiones, se apoyen y vivan estrechamente unidos. Es un hecho muy afortunado que esos “muchos Méxicos” se sientan todos parte de la patria grande, parte de la idea y la realidad tangible que constituyen y dan fuerza a nuestra nación.

A lo largo del milenio que ahora termina, y especialmente durante el siglo XX, la humanidad se ha desgarrado una y otra vez por diferencias religiosas, étnicas, culturales, económicas, políticas, nacionales. Diferencias que han llegado a parecer tan irreconciliables que han sido pretexto de guerras, exterminios, persecuciones. En el mundo del siglo XX, México ha sido una excepción. Aunque no faltan en nuestro país lamentables casos de discriminación o exclusión, que debemos combatir, los mexicanos no persiguen a los mexicanos ni a los demás.

PATIO CENTRAL DE PALACIO NACIONAL

La fraternidad social constituye uno de nuestros mayores aportes a la historia humana. De ella derivamos también nuestra unidad, identidad y esperanza. Es bueno recordarlo, en este fin de milenio.

En 1810 el cura Hidalgo convocó a los mexicanos a luchar por la Independencia. Después de largos años de una lucha heroica, en 1821, México logró ser una nación soberana.

José María Morelos formuló en los sentimientos de la nación el más noble programa para la patria que apenas vislumbraba, y se propuso la creación de un pueblo democrático y republicano, igualitario, educado y justo.

Morelos lo concibió en las siguientes palabras: “La soberanía dimana del pueblo, el que sólo quiere depositarla en sus representantes. Como la ley es superior a todo hombre, las que dicte nuestro Congreso deben ser tales que obliguen a constancia y patriotismo, moderen la opulencia y la indigencia y aumenten el jornal del pobre”. Expresados hace 186 años, estos sentimientos siguen vigentes y los mexicanos debemos esforzarnos para cumplirlos cabalmente.

En aquella época, sin embargo, tardamos decenios en llegar a un acuerdo sobre cómo debería gobernarse y estar organizada esa nueva nación. Los mexicanos perdimos la mitad del siglo XIX en discordias internas que nos hicieron vulnerables a las potencias de entonces. En vez de democracia, sufrimos el dominio de caudillos. En lugar de integración nacional, surgieron tentativas separatistas. Padecimos rencillas e innumerables egoísmos. El resultado no pudo ser más doloroso: fuimos despojados de la mitad del territorio.

Ante el riesgo de perderlo todo: libertad, independencia y patria, en 1857 una extraordinaria generación de mexicanos inició una gran década nacional, que sentó las bases del México moderno. En ese año se promulgó la Constitución liberal. No fue la primera pero sí, hasta entonces, la más importante de nuestra historia. A ella debemos nuestras libertades cívicas y nuestras garantías individuales.

Pero quizás lo más trascendente fue que los mexicanos, teniendo a la cabeza al presidente Juárez, nos demostramos por primera vez sin lugar a dudas que somos plenamente capaces de defender nuestra soberanía. Después de una larga y dolorosa lucha, el imperio invasor traído por los conservadores fue derrotado, y la ley se aplicó con justicia a quienes habían querido imponernos la monarquía extranjera. En 1867, al derrotar a las fuerzas representadas por Maximiliano, Benito Juárez logró restaurar a la república como la forma de gobierno que México necesitaba para alcanzar el progreso económico, la democracia y la justicia.

Por diez años, durante la República Restaurada, con los gobiernos de Juárez y de Lerdo de Tejada, México avanzó notablemente en lo político. Luego vino la larga dictadura de Porfirio Díaz, en la que el país progresó en lo económico pero se retrasó en lo político y lo social. Comenzaban a crecer la agricultura, la minería, la industria. Se tendían miles de kilómetros de vías ferroviarias y se abrían nuevos puertos. Pero se agudizaban las diferencias sociales en el campo y la ciudad. Se violaban los derechos de las personas. Se oprimía la libertad. Prevalecía la exclusión como forma de gobierno.

El resultado fue el estallido de la Revolución Mexicana. Recordemos los ideales y los valores de sus hombres: el apóstol Madero recorre las ciudades predicando la democracia; Zapata demanda tierra y libertad; Pancho Villa cabalga, con espíritu justiciero, al frente de su División del Norte; Venustiano Carranza defiende la soberanía nacional y convoca al Congreso del que surge la primera constitución que, en el mundo sumó libertades individuales y derechos sociales.

Una vez concluida la etapa de lucha, el invicto Obregón comienza la normalización del país y la cruzada educativa; luego el adusto Calles emprende la creación de instituciones; el General Cárdenas reparte la tierra y nacionaliza el petróleo.

Recordemos también las imágenes del pueblo que bajo las órdenes de esos caudillos vivió, participó y sufrió la Revolución. La lucha de ese pueblo, de esos hombres, esas mujeres, esos ancianos y esos niños, debe ser honrada por nosotros, sus hijos y sus nietos.

MONUMENTO DE LA REVOLUCIÓN

La promesa de justicia, libertad, igualdad y educación que la Revolución hizo a los mexicanos sigue impulsando nuestra unidad, nuestra identidad y nuestra esperanza. En el fin del milenio, es bueno recordarlo.

La Constitución de 1917, nuestra actual carta magna, contiene los más nobles ideales de la Revolución: preservar la soberanía nacional, lograr la justicia social en los campos y las fábricas, dar a todos educación básica gratuita, garantizar una vida digna para cada hombre y cada mujer y, desde luego, hacer realidad la democracia, el ideal que puso en marcha el movimiento de 1910.

Los gobiernos emanados de la Revolución se propusieron alcanzar esos ideales de justicia, democracia y desarrollo; cada uno lo hizo con distinto énfasis, según su particular comprensión del país y su circunstancia. Ciertamente hubo errores en el camino y es mucho lo que falta para cumplir los programas que se fijó la Revolución. Muchos millones de mexicanos padecen todavía pobreza, injusticia y desigualdad. Pero, a pesar de esos grandes problemas, nadie puede decir que en México el siglo XX haya pasado en vano.

Por el contrario: en los últimos cien años, los mexicanos hemos logrado progresos indudables. Progresos materiales, políticos y culturales tan importantes, que han cambiado el país y ahora exigen más y mejores soluciones para los problemas de hoy.

En 1900 éramos 15 millones de personas que habitábamos sobre todo en el campo, en pequeñas poblaciones incomunicadas. Nuestra esperanza de vida era de no más de 30 años, pues la mortalidad infantil era muy alta y los servicios de salud sumamente escasos. Casi 9 de cada 10 mexicanos no sabían leer ni escribir. Nuestra economía era predominantemente agrícola, con gran dependencia de unos cuantos metales preciosos, como el oro y la plata. La industria y los servicios eran todavía muy incipientes y estaban localizados en pocas partes de la República.

Ahora que somos muchos más mexicanos, casi 100 millones, la gran mayoría vivimos en centenares de ciudades que han crecido en este siglo y están conectadas por una extensa red de comunicaciones de toda clase. Nuestra esperanza de vida es de 75 años. Nueve de cada diez mexicanos saben leer y escribir. En nuestra economía actual, 40 veces más grande que la de 1900, predominan los sectores industrial y de servicios. El país es un actor de primera importancia en el comercio internacional, ya no sólo por sus materias primas o recursos naturales sino por sus productos manufacturados. México es hoy el primer país exportador de América Latina.

Cuando miramos hacia nuestro pasado debemos hacerlo con objetividad y justicia. No debemos olvidar que en medio de un mundo en continua guerra, un mundo marcado por el odio y la intolerancia, los mexicanos hemos construido un país con libertad y paz interna.

En esto, hay que repetirlo, hemos sido un caso excepcional, porque en casi todo el resto del mundo, el siglo XX ha sido tal vez el más destructivo de la historia. Baste recordar las dos guerras mundiales y los regímenes totalitarios de derecha e izquierda que dejaron decenas de millones de muertos. En ese paisaje de violencia y desolación, México fue, desde la tercera década del siglo, un espacio de libertad, estabilidad y paz, un país modesto pero generoso que a menudo abrió sus puertas a los perseguidos de otras tierras.

En los últimos años, con el empeño de todos los mexicanos, la crisis económica ha sido superada y con ello se van abriendo nuevas posibilidades de atender las antiguas e inmensas carencias de nuestro pueblo. Un logro particularmente notable de estos años difíciles es que los mexicanos hemos avanzado firmemente en el cumplimiento del primer ideal de la Revolución, el ideal democrático de Madero.

La democracia es el signo de nuestro tiempo. Los mexicanos hemos comenzado a vivir en una genuina democracia. Una democracia basada en libertades plenas: libertad de pensar, expresar y actuar; libertad de organizarse para luchar por las ideas y elegir a los gobernantes. La democracia es, hoy por hoy, no sólo el mejor método para que los mexicanos resolvamos nuestros conflictos, sino la vía para edificar en el siglo XXI una vida digna y libre, justa y próspera; una vida en concordia que respete otra de nuestras grandes fortalezas como nación: la diversidad que nos caracteriza.

