BENITO JUÁREZ: VERDADES Y MENTIRAS DEL MITO A 200 AÑOS DE SU NACIMIENTO

Junio 22nd, 2008 | by JBGL |

Benito Pablo Juárez García es uno de los personajes de la historia de México que causan más polémica.

¿ Y por qué causa es tan polémico ? Por la indeseable insistencia de algunos de encontrar en nuestra Historia a semi Dioses, sin comprender que se trata de seres humanos, con defectos y virtudes.

Los Mexicanos contamos con muchos héroes o personajes trascendentes en nuestra Historia, pero para nuestra desgracia, poca difusión se da de ellos. La intervención de Juárez en la vida pública de México se caracterizó por muchas decisiones correctas y otras claramente criticables.

Por ello, llevar a Juárez o a cualquier otro personaje a los altares o al infierno, es un error. El análisis completo de sus defectos y virtudes ayudará a comprender mejor su vida política y a situarlo en el lugar justo que le corresponde en nuestra Historia.

Como una pequeña muestra de tal desconocimiento, podemos señalar que la frase “entre los individuos como entre las naciones el respeto al derecho ajeno es la paz”, no es suya, sino del filósofo Alemán Emmanuel Kant quien la escribió en su libro ‘la paz perpetua’ (1795). Casi un siglo después Juárez la ‘inmortalizó’ el 15 de Julio de 1867 después de que Porfirio Díaz y Juan José Baz le entregaran la Ciudad de México tras el fusilamiento de Maximiliano.

Emmanuel Kant (1724-1804). Filósofo Alemán autor de la famosa frase que todo mundo adjudica a Juárez.

Tal vez ni el propio Juárez sabría que en ese discurso esa frase, perdida entre muchos párrafos, sería tan importante en su recuerdo. Posiblemente la razón del impacto en la opinión pública del país era que la frase era una moraleja para los derrotados (para los Franceses) y sobre todo el reconocimiento de un principio básico de convivencia entre las naciones: la paz.

México había sufrido como pocos países en la Historia, en un lapso muy breve, una serie de calamidades que clamaban su finalización. Juárez, dentro de todo ese entorno de desgracias, fue indudablemente un personaje clave en ese periodo de nuestra Historia, pero no estuvo solo. De algún modo él fue la cabeza de una amplia generación de personajes cuyas ideas transformarían políticamente a México.

Él fue, tal vez por su edad (en promedio 15 años mayor al promedio de los personajes de la Reforma), el líder de todo ese grupo Liberal que durante la invasión Estadounidense a México (1846-48) rondaba los veintitantos años y que vivió en carne propia la urgente necesidad de crear una conciencia nacional, así como consolidar al Estado Mexicano para enfrentar las agresiones extranjeras estableciendo el tipo de gobierno que el país requería para terminar con la anarquía.

Con la derrota del binomio Conservadores-Francia, Juárez establecería el Liberalismo, como la teoría sobre la cual transitaría el México del último tercio del siglo 19.
Como nota final de esta introducción al tema podemos comentar dos cosas curiosas: una, Benito Juárez aprendió a hablar Castellano a los 12 años. Juárez es el más claro ejemplo de que a pesar de todas las adversidades, cuando se quiere, se puede.

El segundo comentario nos señala que la obra de Juárez tuvo un gran reconocimiento fuera de nuestras fronteras, especialmente en Europa en donde personajes como Víctor Hugo lo alabaron e, indirectamente, el padre de un personaje funesto de la historia de la humanidad bautizó a su hijo con el nombre de Juárez en su honor: Benito Mussolini.

Lugar en donde murió el Presidente Juárez (ala norte del Palacio Nacional, 18 de Julio de 1872). En aquélla época el Presidente vivía en el Palacio Nacional. En esta habitación murió en su cama víctima de angina de pecho (afección cardiaca).

Como cualquier persona normal (porque era una persona normal, a pesar de que algunos le encuentren virtudes divinas), Juárez tuvo aciertos y errores. Contó con suerte y la aprovechó al máximo. Pero para que alguien tenga suerte, debe de haber algún fundamento, una base para poder acceder a ella y estar en el lugar apropiado. Juárez logró todo eso, pero para hacerlo tuvo que fijarse una meta desde pequeño, que lo ayudara a salir del círculo vicioso de miseria, aislamiento y abandono graves que tenían las zonas rurales de México en la época de la colonia.

Proclama en apoyo a la continuación de Juárez en la Presidencia.

Si hoy día, 2006, el pueblo de Guelatao (Oaxaca) está semi abandonado, imaginemos cómo estaría hace 200 años.

Es de un mérito inmenso que un indio, que no hablaba Castellano a los 12 años de edad, haya tenido el empeño de dejar atrás la inercia de vida que era ‘normal’ entre los indígenas Mexicanos del siglo 19. Como muchos lo hacen aún hoy día, abandonó su pueblo para irse a la zona urbana más cercana a Guelatao: la Ciudad de Oaxaca. (Si Juárez viviera en ésta época le parecería un juego de niños alcanzar un grado Universitario. Él sí tuvo que enfrentarse a muchas dificultades).

Es de todos conocido que a los 12 años llegó a trabajar como mozo en la casa en donde su hermana Josefa laboraba como sirvienta, la casa de Antonio Maza que, años adelante, sería su suegro.

