LOS MISIONEROS Y SU IMPRESIONANTE OBRA

Junio 22nd, 2008 | by JBGL |

La historia oficial (la escolar) ha pasado por alto muchísimos temas de nuestra historia.

Una de los grupos cuyas hazañas han sido olvidadas con mayor injusticia es el de los misioneros. Como sabemos, una de las principales armas que utilizó la Corona Española para implantar sus dominios en América, fué la religión. Pocos años después del ‘descubrimiento’ de América, Martín Lutero denuncia abiertamente la corrupción del alto clero católico provocando un cisma en la Iglesia.

Martin Luther (Martín Lutero). Sacerdote de origen Alemán quien al enfrentarse al despotismo, la corrupción y especialmente por el alejamiento de los Papas y en general del Alto Clero a los principios Cristianos se declara en rebeldía a la Iglesia de Roma fundando con diferentes principios y reglas la Iglesia Cristiana Luterana. Fué objeto de satanización por parte de la Iglesia Católica.

España se erige entonces como la principal defensora del Catolicismo, empezando una especie de competencia para agregar un mayor número de creyentes a la Iglesia de Roma. Así, junto con la espada, llegó a América la religión cristiana; Colón, Cortés y Pizarro, por ejemplo, viajaron siempre acompañados de religiosos que les ayudarían en sus propósitos colonizadores.

Mapa de América del Norte, propiedad de España de acuerdo con la Línea Alejandrina delineada por el Papa al ‘descubrirse’ América. Ahí, vivían 30 millones de indígenas de diversas culturas y centenas de lenguas: Nutka, Chinuk, Totonaca, Mexica, Coahuilteca, Pueblo, Shoshones, Yaqui, Texas, Kutenai, Huicholes, Seri, Comanche, Tojolabal, Lacandón, Maya, Tarahumaras, Mame, Sahuaros, Pápago, Tarasco, Mixteco, Chiapa, Pima, Kikapú, Nez Perce, Umatilla, Tzacateco, Otomí, Cora, Anasazi, Sioux, Miami, Cheyen, Yuma, Mojave, Navajo, Mixe, Mazahua, Walla, Tzotzil, Chol, Paipai, Kumiai, Purépecha, Choktaw, Winnebago, Nutka, Hohokam, Hopi, Triqui, Havasupai, Kumeyai, Sahuaro, Tamaulipa, Ixil, Quiché, Chichimeca, Cochimí, Huasteco, Chinanteco, Kekchi, Olmeca, Otomí, Amuzgo, Tonkawa, Chinuk, Xunutas, Apache, Zoque, Zapoteco, Maidú, Yákima, Esselen, Paiute, Caxcán, Chol, Cucapá, Chontal, Tzeltal, Crow, Miwok, Tonkawa, Tsinshian, Kekchi, Cakchiquel, Jacalteco, Wintun, Yurok, Pomo, Ute, Arapajo, etc,

Al Clero de esa época podemos dividirlo claramente en dos: el Alto Clero, déspota y poseedor de un gran poder económico y el Bajo Clero, el de la fé, de la vocación, del sacrificio. Quienes abrieron las almas de los Americanos nativos al Catolicismo fueron los miembros del Bajo Clero. Con limitados y a veces nulos recursos, los misioneros abandonaron para siempre sus lugares de origen y su familia para recorrer a pié (o a caballo en el mejor de los casos) las selvas, valles, sierras, desiertos y bosques del vasto territorio novohispano. Pero no solo se enfrentaron a los accidentes geográficos, sino también a las acciones a veces hostiles de las más de cien diferentes etnias indígenas que habitaban la Nueva España. En conventos como el de la Santa Cruz de Querétaro, se instituyó un colegio de misioneros, cuyos egresados llevaron la fé desde la Alta California y Texas hasta Nicaragua y Costa Rica. Los Misioneros se integraron a las comunidades indígenas, aprendieron su lenguaje y costumbres y les proporcionaron conocimientos de diferentes actividades productivas; prácticamente todos ellos fueron sepultados en las mismas comunidades a las que sirvieron.

Convento de la Santa Cruz, en la Ciudad de Querétaro. Colegio Misional de América del Norte. De sus aulas salieron Misioneros que cubrieron desde la Alta California hasta Costa Rica y aún Asia (Filipinas, China y Japón). En la huerta del este Convento crecen unos arbustos cuyas espinas tienen forma de cruz.
Izquierda: misión de Loreto, Baja California y monumento a Eusebio Kino.
Derecha: Loreto se ubica en el centro de la Península de California. A partir de ahí, Kino estableció decenas de Misiones llegando a los actuales Arizona y Sonora. Desde que llegó a Veracruz fué picado por un insecto lo que le ocasionó una llaga con la que vivió el resto de su vida y que le aquejó en las largas caminatas por los desiertos Novo Hispanos.

Ejemplos de su gran vocación los tenemos no solo en las magníficas construcciones religiosas coloniales, sino también en las actividades que aún hoy, a más de 400 años de distancia siguen identificando a muchas regiones de México. En las regiones más apartadas del inmenso territorio de la Nueva España, los Misioneros establecieron poblaciones base desde las cuales arrancarían nuevas expediciones que, ayudadas en ocasiones por el poder civil, servirían para expander la fé Católica entre las decenas de grupos indígenas que poblaban Norte América.

Fray Junípero Serra, fundador de las misiones de la Sierra Gorda de Querétaro y de 22 misiones en Baja California y Alta California.
Misión de Dolores, San Francisco, Alta California.
Misión de San Carlos del Río Carmelo (Carmel), cerca de Monterrey, Alta California, su misión favorita y en donde está sepultado.

De entre muchos de ejemplos, tenemos la artesanía de Michoacán promovida por Vasco de Quiroga, los cultivos tropicales y el apostolado de protección a los indígenas de Bartolomé de las Casas, las impresionantes misiones en los desiertos de Baja California, Sonora y Arizona de Eusebio Kino y las no menos impactantes de Junípero Serra en la Sierra Gorda de Querétaro y Alta California (desde San Diego hasta Sonoma (norte de San Francisco).

Como un simple ejemplo, podemos decir que una de las industrias más prósperas de la actual Alta California, la vitivinicultura, fué fundada por los jesuitas en el Valle de Napa en el siglo XVIII. Miles de misioneros, vergonzosamente anónimos para la mayoría de los Mexicanos, lograron ininterrumpidamente durante 300 años expander la fé católica y el territorio novohispano, dejándonos uno de los legados más limpios y poco reconocidos de nuestra historia.

México tiene una gran deuda con ellos al mantenerlos olvidados. Aquí abajo, pequeña muestra de las centenas de Misiones fundadas en América del Norte y Filipinas por Misioneros durante los 300 años de Colonia. El número entre paréntesis indica la cantidad de Misiones fundadas en cada una de esas Provincias.

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