Somos un país que no mide su historia en años, ni en siglos, sino en milenios. Los desastres naturales y los errores humanos han golpeado nuestra casa pero no la han derrumbado. Jamás podrían. México tiene sólidos cimientos de unidad, de identidad, de esperanza que ninguna adversidad puede destruir. Su solidez proviene del legado de nuestra cultura milenaria y del esfuerzo realizado por cada generación de mexicanos.

PALACIO NACIONAL 1er. PISO

En este paso del segundo al tercer milenio, es bueno recordar el ejemplo de las mujeres y los hombres que nos precedieron en la construcción de México; de este nuestro hogar común, tan querido, al que llamamos México y cuya “fama y gloria”, como la de México-Tenochtitlan, “mientras dure el mundo, nunca acabará, nunca se perderá”.

LA DECENA TRÁGICA (13-22 de Febrero de 1913)

Domingo, Junio 22nd, 2008

Como sabemos, este triste episodio culmina con los asesinatos del Presidente Madero (Coahuilense) y del Vice Presidente Pino Suárez (Yucateco); sus autores intelectuales fueron el Gral.Victoriano Huerta y el embajador estadounidense Henry Wilson. La historia recoge este hecho como ‘el Pacto de la Embajada’.

Tres años antes, en 1910, Madero encabezaba el movimiento anti-reeleccionista, el cual pretendía evitar una nueva reelección del Gral.Porfirio Díaz.

Desde San Antonio, Madero declaro el 20 de Noviembre de 1910 como la fecha en que todo el país debía levantarse en armas para evitar que Díaz iniciara su 8o.periodo presidencial (1910-1916). Es por cierto Díaz quien ‘inventa’ los sexenios al ampliar el periodo presidencial de 4 a 6 anos en 1904.

Contrario a lo que se piensa, el 20 de Noviembre no marca el inicio del gran movimiento armado, sino que es el asesinato de Madero el que provoca el gran estallido militar, cuyo objetivo era derrocar a Huerta.

Ligeramente presionado por la toma de la pequeña población de Ciudad Juárez por las tropas de Madero, el Gral.Díaz decide abandonar la Ciudad de México por voluntad propia para “evitar que el país desmoronara lo que con tanto esfuerzo se había construido en el país en los últimos 30 años” y embarca hacia Paris en Mayo de 1911 donde muere (1915).

Francisco I.Madero. El México bárbaro de 1911 no merecía aún un Presidente decente como Madero.
Llegada de Madero a Palacio Nacional (6 de Noviembre de 1911).

Como sabemos, este triste episodio culmina con los asesinatos del Presidente Madero (Coahuilense) y del VicePresidente Pino Suárez (Yucateco); sus autores intelectuales fueron el Gral.Victoriano Huerta y el embajador estadounidense Henry Wilson.

La historia recoge este hecho como ‘el Pacto de la Embajada’.

Los chacales: de izquierda a derecha, Manuel Mondragón, Victoriano Huerta y Félix Díaz (sobrino de Porfirio Díaz).
Cadáver de Aquiles Serdán. El 19 de Noviembre de 1910 la familia Serdán es descubierta por su relación con el movimiento Maderista y a pesar de presentar su rendición, Aquiles es balaceado en su casa de la Ciudad de Puebla.

El Gobierno encabezado por Madero es, sin duda, el mas honorable del que México tenga memoria; sin contar el actual sexenio (1994-2000) fue el único Gobierno que tomo en cuenta a los otros 2 poderes y por ello fue señalado como un Presidente ‘débil’.

Bien dice el dicho que quien no conoce Historia se equivoca 2 veces. En 1995, entendiendo los nuevos tiempos, el Presidente Zedillo expresó su deseo de ver a los otros 2 poderes en igualdad de circunstancias que el Ejecutivo, y también fue tachado de ‘débil’.

Durante 500 años México ha visto pasar Virreyes, Dictadores y Presidentes omnipotentes, por lo que debemos acostumbrarnos a que el Presidente funcione como lo indica la ortodoxia en cualquier sistema democrático.

¿ MEMÍN PINGUÍN EN LA HISTORIA ?

Domingo, Junio 22nd, 2008
(desaveniencias del gobierno Estadounidense con el Mexicano, Junio de 2005).

¿ Por qué tocamos un tema como Memín en este foro ?

Porque la razón del reclamo por parte de nuestros vecinos tiene un origen histórico y porque en un asunto tan tribial como este, se muestra claramente la visión tan diferente que tenemos ambos pueblos de innumerables temas.

Timbres postales de Memín Pinguín -emitidos por la SCT en Junio de 2005- que causaron irritación en EU.

La enseñanza que dejan situaciones como ésta nos refrenda que quien no conoce la Historia comete errores.

Probablemente en el mundo no haya relación más intensa entre dos naciones como la que tienen México y Estados Unidos.

Por ello, para sus Gobiernos y sus ciudadanos debería de ser de primordial importancia conocer mutuamente sus historias y así entender las idiosincrasia de cada uno de estos dos pueblos.

Es indudable que el racismo es una característica natural del hombre e incluso de los animales; ningún grupo humano se abstiene de esta lamentable práctica.

Tras la llegada de los Españoles a lo que hoy es México, más de 20 millones de indígenas murieron a causa de las enfermedades traídas por los Europeos; casualmente es un negro enfermo de viruela quien comienza la propagación de esta mortal enfermedad.

Con la radical disminución de la población indígena especialmente en la zona del Golfo de México, hubo necesidad de traer mano de obra negra a nuestro país.

Aunque la cantidad de negros que llegó a la Nueva España no fue muy alto (aproximadamente 300,000 en 300 años), la misma sociedad NovoHispana permitió su integración racial con otros grupos, de donde nacieron los mulatos.

Por ello es difícil encontrar hoy día en México a negros ‘puros’.

Ejemplos claros de esta mezcla (negro e indígena) son dos héroes de nuestra independencia: José Ma.Morelos y Vicente Guerrero.

Aunque la Nueva España no es un buen ejemplo de ‘no racismo’, la visión de nación que crearon los Españoles en ella no estigmatizaba el aislamiento de grupos raciales. Por ello hoy día el 70% de los Mexicanos es mestizo (mezcla de indígena y Español).

México independiente tuvo 3 Presidentes de claras raíces indígenas como Juárez, Porfirio Díaz y el traidor Victoriano Huerta.

En comparación, es escaso el número de negros o indígenas que han llegado a niveles altos del Gobierno Estadounidense y nunca a la Presidencia.

El ‘Destino Manifiesto’, base ideológica de la creación de los EU, indicaba que todos los hombres habían sido creados iguales; desgraciadamente pasaría un par de siglos para que esa tesis se aplicara en realidad.

El reclamo Estadounidense a México por Memín tiene un antecedente totalmente histórico.

Las heridas que por siglos dejó en su sociedad negra la vejación, la esclavitud y la muerte, es una herida muy difícil de sanar.

Por ello, cualquiera que toque esa herida aún abierta, así sea involuntariamente, se gana un reclamo airado.

Es una herida que llevó también al cuasiexterminio de los indios en lo que hoy son los Estados Unidos.

Por ello, siendo tan profundas tales heridas y habiendo sido esos dos grupos humillados verbalmente por los blancos, las palabras ‘negro’ e ‘indio’ se consideraron insultos.

Por esa razón los Estadounidenses los han tenido que rebautizar como ‘afroamericanos’ y ‘americanos nativos’ (aunque cualquier negro de Brasil, Cuba o Veracruz también es AfroAmericano así como cualquier indígena de Perú o Guatemala es ‘nativo Americano’).

En México en cambio, la palabra negro no representa algo despectivo, al contrario, la cultura popular ha llevado a utilizar ese término con afecto.

El lamentable ‘Negro’ Durazo o la intérprete de Agustín Lara -Toña la Negra- nunca se ofendieron por su mote, así como tampoco tenemos otra visión con canciones como ‘la negra Tomasa’ de Caifanes, o el ‘Negrito Sandía’ y la ‘Negrita Cucurumbé’ de Gabilondo Soler o ‘Negra consentida’ de Joaquín Pardavé.

En México la expresión ‘negro’ no tiene ninguna connotación racista, al contrario, en ocasiones puede considerarse hasta una referencia afectiva.

Por ello, en asuntos que para nosotros resultan simpáticos y hasta afectuosos como el caso de Memín, en otras latitudes pueden tenerse visiones totalmente opuestas.

La Historia se yergue en casos como este como una necesidad trascendental de conocimiento mutuo de los pueblos.

(Memín Pinguín es un personaje creado por Yolanda Vargas en 1942).

