PRIMERAS INTERVENCIONES ESTADOUNIDENSES EN MÉXICO. JOEL R.POINSETT, PRIMER EMBAJADOR.

Junio 22nd, 2008 | by JBGL |

México había apenas cumplido 1 año de vida independiente (1822) cuando una sombra amenazante llegaba desde el norte; se trataba de un enviado del gobierno estadounidense cuyos objetivos eran muchos.

Dos de los más importantes eran desestabilizar al gobierno recientemente instituido en México y el otro allanar el camino para hacer crecer el territorio de EU a costa del de México. Durante el primer año de gobierno independiente de México, Agustín de Iturbide había tomado las riendas del poder y, meses más tarde ante la imposibilidad de gobernar junto con el Congreso resolvió disolverlo para gobernar a placer.

Hay que recordar que España no dejó en América ninguna lección democrática, por lo cual el compartir el poder no formaba parte de la cultura de los Mexicanos. México tenía la disyuntiva de elegir entre continuar con el arcaico e ineficiente modelo español (conservador) o adoptar el modelo franco-estadounidense (liberal).

En esta tesitura se encontraba el país a la llegada de Poinsett. Los Estados Unidos aún no había reconocido a México como nación independiente por lo cual tenían herramientas para presionar a Iturbide a plegarse a sus exigencias; así, continuarían con su juego entre reconocer a España como dueña de México o a éste último como nación independiente (EU envió su primer embajador a la Ciudad de México 4 años después de haberse independizado).

Durante la visita que Poinsett hizo al emperador Iturbide, los EU continuaron con sus esfuerzos por adquirir los territorios del norte de México que habían tratado de negociar durante décadas con España. La propuesta de Poinsett era adquirir las provincias de Texas, parte del Nuevo reino de León, Coahuila, Sonora, la Alta y la Baja California, así como Nuevo México (más de 3 millones de Km2). En aquella época los territorios de México y de los EU tenían una extensión similar.

La respuesta fue la misma que en las 4 décadas anteriores: NO.

Hacía solo 4 años (1819) EU había negociado con el famélico gobierno de Madrid la cesión de la Nueva España a los EU del territorio de Oregón (que comprende los actuales estados de Idaho, Washington y Oregón y parte de la provincia de Columbia Británica). Durante los años de estancia de Poinsett en México, éste dedicó buena parte de su tiempo a viajar por diferentes regiones del país para conocer sus caminos, poblaciones, accidentes geográficos y otros datos que a la postre les sirvieran a sus connacionales para la invasión que ocurriría 20 años después. Como guía para esos recorridos utilizó el ‘Ensayo político del Reino de la Nueva España’ del alemán Alexander von Humboldt de 1804. Iniciando pues sus actividades desestabilizadoras, Poinsett motivó a Santa Anna a levantarse en armas contra el Gobierno de Iturbide.

Tras la caída de éste, Poinsett presentó finalmente sus credenciales como Embajador al nuevo Presidente Guadalupe Victoria a quién propuso de nueva cuenta revisar los límites entre las 2 naciones. El Presidente Victoria se negó a escuchar la mínima mención de esta asunto. Viendo lo fallido de su intento y siguiendo instrucciones de su Gobierno, fundó la logia Masónica de los Yorkinos para contrarrestar las logias ‘escocesas’ que ya existían y que tenían vínculos con España.

La inquietud social que creó la institucionalización del modelo de gobierno Estadunidense contra el Español caló en la población creándose conflictos militares. Ante el desorden político creado por Poinsettt, hubo algunos grupos que incluso pensaron en que España podría reconquistar a México. Poinsett promovió entonces el odio entre Mexicanos y Españoles a tal grado, que el Presidente Victoria ante la creciente idea de la reconquista de México por España entre los españoles que vivían en México, optó por expulsarlos del país (1827). Lo más grave del caso fué que al irse los españoles de México, se llevaron sus capitales, empobreciendo al ya de por sí crítico estado de la economía nacional.

Al llegar el final de cuatrienio del Presidente Victoria (1824-28) las elecciones presentaban a 3 candidatos: Manuel Gómez Pedraza por el partido del Presidente, Vicente Guerrero por los Yorkinos y Anastasio Bustamante por los masones escoceses. El triunfo correspondió a Gómez Pedraza, sin embargo el partido de Poinsett (el Yorkino) no quedando satisfecho con el resultado promovió una rebelión que inició en Oaxaca y terminó tomando el Zócalo de la Ciudad de México, con lo cual el Presidente Victoria se vió obligado a transigir. Vicente Guerrero ocupó entonces la Presidencia de la República para el periodo 1829-1832 (fiel reflejo de la herencia educativa Española, Guerrero no sabía leer). Cinco meses esperó Poinsett para presentar nuevamente, pero ahora a Guerrero, las pretensiones de su Gobierno, solo que ahora, viendo los resultados negativos de los 40 años anteriores quiso ’simplificar’ su propuesta: adquirir solamente la pequeña provincia de Texas.

Como siempre, la respuesta fue NO.

Entre otras dificultades que debió enfrentar el Presidente Guerrero estuvo el intento de reconquista que el General español Barradas inició atacando el puerto de Tampico; el VicePresidente Bustamante terminó fácilmente con la invasión española y, ya triunfante, retó al Presidente Guerrero quien, sin la suficiente tropa que le ayudase a resistir en Palacio Nacional decidió abandonar la Ciudad de México huyendo a sus conocidas montañas del sur (del hoy estado de Guerrero). El candidato que Poinsett apoyaba había sido entonces destituido. Así, asumió la Presidencia Bustamante quien, conocedor de todas las desgracias que Poinsett había ocasionado en México desde el primer día de su llegada al país, ordenó al segundo día de su Presidencia su expulsión.

En otra de tantas intromisiones de Poinsett, éste saboteó hasta donde pudo el desarrollo del Congreso Hispanoamericano que Simón Bolívar organizó en la Ciudad de Panamá, Colombia (1826) e intentó organizar una invasión Mexicana a Cuba (aún entonces posesión española)

La semilla de la discordia que Poinsett sembró entre los Mexicanos durante los 8 años que permaneció en México fué lo suficientemente efectiva para continuar desestabilizando al país; sus acciones ayudaron a complicar su vida política y a empobrecerlo. Así, con el camino allanado, pasarían solo 6 años para que los Texano-estadunidenses declararan su independencia y 11 más para que los EU invadieran por 2 años a México hasta despojarlo de su territorio ya que, como se ha visto Españoles y Mexicanos nunca accedieron a sus pretensiones territoriales.

El despertar de México como nación independiente fue en extremo difícil: once años de guerra más el maleficio de la herencia política y racial de España eran dos losas demasiado pesadas para la joven nación. El ‘ingrediente Estadounidense’ vendría a complicar y desestabilizar aún más sus primeros años de vida independiente; a los vecinos del norte les convenía muchísimo tener a un vecino confundido y pobre para así, obtener grandes beneficios.

Como dato curioso, al regresar Poinsett a Washington, éste se llevó flores de Noche Buena las cuales no eran conocidas en EU por lo que allá se les empezó a llamar, como hasta ahora, ‘Poinsettias’.

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