LA REVOLUCIÓN CUBANA INICIA EN MÉXICO

Domingo, Junio 22nd, 2008

FIDEL CASTRO Y ERNESTO GUEVARA

Múltiples hechos en las historias de México y Cuba han entrelazado a estas dos naciones, pero existen dos hechos que marcaron el destino de ambas.

Hernán Cortés planeó, desde Cuba, la conquista del Imperio Azteca y partió de sus costas en 1519 hacia lo que hoy es México. Cuba fué el trampolín geográfico que les permitiría a los conquistadores llegar a las costas del Golfo de México. 440 años más tarde (1959), dos personajes harían lo inverso: Fidel Castro y Ernesto Guevara.

Hernán Cortés salió de Cuba a cambiar la historia de un territorio vecino.
Ernesto Guevara y Fidel Castro; desde México, cambiaron la historia de Cuba en la segunda mitad del siglo XX. 440 años separaron a Cortés de Castro y Guevara, pero los hechos fueron los mismos.

Ambos planearon el derrocamiento del Presidente Cubano Fulgencio Batista en la Ciudad de México. México representaba para la mayoría de los políticos e intelectuales IberoAmericanos el bastión cultural y político más importante de la región del que se apoyarían los Revolucionarios Cubanos para cambiar el status quo en la isla. Uno de los artífices de la Revolución Cubana fué Fidel Castro. Castro había llegado a México a principio de 1956.

En México existía un relativo ambiente de romanticismo respecto a los movimientos Socialistas en el mundo, principalmente en la Europa del bloque Soviético; el añejo antiyanquismo reforzaba ese sentimiento. En la memoria popular Mexicana estaba fresco aún el gobierno del Presidente Lázaro Cárdenas (1934-1940) cuya orientación social con la repartición de tierras a campesinos y especialmente con la expropiación petrolera de 1938 le daría una inclinación más social y una tendencia económica de ‘media izquierda’ a su Gobierno.

En el concepto de izquierda y de la frívola admiración al sistema comunista de otros países se movían muchos funcionarios de alto nivel de los Gobiernos Priístas de la época. Podría ser el equivalente a la Masonería del siglo XIX en México, una especie de ’sociedad intelectual’ de la época. Es ese el México al que Castro llega en 1956; el año anterior había estado en los Estados Unidos recabando fondos para su movimiento. En México, diversos grupos de políticos e intelectuales lo acogen y empieza a relacionarse con las esferas del poder y de la intelectualidad Mexicanos.

Fidel Castro y un niño en las faldas del Nevado de Toluca. Castro fué apoyado por Carlos Hank González, Presidente Municipal de Toluca.
Castro con su hermano Raúl (izquierda) y Juan Manuel Márquez, tiempo después asesinado en Cuba durante la guerrilla.
Ernesto Guevara pronunciando un discurso en la ONU, Nueva York.

De los muchos personajes con quien se involucra Castro es Carlos Hank González, en aquélla época Presidente Municipal de Toluca. Durante un encuentro político organizado por el candidato a la Gubernatura del Estado de México -Gustavo Baz-, Castro fué invitado y en esa ocasión le pidió a Hank que le ayudara a localizar un buen sitio para realizar prácticas de tiro.

Fidel deseaba un lugar apartado, solitario, con la idea de preparar a sus futuros guerrilleros. Castro le comentó a Hank que en Cuba había miles de personas dispuestas a tomar las armas para derrocar al Presidente Fulgencio Batista. Hank González le recomendó un paraje en la zona de las faldas del Nevado de Toluca aunque días después visitó otro en Ixtapan de la Sal y finalmente encontró el ‘ideal’ en Chalco; Castro necesitaba un área con cerros parecida a lo que eventualmente tendría en la Sierra Maestra en Cuba así como alejado de zonas urbanas.

Fotografía de los años 1990: a la izquierda Carlos Hank González y a su lado Fernando Gutiérrez Barrios. Gutiérrez Barrios -encargado de la Dirección Federal de Seguridad- le ayudó a escapar de la cárcel y de la CIA.

Fidel Castro habitó una vivienda modesta a unas cuadras del Monumento a la Revolución en la Ciudad de México. En esa propiedad vivía también su hermano Raúl. La conserje del edificio (Doña Mari) describe a Fidel como una persona amable, distinguida y de buen porte.
También refiere que siempre estaba retrasado en el pago de la renta.

Mientras tanto en La Habana el Presidente Batista seguía los pasos de Castro en la Ciudad de México y hasta allá envió a unos sicarios para asesinarlo. El Director Federal de Seguridad Fernando Gutiérrez Barrios (posteriormente fué Secretario de Gobernación en el Gobierno de Carlos Salinas) era el hombre encargado por el Gobierno para identificar a los enemigos del PRI, así como de asuntos de seguridad nacional.

Tanto Batista como el FBI tenían a los Castro y a Ernesto Guevara en la mira; la información fluyó obviamente en la DFS por lo que los Castro (Fidel y Raúl) y el ‘Che’ fueron encarcelados. Tanto Cuba como los EU pedían su extradición. Durante varios meses decenas de vicisitudes les sucederán a los revolucionarios. Castro y sus aliados pasarán por las cárceles de la Ciudad de México, unos serán enjuiciados, otros escaparán y otros más saldrán de ella por medio de sobornos.

Durante todo este proceso, Gutiérrez Barrios ayuda discreta y limitadamente a Castro. La amistad de ambos permaneció hasta la muerte de Gutiérrez Barrios. Así pues en la Hacienda de Santa Rosa (Chalco, edo.de México) se realizaron los entrenamientos de tiro y combate de los guerrilleros Cubanos y de otras nacionalidades. Pero faltaba el medio de transporte que los llevara de las costas del Atlántico Mexicano a Cuba. Durante su estancia en la Ciudad de México, Fidel conoció a Antonio del Conde, quien se dedicaba a la venta de armas (en aquel entonces la venta de armas era un negocio legal en México).

Antonio del Conde (Nueva York, 1927-) pero Mexicano por elección, apoyó con armas y un yate -el ‘Granma’- a Castro.

Castro no conocía físicamente el yate de del Conde, quien le insistía a Fidel que la embarcación tenía el motor y la quilla descompuestos, que el yate estaba en ruinas. Castro replicó “si usted me arregla ese barco, en ese barco me voy a Cuba”.

Ese yate se llamaba ‘Granma’, medía 12 metros y tenía capacidad para 10 personas; Fidel embarcó a 82 personas y en él llegó a las costas Cubanas desde Tuxpan, Veracruz, de donde partió el 25 de Noviembre de 1956 en medio de una tormenta con las luces apagadas.

(El periódico oficial del Gobierno Cubano se llama ‘Granma’ en honor a ese pequeño yate).

El costo del Granma era de 17,000 Dólares, cantidad inalcanzable para las limitadas finanzas de los revolucionarios. Ante la penuria económica, Castro acudió al ex Presidente de Cuba Prío Socarrás (derrocado por Batista) quien se encontraba en EU. Obtiene de él el dinero y compra a del Conde y al Estadounidense Erickson (dueños del Granma) el yate.

Del Conde, de su bolsillo, apoyó a Castro con armamento.

Quienes zarparon en el Granma de Tuxpan hacia Cuba había sido entrenados en Chalco por Arsenio Venegas, un deportista Mexicano de lucha libre, así como por el ex Coronel del Ejército Republicano Español -asilado en México- Alberto Bayo.

Días después del desembarco en Cuba, son sorprendidos por elementos del Gobierno Cubano y apenas algunos alcanzan a sobrevivir, entre ellos, Ernesto Guevara, Raúl y Fidel Castro y Camilo Cienfuegos quienes huyen y se ocultan en la Sierra Maestra. Desde ahí reorganizan a sus hombres y reunen a otros 800 simpatizantes con quienes, tras decenas de meses de guerrilla, de deserciones del ejército del Gobierno y de la renuncia de Batista, entran triunfantes a La Habana el 8 de Enero de 1959.

Entrada de Fidel Castro (de sombrero y barba) y el ‘Che’ Guevara (sobre el cofre del jeep) a La Habana.

Castro y Guevara habían derrotado a un ejército de 30,000 hombres, 100 aviones y mucho mayor armamento.

El gobierno Estadounidense, con las reservas del caso, vió como un golpe de estado más el ascenso al poder de Fidel Castro. En esta época (años de 1950) y desde los años 1930s la generalidad de los gobiernos IberoAmericanos estaban gobernados por dictaduras, la mayor parte de ellas apoyadas por Washington.

Sin embargo, la actitud del Gobierno Estadounidense cambiaría cuando Castro le dió una orientación económica y política socialista, además del fuerte acercamiento de La Habana con Moscú. Estos hechos ocasionaron que Cuba fuera expulsada de la OEA (Organización de Estados Americanos). El Gobierno Mexicano votó en contra de esta resolución, pero el resto de los países Americanos lo hicieron y Cuba quedó, como hasta la fecha, fuera de la OEA.

En Abril de 1961 los Cubanos anticastristas, con el apoyo de Washington, invadieron Cuba en lo que la historia recoge como ‘la invasión de Bahía de Cochinos’. En solo 3 días los Cubanos derrotaron a los invasores, causándoles más de 100 muertos, así como el derribo de algunos aviones.

Playa Girón, Cuba.
Fidel Castro (de lentes) en la defensa de Cuba en Playa Girón (Bahía de Cochinos), durante la invasión militar que grupos anticastristas apoyados por Estados Unidos organizaron para derrocarlo. En solo 3 días de Abril de 1961, los invasores fueron derrotados.
Castro en Playa Girón durante la celebración del cuadragésimo aniversario de su triunfo (2001).

La Tercera Guerra Mundial estuvo muy cerca de ocurrir por el caso de Cuba. El acelerado intercambio militar, comercial y político entre Cuba y la Unión Soviética llevaría el asunto a un punto álgido entre las dos superpotencias.

Después de la independencia de EU, Cuba estuvo siempre dentro de sus planes expansionistas.

A finales de 1962 aviones Estadounidenses vuelan sobre Cuba y fotografían lo que parecía ser una base de misiles nucleares. Kennedy ordena entonces bloquear cualquier acceso de embarcaciones Soviéticas a Cuba. Días después un avión espía Estadounidense es derribado por fuerzas Cubanas.

Días de tensión se viven y la Guerra Nuclear está cerca de ocurrir. Se celebra un acuerdo entre la URSS y EU (sin Castro en medio de este):

- EU desmantelaría sus misiles en Turquía y se desistiría de invadir a Cuba y…

- la URSS desmantelaría los suyos en Cuba.

A pesar del estigma de ser Cuba un territorio pobre y de herencia Española, la Revolución Cubana, con todas sus virtudes y defectos, ha cambiado parcialmente el perfil de esa nación.

De ser un país preponderantemente agrícola e ignorante, Cuba es hoy el país IberoAmericano en donde se imprimen y venden más libros, el de mayor alfabetización de la región (antes de la Revolución el 90% era analfabeta), líder en IberoAmérica en algunas ramas médicas, la primera potencia deportiva (per cápita) del mundo y donde, en un futuro, al caer el sistema socialista, se convertirá en un fuerte competidor como país de oportunidades, como lo es hoy México para EU y Canadá.

Castro y su Revolución son ‘males necesarios’ pero que transforman de alguna manera lo que Cuba había vivido desde la conquista Española hasta 1959; Cuba fue colonia Española por 400 años y de los EU otros 50 (EU despojó a España de Cuba en la guerra de 1898).

Si bien hay que decir que Cuba tiene aún muchísimas necesidades, en estos 50 años de dictadura Castrista ese país ha avanzado más que en los 450 anteriores.

Existe una similutud entre las dictaduras de países Hispanos; cuando mueren sus dictaduras esas naciones inician un periodo de crecimiento económico que las traslada a un status mejor.

Ahí tenemos a la España postFranquista, Pinochet con Chile o Porfirio Díaz y el PRI en México (aún por verse).

Figuras de la política Mexicana aun influyentes en el México de los años 1960 como el ex Presidente Lázaro Cárdenas, impulsaron el apoyo del Gobierno Mexicano al de Cuba especialmente en política y comercio durante varias décadas.

CARTAS DE DESPEDIDA DEL ‘CHE’ GUEVARA A SUS HIJOS Y A FIDEL CASTRO.

Doctor Ernesto Guevara de la Serna (1928-1967). Argentino, artífice de la Revolución Cubana.
1o.de Enero de 1959: el ‘Che’ tras la Batalla de Santa Clara.
12 de Julio de 1997. Tras ser descubiertos en Bolivia, sus restos son trasladados a La Habana para ser inhumados en la Plaza que lleva su nombre en Santa Clara, Cuba.

CARTA DE DESPEDIDA A SUS HIJOS (1966)

Queridos Hildita, Aleidita, Camilo, Celia y Ernesto :

Si alguna vez tienen que leer esta carta, será porque no esté entre Uds.

Casi no se acordarán de mí y los más chiquitos no recordarán nada.

Su padre ha sido un hombre que actúa como piensa y, seguro ha sido leal a sus convicciones.

Crezcan como buenos revolucionarios. Estudien mucho para poder dominar la técnica que permite dominar la naturaleza. Acuérdense que la Revolución es lo importante y que cada uno de nosotros, solo, no vale nada.

Sobre todo, sean siempre capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo. Es la cualidad más linda de un revolucionario.

Hasta siempre hijitos, espero verlos todavía. Un beso grandote y un abrazo de

Papá.

Fidel :

Me recuerdo en esta hora de muchas cosas, de cuando te conocí en casa de María Antonia, de cuando me propusiste venir, de toda la tensión de los preparativos.

Un día pasaron preguntando a quién se debía avisar en caso de muerte y la posibilidad real del hecho nos golpeó a todos. Después supimos que era cierto, que en una revolución se triunfa o se muere (si es verdadera). Muchos compañeros quedaron a lo largo del camino hacia la victoria.

Hoy todo tiene un tono menos dramático porque somos más maduros, pero el hecho se repite. Siento que he cumplido la parte de mi deber que me ataba a la Revolución Cubana en su territorio, y me despido de ti, de los compañeros, de tu pueblo que ya es mío.

Hago formal renuncia de mis cargos en la Dirección del Partido, de mi puesto de Ministro, de mi grado de Comandante, de mi condición de cubano. Nada legal me ata a Cuba, sólo lazos de otra clase que no se pueden romper como los nombramientos.

Haciendo un recuento de mi vida pasada creo haber trabajado con suficiente honradez y dedicación para consolidar el triunfo revolucionario. Mi única falta de alguna gravedad es no haber confiado más en ti desde los primeros momentos de la Sierra Maestra y no haber comprendido con suficiente celeridad tus cualidades de conductor y de revolucionario. He vivido días magníficos y sentí a tu lado el orgullo de pertenecer a nuestro pueblo en los días luminosos y tristes de la Crisis del Caribe.

Pocas veces brilló más alto un estadista que en esos días, me enorgullezco también de haberte seguido sin vacilaciones, identificado con tu manera de pensar y de ver y apreciar los peligros y los principios.

Otras tierras del mundo reclaman el concurso de mis modestos esfuerzos. Yo puedo hacer lo que te está negado por tu responsabilidad al frente de Cuba y llegó la hora de separarnos.

Sépase que lo hago con una mezcla de alegría y dolor; aquí dejo lo más puro de mis esperanzas de constructor y lo más querido entre mis seres queridos… y dejo un pueblo que me admitió como un hijo; eso lacera una parte de mi espíritu. En los nuevos campos de batalla llevaré la fe que me inculcaste, el espíritu revolucionario de mi pueblo, la sensación de cumplir con el más sagrado de los deberes: luchar contra el imperialismo, donde quiera que esté; esto reconforta y cura con creces cualquier desgarradura.

Digo una vez más que libero a Cuba de cualquier responsabilidad, salvo la que emane de su ejemplo. Que si me llega la hora definitiva bajo otros cielos, mi último pensamiento será para este pueblo y especialmente para ti. Que te doy las gracias por tus enseñanzas y tu ejemplo al que trataré de ser fiel hasta las últimas consecuencias de mis actos.

Que he estado identificado siempre con la política exterior de nuestra revolución y lo sigo estando. Que en dondequiera que me pare sentiré la responsabilidad de ser revolucionario cubano, y como tal actuaré. Que no dejo a mis hijos y mi mujer nada material y no me apena: me alegra que así sea. Que no pido nada para ellos pues el Estado les dará lo suficiente para vivir y educarse.

Tendría muchas cosas que decirte a ti y a nuestro pueblo, pero siento que son innecesarias, las palabras no pueden expresar lo que yo quisiera, y no vale la pena emborronar cuartillas.

Hasta la victoria siempre. ¡Patria o Muerte!

Te abraza con todo fervor revolucionario.

Ernesto.

REFLEXIÓN SOBRE ERNESTO GUEVARA:
¿ Por qué será que el Che tiene esta peligrosa costumbre de seguir naciendo ?
¿ No será porque el Che decía todo lo que pensaba y hacía lo que decía ?
¿ No será porque eso sigue siendo tan extraordinario en un mundo donde las palabras y los hechos rara vez se encuentran y cuando se encuentran, no se saludan, porque no se conocen ?

EL CONFLICTO CRISTERO DE LOS 1920s Y 1930s.

Domingo, Junio 22nd, 2008

INTRODUCCIÓN.

Casi todos los hechos históricos tienen hilos en el pasado. Este es el caso del conflicto religioso ocurrido en México durante las décadas de 1920 y 1930: la Guerra Cristera. La Guerra de Reforma y el triunfo de los Liberales sobre los Conservadores 70 años antes (1867) está intrínsecamente relacionado con este conflicto. Por su gran dispersión en ciudades, pueblos y rancherías, no es sencillo compendiar todos los hechos que ocurrieron durante su desarrollo, sería interminable. El conflicto comenzó en el gobierno de Álvaro Obregón (1920-24) y aunque disminuyó considerablemente en el de Lázaro Cárdenas (1934), se extinguió hasta el de Ávila Camacho (1940-46).

Todavía no cerraban las huellas del millón de muertos de la Revolución cuando estalló el conflicto Cristero. 80,000 murieron.Obregón en la Presidencia (1920-24). A su mano derecha (aunque ya la había perdido) Plutarco Elías Calles quien lo sucedería en la Presidencia (1924-28).

La separación forzosa de la Iglesia y el Estado orquestada por Juárez y su generación, no ‘había sido digerida’ totalmente por ninguna de las dos partes. Y es comprensible; durante 350 años el Gobierno (el Virreinal por 300 años y el Independiente por 50) y la Iglesia se toleraron por mutua conveniencia. La Guerra de Reforma fracturó gravemente esa relación de intereses. Las Leyes de Reforma modificarían totalmente esas enraizadas relaciones por lo que, pensar en que se aplicarían a cabalidad era inimaginable. La historia de las difíciles relaciones entre el Estado Mexicano y la Iglesia inician con la Reforma de Juárez, pero no terminan con la Guerra Cristera.

En 1992 el Gobierno de Carlos Salinas reestablece las relaciones entre nuestro país y El Vaticano, rotas desde 1865, casualmente en pleno Imperio de Maximiliano. Los tiempos actuales ya son otros y, aunque la Iglesia Católica como figura jurídica mantiene una fuerte presencia en México, su influencia política y económica es muy distinta a la de la época Juarista. Todo en la historia es un proceso; las 6 décadas entre la Guerra Cristera y 1992 sirvieron como un ‘impasse’ en el que la Iglesia y el Estado reacomodaron sus posiciones entendiendo cada uno el lugar que le corresponde.

CAUSAS DEL CONFLICTO CRISTERO.

La Constitución Mexicana de 1917 desconocía a la Iglesia Católica como institución jurídica por lo que ésta quedó bajo el control del Estado quien determinaría el número de templos y sacerdotes que existirían. También se le restringía la adquisición y administración de propiedades, impartir enseñanza religiosa y tocar asuntos públicos. Pero también la prohibición de los votos religiosos, el impedimento para que ellos impartieran educación Primaria y la negación al derecho al voto a los religiosos (esta limitación al voto terminó en el sexenio de Carlos Salinas). Carranza, bajo cuya Presidencia se promulgó la Constitución del ‘17, no pudo implementar totalmente las nuevas disposiciones.

México seguía envuelto en una grave inestabilidad política. El propio Presidente Carranza terminaría asesinado cuando huía hacia Veracruz (1920) ante la inminente toma de la Ciudad de México por órdenes de los Sonorenses Obregón y Calles. Los principales jefes de la Revolución habían sido asesinados durante la década de 1910 (Madero y Zapata) y durante los años 20s Carranza y Villa. Sin ninguna otra figura de su talla, Obregón y Calles gobernaron al país en 1920-24 y 1924-28. Nadie les hacía ya sombra por lo que les fue mucho más sencillo aplicar las disposiciones anti Clericales de la Constitución de 1917.

OTRAS CAUSAS INTERNAS Y EXTERNAS.

México, como nación, había padecido muchas arbitrariedades y traiciones de parte de los jerarcas de la Iglesia Católica no solo en momentos históricos en donde la supervivencia del país estuvo en juego, sino que había acaparado gracias a la fé, una gran cantidad de recursos económicos y aproximadamente el 33% del territorio nacional. Durante la invasión Estadounidense (1846-48), la invasión Francesa y el Imperio de Maximiliano (1863-67), por nombrar algunos ejemplos, el Clero mostró que antes que el país estaba su interés por mantener sus privilegios.

Los Yanquis toman la Ciudad de México, 14 de Septiembre de 1847. Los invasores pactaron con la Iglesia para mantener los servicios religiosos a cambio de solicitarles a los Sacerdotes influir en los feligreses que matar era pecado.

Pero no solo había causas internas; hay que asomarse y observar lo qué sucedía afuera. La Revolución Soviética había iniciado 9 años antes (1917) y sus postulados estaban muy frescos en el medio político mundial. Lenin reiteraba la frase de Carlos Marx “la religión es el opio del pueblo”. Para el Marxismo las religiones e Iglesias “son órganos de la reacción burguesa llamados a defender la explotación y a embrutecer a la clase obrera”. Aunque Obregón y Calles no tendían hacia el Socialismo puro, se dió intelectualmente un ‘Socialismo a la Mexicana’. También vale la pena recordar el declive del poder Papal con la consolidación de la República Italiana (1923) y el fin de los Estados Pontificios; Italia indemnizaría en 1929 a la Iglesia Católica y reduciría su extensión territorial a 0.4 Km2 (la actual Ciudad de El Vaticano). Este acuerdo, conocido como Pacto Lateranense fué firmado por Benito Mussolini y el representante del Papa Pío XI (1929).

El Cardenal Pietro Gasparri (centro) y Benito Mussolini (izq.) firmando el Pacto de Letrán (1929) por el que la Iglesia aceptaba después de 59 años la pérdida territorial de los Estados Pontificios y la creación de el Estado Vaticano y sus 0.4 km2.

Calles y Obregón pretendían que el Estado fuera la única entidad que dirigiera los destinos del país y el Presidente de la República la única figura de importancia. Históricamente los Presidentes de México habían ‘convivido’ con 3 sombras muy pesadas para gobernar: la Iglesia, el Ejército y los Embajadores de Estados Unidos.

Porfirio Díaz pudo controlar por 3 décadas a los Embajadores Estadounidenses dándoles un sueldo mensual, pero a su partida, el problema continuó. El Ejército estaba en proceso de quedar bajo el control del poder civil, logro inmenso que alcanzaría Calles más tarde y que sería indispensable para la creación del PNR (actual PRI). Pero la Iglesia seguía siendo un poder real y contaba, como en la época de Juárez, con un absoluto y ciego apoyo popular en un país eminentemente Católico. Obregón y Calles conocían todos estos hechos y estaban dispuestos a aplicar la Ley con la Constitución en la mano.

En 1926, durante la Presidencia de Calles, se aplicó el artículo 130 de la Constitución que restringía la actuación de los católicos en la vida pública. Durante los primeros meses los Católicos no opusieron mayor resistencia, pero hechos aislados fueron calentando los ánimos en ambos ‘bandos’ y así, lo que era una pequeña flama fue acrecentándose hasta ocasionar un incendio.

Por ejemplo, durante la ceremonia para colocar la primera piedra de lo que sería el monumento a Cristo Rey en el Cerro del Cubilete, Guanajuato (1923), el Presidente Obregón lo consideró una afrenta y mandó encarcelar a los religiosos que lo organizaron así como expulsar del país al delegado Apostólico Monseñor Ernesto Philipi.

Ceremonia de colocación de la primera piedra para el monumento a Cristo Rey en 1923 y que desató la ira del Presidente Obregón.
cúpula del monumento en la actualidad
Vista del Cerro del Cubilete (estado de Guanajuato) con el monumento en la punta del mismo (a 2,260 metros sobre el nivel del mar). La primera piedra (1923) causó un conflicto con el Presidente Obregón.

Aunque los hechos sangrientos por este grave problema político-religioso se dieron por varios años, el periodo de mayor incidencia se dió entre 1926 y 1931. Hubo enfrentamientos militares en casi todo el país, pero especialmente en los estados con mayor presencia indígena y Española: Aguascalientes, Guanajuato, Jalisco, Michoacán, Tabasco y Zacatecas. Los fusilamientos de sacerdotes y población civil eran hechos cotidianos.

Durante este tiempo, fué común la celebración de misas en la clandestinidad. Durante este tiempo, fué común la celebración de misas en la clandestinidad, lo que incluso redujo los ingresos de la Iglesia por la falta de limosnas, servicios religiosos e incluso el diezmo. Las Leyes de Reforma, instituidas 70 años antes, no estaban del todo implementadas; Calles y Obregón querían imponer la supremacía del Estado sobre cualquier sociedad. No más sombras sobre el Estado, se quería entrar a la modernidad política.

INCREMENTO DE LA TENSIÓN Y ASESINATO DEL PRESIDENTE ELECTO ÁLVARO OBREGÓN.

En un tema tan polémico y apasionante como el de la religión, los conflictos orales y de armas fueron estallando poco a poco por todo el país. En Tabasco, por ejemplo, el Gobernador Tomás Garrido emitió un decreto por el cual se obligaría a los sacerdotes a casarse si querían seguir oficiando, mientras en Tamaulipas se prohibió que sacerdotes extranjeros oficiasen. Los encarcelamientos de sacerdotes y feligreses que violaban los nuevos reglamentos se multiplicaron. Dentro de los muchos grupos Católicos que se formaron, el mejor organizado fué la ‘Liga para la Defensa de la Libertad Religiosa’ fundado en 1925. Este grupo pretendía modificar el status quo a través de las leyes, no por las armas, por lo que sus redes se extendieron rápidamente por todo el país; sin embargo el Gobierno Federal declaró ilegal al grupo por lo que tuvo que trabajar desde la clandestinidad.

En 1926 se prohibió el culto Católico en Tabasco mientras que en Colima, Chiapas, Hidalgo y Jalisco se castigaría a quienes practicaran la religión. La tensión de ambos bandos (gobierno y Católicos) alcanzó su momento de mayor tensión cuando el Presidente electo Álvaro Obregón fué asesinado por José de León Toral el 17 de Julio de 1928. En esa fecha, un grupo de Diputados de Guanajuato ofreció un desayuno de apoyo a Obregón, ya declarado Presidente electo para el periodo 1928-1934 en el parque de La Bombilla (ubicado en la Av.Insurgentes Sur frente al actual Sanborn’s de San Ángel de la Ciudad de México).

José de León Toral, era miembro de la ‘Liga para la Defensa de la Liberad Religiosa’ y quería seguir los pasos de su amigo Humberto, quien había intentado un año antes (1927) asesinar a Obregón también por Av.Insurgentes.

Al llegar a ‘la Bombilla’ León Toral comenzó a dibujar algunas caricaturas de los políticos sentados en la mesa; uno de ellos fué a mostrarle a Obregón la que León Toral había hecho. Aprovechando este movimiento, León Toral se situó detrás de los arreglos florales que estaba a la espalda de Obregón descargándole entonces 6 disparos en la espalda. Obregón cayó sobre la mesa encima del plato de mole que comía, después hacia su costado izquierdo y finalmente al suelo.

Este hecho no solamente cegó la vida de Obregón sino que creó un problema para la sucesión Presidencial pues el Presidente electo había sido asesinado y el Presidente Calles, que terminaba sus 4 años en el poder no podía reelegirse. Indirectamente este hecho aceleró la fundación del PRI.

Los hechos violentos no cambiaron en los meses y años siguientes. Hubo que buscar la mediación de alguien ajeno al conflicto por lo que el Embajador Estadunidense en México, Dwight Morrow ayudó para encontrar un acuerdo entre ambas partes.

El Embajador de EU (Monroe) y Plutarco Elías Calles.

En Junio de 1929 el Delegado Apostólico y el Presidente Emilio Portes Gil firmaron el acuerdo con el cual se les concedía amnistía a los Cristeros que se rindieran así como el permiso de realizar los actos religiosos como era costumbre hasta antes de este conflicto. Sin embargo, las guerrillas cristeras y las muertes continuarían aún por varios años.

EL LEGADO DEL CONFLICTO CRISTERO.

Cualquier hecho histórico de importancia tiene un antecedente y un legado histórico. Este sangriento conflicto es un claro ejemplo de la necesidad de que dos poderes distintos de tan diferente origen, el Civil y el Eclesiástico, convivan a la distancia pero en medio de un marco legal que les permita a ambos desenvolverse sin que uno invada al otro. En el caso del conflicto Cristero faltaron inteligencia y tacto para manejar esa distancia. Tan negativo es que un político se intrometa en cuestiones religiosas como que un sacerdote opine abiertamente de política. Tras el asesinato del Presidente electo Álvaro Obregón, el país se había quedado sin caudillos Revolucionarios; todos habían sido ya asesinados.

El único sobreviviente era Plutarco Elías Calles, Presidente saliente (1924-1928), pero no podía ya mantenerse en la Presidencia puesto que la reelección estaba aprobada solo cuando hubiesen pasado 6 años del anterior mandato. En su último informe de Gobierno en Septiembre de 1928 Calles mencionó su famosa frase “México no debe ya sostenerse sobre los caudillos sino sobre instituciones”, lo que derivaría en la creación del Partido Nacional Revolucionario (el actual PRI).

El PRI, del cual Calles fué su principal ideólogo y fundador, requería que el Partido tuviera las riendas del país en sus manos, controlando a todas las ‘fuerzas vivas’ de la política, los sindicatos, las organizaciones sociales, el Ejército y, obviamente, mantener al poder Eclesiástico apaciguado. En la Historia todo lleva un proceso; los hechos no deben de precipitarse o inducirse, hay que ser paciente, entender el momento y actuar, pero sin acelerar los eventos. En el ámbito mundial, los ‘grandes atractivos’ del Socialismo de la Unión Soviética mantenían enamorados a algunos sectores de la sociedad Mexicana. El Gobierno Mexicano no fué la excepción y tuvo muchos sesgos socialistas especialmente durante la Presidencia de Lázaro Cárdenas; la laicidad que promovía el Socialismo influyó en la distancia que caracterizó las relaciones entre la Iglesia Católica y el Estado Mexicano por varias décadas.

Plutarco Elías Calles (1924-28) y Carlos Salinas (1988-94). En un ambiente mundial y político muy distinto, enfrentaron el asunto religioso de dos maneras totalmente diferentes. El primero a través de la intolerancia, el segundo a través de las leyes. La época en que ambos vivieron marcarían esas diferencias.

Pasarían casi 60 años para que el Gobierno Mexicano legislara con mayor precisión sobre el tema religioso. En 1992 el Presidente Carlos Salinas y el Congreso (mayoritariamente Priísta) legislaron la relación de todas las Iglesias (no solo la Católica) con el Estado Mexicano. En ese ámbito de relaciones modernas, El Vaticano y México reanudaron relaciones diplomáticas y fueron intercambiados Embajadores entre la Ciudad de México y El Vaticano. Durante 40 años, el Sr.Alfredo Hernández recopiló centenas de objetos de la Guerra Cristera y, en el primer Estado en el que pensó para instalar un Museo fué Jalisco. Un grupo de Historiadores y Museógrafos ofrecieron al Gobierno de Jalisco la instalación del Museo de la Cristiada en Guadalajara o en los Altos de Jalisco. Como ha ocurrido en otras tantas ocasiones, el Gobierno de Jalisco se mostró desinteresado ante esta exposición de Historia y cultura. En 2003, el Estado de Aguascalientes inauguró el Museo de la Cristiada en donde pueden apreciarse una infinidad de objetos que nos adentran en los hechos históricos que marcaron la segunda década del siglo XX.

Página del Museo de la Cristiada (Aguascalientes) http://www.aguascalientes.gob.mx/Turismo/museos/mus_cristiada.asp?menu=Cultura

El SINARQUISMO.

Hace 2 años un grupo de Historiadores y Museógrafos reunieron materiales e información de gran interés para abrir el ‘Museo de la Cristiada’. La sede más ambicionada era Guadalajara, sin embargo como ya ha sido tradición las autoridades locales no se interesaron en el proyecto. Aguascalientes acogió el proyecto y ahora se encuentra en esa ciudad.

Obregón en la plaza de Toros de la Condesa (Ciudad de México) horas después de sufrir un atentado.
Exterior de la misma plaza (la plaza fué derruida y en su lugar se construyó el Palacio de Hierro de la calle de Durango).
Obregón encamado tras serle amputado el antebrazo izquierdo tras la batalla de Celaya (contra Villa) en 1914. Audaz a lo largo de su vida, había sobrevivido a un atentado en su contra en Av.Insurgentes.
Meses más tarde de tal atentado (Julio de 1928) Obregón sería asesinado por José de León Toral (fanático Católico) cuya tumba se aprecia en esta foto (derecha).

LOS JUEGOS OLÍMPICOS DE MEXICO 1968 Y SU ENTORNO MUNDIAL

Domingo, Junio 22nd, 2008

Para sorpresa de muchos, Avery Brundage, Presidente del Comité Olímpico Internacional otorgó en Octubre de 1963 la sede de la XIX Olimpiada de 1968 a la Ciudad de México. Los esfuerzos realizados por el Presidente Adolfo López Mateos iniciados en 1962 habían fructificado, logrando para México la sede Olímpica.

Habían participado en la contienda las ciudades de Lyon (Francia), Detroit y Buenos Aires. De los 58 votantes, 30 lo hicieron por la Ciudad de México, por Detroit 14, Lyon 12 y Buenos Aires 2.

Era la primera ocasión en que un país no desarrollado recibía esta oportunidad. México sería el primer país Ibero Americano, el primero de habla Hispana y el segundo Americano en organizar los Juegos. Las críticas llovieron contínuamente sobre el COI, en particular por parte de los países industrializados. ¿ Cómo era posible que un país subdesarrollado tuviera la capacidad de organizar una Olimpiada ? Los críticos deportivos denunciaban que a 2,300 metros sobre el nivel del mar sería imposible mejorar marcas mundiales. La crítica rayó en comentarios humillantes y hasta de desprecio para el flamante organizador.

El periodista Alemán Manfred Kinder decía en 1964: “no debe uno dejarse influir por la propaganda de los Mexicanos. Los atletas caerán como moscas”. El diario Italiano ‘Corriere de la Sera’ decía: “¿ cómo es posible que le hayan conferido tal responsabilidad a un país semisalvaje ?”

Para reducir la histeria, principalmente Europea, el Comité Olímpico Mexicano invitó en 1965 a atletas de varios países para probar que la altura de la Ciudad de México no era en realidad un obstáculo. El pequeño grupo de deportistas que aceptaron la invitación no fueron objetivos.

Tras su permanencia en la Ciudad de México y apoyados en el ‘borreguismo colectivo’ creado alrededor de la sede Mexicana señalaron en una rueda de prensa: “es un escándalo que se haya confiado a México ser anfitrión de los JO”. El periódico Extra Bladet de Copenhage decía: “se pondrá en riesgo la vida de los atletas; retírenle a México los JO”.

Había igualmente otras críticas menos agresivas como la del diario parisino Le Monde: “nadie espere que se rompan récords en los Juegos de México”. Durante varios meses, algunos comités Olímpicos Europeos intentaron convencer al COI de rectificar la asignación de la sede.

Finalmente, después de la primera invitación atlética y tras un envío mayor de deportistas a la Ciudad de México en 1965, el fantasma creado por los Europeos principalmente, se disipaba. Sus atletas no habían sufrido ninguna afección por la altura de la Ciudad de México. Finalmente vivían ahí 6 millones de habitantes. Quedaba entonces solo un fantasma: el de la capacidad organizativa de los Mexicanos.

ANTECEDENTES POLÍTICOS Y ECONÓMICOS DEL PAÍS.

Durante las 2 décadas anteriores a la obtención de la sede Olímpica, México mantuvo un sano y permanente crecimiento económico del 6% anual; el PIB se triplicó entre 1939 y 1960.

El ‘desarrollo estabilizador’ iniciado en los años 40 había logrado que México lograra el calificativo internacional de ‘milagro Mexicano de la economía’.

Este programa consistía básicamente en cerrar las fronteras a la importación de productos que podían producirse en México; una sociedad empresarial empezó a crearse en el país, mientras que el sector agrícola incrementó notablemente su producción y productividad. Indudablemente que ese crecimiento económico hubiera tenido un impacto mucho mayor en los ingresos de la población a no ser por el desorbitado crecimiento demográfico del país.

Mientras que la economía se triplicó, la población se duplicó.

En 1940 México tenía 19 millones de habitantes, pero para 1960 ya eran 34 y 48 en 1970.

Las continuidad del sistema económico implantado por los Gobiernos priístas había hecho posible que las variables económicas se mantuvieran sanas con un alto crecimiento económico anual (6%) y una inflación del 3%. El déficit de las cuentas públicas era igualmente muy sano. Antonio Ortíz Mena, Secretario de Hacienda por más de un sexenio, heredó estas variables hasta el propio gobierno de Luis Echeverría, quien empezó a manipularlas con fines populistas terminando con el saludable status de la economía nacional. El ‘milagro Mexicano de la economía’ llegó a su fin en 1974.

Durante las décadas de los 40s a los 60s, México vivió como nunca (ni siquiera como en el Porfiriato) cambios en su fisonomía: caminos, presas, hospitales, escuelas, Universidades, industrias, emergían por el país. La demanda de mano de obra en las ciudades hizo que se formara una impresionante migración rural.

Santiago Tlaltelolco, Ciudad de México. Plaza de las Tres Culturas, sitio emblemático de las manifestaciones estudiantiles en donde el 2 de Octubre de 1968 las autoridades atacaron a los estudiantes.

El país había cambiado drásticamente, era uno muy diferente al de 1938; una gran sociedad urbana había aparecido. La obtención de la sede Olímpica pretendía dar a conocer al mundo la nueva imagen del país.

Por otra parte, en el ámbito internacional, 1968 representó un año particularmente complicado. En Abril y Junio de ese año fueron asesinados en EU Martin Luther King y Robert Kennedy. En Mayo estalló la ‘revolución estudiantil’ en París y en Agosto las tropas Soviéticas invadían Checoslovaquia.

La segregación racial Estadunidense estaba en un punto cumbre.

Durante la premiación de los atletas de color Tommie Smith y John Carlos (oro y bronce para EU en 200 metros) éstos aparecieron descalzos, inclinaron su cabeza y levantaron el puño con un guante negro (símbolo del ‘black power’) durante la interpretación del himno Estadunidense, protestando así por la tensión racial que se vivía en su país.

En la Ciudad de México y Guadalajara principalmente, hubo movimientos estudiantiles que fueron creando rencillas entre el Gobierno y los estudiantes.

El ‘aura’ del muy cercano movimiento socialista encabezado por Fidel Castro, la reciente muerte del Che Guevara (1967) y los liderazgos y figuras de Mao en China o del fallecido Lenin de la URSS representaban ‘ideales estudiantiles’ muy diferentes al exitoso modelo económico del Gobierno Mexicano.

Las ideologías estudiantiles, proclives al sistema socialista, chocaban con la del Gobierno. Había costado mucho trabajo lograr la sede Olímpica y se había invertido mucho dinero en las instalaciones y en presentar a México con una imagen de progreso, fruto de los 30 años de constante crecimiento económico.

EL MITO SE DERRUMBA.

Los estudiantes inconformes iniciaron sus protestas en 1966, pero las llevaron al extremo conforme se acercaba el inicio de los Juegos Olímpicos. Aunque había objetivos loables (conocidos por la minoría de los estudiantes), el movimiento quiso acorralar al Gobierno aprovechando la inminente ianuguración de la Olimpiada. Con el antecedente de lo complicado que fue convencer al mundo de que la Ciudad de México podía ser la sede Olímpica y con la posibilidad latente de suspenderlos o que se nombrara otra sede alterna, el Gobierno de Díaz Ordaz ordenó los lamentables acontecimientos del 2 de Octubre de 1968 en Tlaltelolco, solo 10 días antes de la inauguración en el Estadio Olímpico de la UNAM.

Tanque militar llegando a la zona habitacional de Tlaltelolco (2 de Octubre de 1968).
Los Juegos Olímpicos de México son inaugurados (12 de Octubre de 1968).

Los actores (estudiantes y Gobierno), nunca entendieron que la Historia de los países lleva un proceso.

El PRI de 1968, después de casi 40 años en el poder, debió de entender que su papel era el de lograr una transición hacia la democracia que, en lugar de debilitarlo, lo fortaleciera. Nadie podría adivinar entonces que México requeriría otros 30 años para lograrlo. Los estudiantes, sin ningún canal institucional para exhibir sus demandas, decidieron irse a la revuelta.

El 12 de Octubre en el Estadio ‘México ‘68′ eran inaugurados los XIX Juegos Olímpicos y clausurados el día 27.

El mito de la incapacidad organizativa de los Mexicanos había sido sepultado.

Las instalaciones deportivas, diseñadas principalmente por el afamado Arq.Pedro Ramírez Vázquez, hasta la organización misma de los Juegos, fueron un éxito total.

Muchas de las marcas mundiales establecidas en la Ciudad de México, cuestionadas años antes, permanecieron vigentes por más de 20 años.

Este ‘derrumbe de mitos’ como el que se destruyó en las Olimpiadas del ‘68 es indispensable asimilarlo para eliminar los ‘lastres mentales’ que no permiten a la sociedad Mexicana salir del círculo vicioso en el que continuamente se encuentra.

Qué bueno que existieron los JO de 1968 para borrar el “en México no se puede”, qué bueno que existan Marios Molinas (“México no puede tener premios Nobel en Ciencias”), Hugos Sánchez (“México no puede tener futbolistas de nivel internacional”), Anas Guevaras (“en México no puede haber atletas de velocidad”), 2 de Julios de 2000 (“para que voy a votar si siempre gana el mismo”), Monterreyes (“México no puede crear un polo industrial fuera de la Ciudad de México”), TLCs (“México no puede alcanzar una balanza comercial positiva con EU”).

Liga de los acontecimientos principales del movimiento estudiantil (solo de 1968): http://redescolar.ilce.edu.mx/redescolar/act_permanentes/historia/html/mov68/cronologia.htm

¿ POR QUÉ NO SE PUEDE ?

México necesita terminar con sus mitos.

Los exitosos Juegos Olímpicos de 1968, hace ya 36 años, son un ejemplo de lo posible.

RESULTADOS DEPORTIVOS.

El Domingo 27 de Octubre de 1968 los Juegos Olímpicos de 1968 llegaban a su fin con la ceremonia de clausura.

México había recibido la estafeta de Tokio 1964 y la entregaba a Munich 1972.

La delegación Mexicana cosechó una modesta cantidad de medallas (9), sin embargo nunca ha vuelto a alcanzar ese número: 3 de oro (boxeo 2 y natación 1), 3 de plata (caminata, clavados y esgrima) y 3 de bronce (boxeo 2 y natación 1), aunque hay que considerar que el número de deportes y eventos era en esa época mucho menor al actual.

Del resto de la delegaciones, fueron muchas las marcas que cayeron:

Atletismo: 26.

Natación: 23.

Ciclismo: 3.

Tiro: 5.

Levantamiento de pesas: 9.

Los eventos se realizaron totalmente en la Ciudad de México, sede de la Olimpiada, pero hubo sedes alternas en Acapulco (competencias de vela), Avándaro, edo.de México (parte de las competencias de ecuestres) y futbol (además del Estadio Azteca) en León, Puebla y Guadalajara.

Algunos de los escenarios construidos ex profeso para los JO fueron: velódromo, Palacio de los Deportes, alberca y gimnasio olímpicos, la villa olímpica (Tlalpan), pista de canotaje en Cuemanco (Xochimilco), así como las remodelaciones al Estadio Olímpico de la UNAM cuya capacidad aumentó a 71,000 espectadores y el Auditorio Nacional, en donde se desarrollaron las pruebas de gimnasia.

Los camellones del Periférico sur de la Ciudad de México fueron adornados con esculturas que varios países diseñaron para el evento; aún hoy permanecen a la vista.

También se organizó una ‘Olimpiada cultural’ en la que México mostró sus tesoros artísticos y culturales; los países invitados realizaron igualmente presentaciones culturales de todo tipo.

México se equipó con nuevas telecomunicaciones y por vez primera se transmitió la totalidad de los eventos Olímpicos a color a todo el mundo.

Enriqueta Basilio se convirtió en la primera mujer en encender el fuego olímpico.

La época en la que se vivieron los JO de México estaba envuelta en los excesos de la juventud nacida a partir de la Segunda Guerra Mundial (los ‘hippies’), y la música de la ‘ola inglesa’ lidereada por los Beatles y los Rolling Stones.

La sicodelia de esa década influyó en el logotipo de la Olimpiada Mexicana, y aprovechando los círculos inferiores del número 68, se ‘montaron’ ahí los 2 aros inferiores del logotipo Olímpico, creando uno muy llamativo y acorde con su época.

http://www.deporte.gob.mx/biblioteca/M68/index.html

La mascota de la Olimpiada fue la paloma de la paz y el lema de los juegos decía: “ofrecemos y deseamos la paz a todos los pueblos de la Tierra”. Se compuso también el himno oficial de los JO de México, cuyo sonido provenía básicamente de trompetas.

Dos años más tarde, México sería nuevamente el punto de atracción deportiva mundial al celebrarse la Copa del Mundo de futbol ‘México ‘70′.

En esta ocasión la sede se concedía al país, no solamente a la Ciudad de México.

(Las Olimpiadas se asignan a una ciudad, la Copa del Mundo a un país).

Parecía que ambos eventos presagiaban el final de una época de crecimiento económico de un México que hoy intentamos nuevamente hacer crecer de manera constante.

Como dato curioso, a partir de 1963 se estableció en México el pago de tenencia de vehículos, cuyo objetivo era coadyuvar en parte con los gastos generados por la organización Olímpica (el logro de la sede y la realización de la Olimpiada para México se debió a 2 no oriundos de la Ciudad de México: Adolfo López Mateos -Mexiquense- y Gustavo Díaz Ordaz -Poblano-).

Recordemos que todavía en esa época les estaba prohibido competir a atletas que hubiesen obtenido dinero por participar en cualquier evento y los ingresos provenientes de empresas privadas era casi nulo.

Como ejemplo de ello, en 2004 la ciudad de Montreal terminó de pagar la deuda contraída por la realización de su Olimpiada de 1976.

En las Olimpiadas, como en cualquier evento deportivo, triunfan las mejores organizaciones, no los mejores atletas.

EL CHAMIZAL

Domingo, Junio 22nd, 2008

Este pequeño pedazo del territorio nacional perdido inicialmente a causa de una crecida del Río Bravo, sirve para ejemplificarnos el trato desigual que se da entre dos naciones, una poderosa y la otra débil.

Es de todos conocido cómo el Gobierno de Washington, cuando una situación le incomoda o afecta sus intereses, presiona de formas muy poco ortodoxas para que el país que ha ‘incumplido’ con su voluntad corrija de inmediato la situación.

Para el caso de El Chamizal, una reclamación claramente justa de parte del Gobierno Mexicano, fueron necesarios 103 años para que el Gobierno Estadounidense accediera a aceptarlo.

Vista actual de El Chamizal, convertido en parque.

CAUSAS DEL PROBLEMA.

Después de la invasión militar Estadounidense de 1846-48, el Río Bravo marcó uno de los varios límites que definieron la frontera entre ambos países. En 1864, los anormales deshielos de las Rocallosas y el temporal de lluvias ocasionaron que el Río Bravo aumentara considerablemente su nivel.

Semanas más tarde, al bajar las aguas a su nivel original, los pocos habitantes de Paso del Norte (hoy Ciudad Juárez) se dieron cuenta que el Río había cambiado su cauce más al sur, esto es, la frontera se ‘había movido’, dejando territorio de México en el de EU.

Así, 240 hectáreas del territorio de Chihuahua habían pasado al de Texas.

Al conocerse esta situación, las autoridades del Paso del Norte (aún no se llamaba Ciudad Juárez) reportaron el incidente al Gobierno del Estado en la Ciudad de Chihuahua, y las autoridades de éste al Gobierno de Maximiliano (1864-67) en la Ciudad de México.

El Embajador de México en Washington presentó una nota reclamando la corrección de la línea divisoria a la cual el Gobierno Estadounidense respondió que el Río Bravo era el que marcaba la línea divisoria y no emitió ningún comentario adicional ni ninguna apertura para comentar el caso. Reiteradamente, sin faltar uno solo, los Gobiernos Mexicanos posteriores al de Maximiliano solicitaron al de EU la rectificación y reconocimiento al caso, sin tener durante más de 50 años respuesta alguna.

En 1909 se encontraron por primera vez en la historia de ambos países sus Presidentes, celebrándose dicha reunión en Ciudad Juárez en 1909. Por México el General Porfirio Díaz y por Estados Unidos William Taft. El tema fue obviamente parte de las conversaciones entre ambos Mandatarios, pero el desdén del gobierno vecino hizo de nuevo su aparición y no se presentó ningún avance.

Ciudad Juárez, Chih., 16 de Octubre de 1909. William Taft (izquierda) y Porfirio Díaz. Primer encuentro de dos Presidentes de ambos países.
Avenida 16 de Septiembre de Ciudad Juárez adornada para la reunión en el edificio de la aduana (del lado izquierdo).
El mismo edificio de la aduana en la actualidad.

En 1911 una comisión internacional dio su veredicto a favor de México, sin embargo el Gobierno Estadounidense aún tardó 51 años en reconocer dicho fallo.

En 1964 el Presidente López Mateos fue notificado de que los EU aceptaban la devolución de 177 hectáreas, a pesar de que la reclamación era por 240 (63 hectáreas menos).

Para evitar otro siglo de espera, el Gobierno Mexicano accedió a la ‘oferta’ del vecino del norte con lo que de inmediato se iniciaron los trabajos de reencausamiento del Río Bravo. Las obras se terminaron a finales de 1965.

Ciudad Juárez, Chih., 28 de Octubre de 1967. Al centro puede apreciarse al Presidente Díaz Ordaz (de anteojos y traje oscuro) cortando el listón.
El Chamizal hoy día.

Finalmente, en un acto protocolario realizado el 28 de Octubre de 1967 el Presidente Gustavo Díaz Ordaz inauguró las obras, restituyéndose esa pequeñísima porción del territorio nacional al estado de Chihuahua.

Entrando al área de las especulaciones, habría que habernos preguntado qué hubiera pasado si la situación hubiese sido exactamente la opuesta y que el cauce del Río Bravo se hubiese movido hacia el norte, dejando así territorio de Texas en el de Chihuahua. Conociendo otros antecedentes históricos, tal vez los Estadounidenses habrían enviado tropas y, aprovechando la situación, se hubiesen anexado terrenos ‘adicionales’ al afectado. Mera especulación, claro.