Ya con esa ‘plataforma’ , buscó la forma de educarse, lo cual no era sencillo, pues la poca educación que existía estaba disponible para unos cuantos, pero pensar en la educación de un indígena puro, era mucho más que un sueño guajiro.

Estudió la Secundaria en la única que existía en la Ciudad de Oaxaca, el Seminario de la Santa Cruz; pudo ingresar gracias al apoyo de un sacerdote que se convirtió en su protector.

Así Juárez, con su gran empeño y la ayuda de personas y sacerdotes, alcanzó poco a poco mayores niveles de educación hasta alcanzar la licenciatura en Derecho.

A los 25 años ya era Regidor del Ayuntamiento de la Ciudad de Oaxaca y a los 27 miembro del Congreso del estado de Oaxaca.

Durante la invasión Estadounidense a México, Juárez terminaba su periodo como Gobernador de Oaxaca. Poco después, al convertirse en Diputado Federal, votó a favor de la iniciativa presentada por Valentín Gómez Farías y Juan José Baz para solicitar a la Iglesia un préstamo forzoso para obtener recursos y poder financiar la defensa del país .

La invasión y despojo territorial ocasionado por la invasión Estadounidense de 2 años sería el evento que aglutinaría a esa generación de jóvenes que 10 años más adelante se enfrentaría a los Conservadores (1858) y que 20 después (1867) derrotaría a los Franceses y Maximiliano y establecería la República y la consolidación del Estado Mexicano.

Dentro de ese grupo, Juárez era claramente de los de mayor edad y no formaba parte del grupo de jóvenes que vivieron la invasión de Estados Unidos.

Esa diferencia de edades le hizo tener cierta ‘ventaja curricular’ con respecto al resto del grupo Liberal por lo que las circunstancias y varios eventos fortuitos lo hicieron llegar a liderearlos.
Cuando alcanzó el liderazgo de la Suprema Corte de Justicia, el Presidente en turno Ignacio Comonfort renunció a su cargo por diversas razones. De acuerdo a la Constitución vigente, en caso de ausencia o renuncia del Presidente de la República, el líder de la Suprema Corte asumiría la Presidencia.

Por una casualidad, Juárez estaba instalado en la Presidencia, pero tenía frente a él al otro grupo, al Conservador, el que nombraría a su vez a su propio Presidente. México tendría 2 Presidentes entre 1858 y 1861.

De esta forma es como Juárez llega a la Presidencia, de la que, después de 14 años ininterrumpidos de ejercerla, solo la muerte se la arrebataría en Julio de 1872.

La muerte fue una de las muchas ‘fortunas’ de Juárez, pues ya se había reelegido y estaba a punto de hacerlo nuevamente cuando la muerte lo sorprendió.

De no ser por esa afección cardiaca, Benito Juárez pudo haberse convertido en un dictador cuyas reelecciones lo hubieran mantenido indefinidamente como años adelante lo haría su rival político, también Oaxaqueño, Porfirio Díaz.

Hay decenas de historias interesantes alrededor de la vida de Juárez, pero sería interminable exponerlas todas.

Algunos de los hechos más sobresalientes de su vida política y personal los detallaremos a continuación. En algunos de ellos Jalisco se vió inmiscuido.

Cuando por azares del destino Juárez llegó a la Presidencia tras la ‘renuncia’ del Presidente Comonfort, estaba a punto de estallar la guerra civil en México, mejor conocida como ‘Guerra de Tres años’ (1858-1861) entre Liberales y Conservadores.

Ambos grupos (Liberales y Conservadores) seguían empeñados en instaurar en México los mismos modelos de país con los que el México independiente nació.

Los Liberales, representaban un modelo de país tipo Francia o Estados Unidos y los Conservadores estaban más proclives a organizar al país de acuerdo al arcaico modelo Español de Monarquía o en el mejor de los casos una República Centralista.

Esta lucha iniciaría en 1821 y terminaría en 1867 con el fusilamiento de Maximiliano; en ese periodo de gran crisis política, fuimos invadidos por Francia 2 veces y por Estados Unidos otras 2 y en ella fuimos despojados de 2.5 millones de Km2 (5 veces Francia, como referencia). Varios golpes de estado completaron el ‘dantesco cuadro’.

Al llegar Juárez a la Presidencia (1858) sucedían dos hechos relevantes:

  1. La Constitución Liberal de 1857 había sido proclamada y, entre otros muchos capítulos importantes, estaba el de la venta de los bienes de la Iglesia (que eran tan escandalosos que el 30% del territorio nacional estaba en sus manos). En un país fanático de la religión, es fácil imaginarse las dificultades a las que se enfrentaron quienes pretendían aplicar estas leyes.
  2. La economía Mexicana estaba -para variar- en una situación crítica. Mantenerse en la Presidencia requería de dos aspectos vitales: dinero y ejército.

Como Juárez no tenía ninguna de las dos cosas, tuvo que abandonar la Ciudad de México y huir a salto de mata hacia Manzanillo.

En camino hacia ese puerto, pasó por Guadalajara en donde se alojó en el Palacio de Gobierno; ahí es donde el 14 de Marzo de 1858 se dió la famosa escena en la que un grupo de Conservadores estuvo a punto de fusilar a Juárez y sus seguidores. Guillermo Prieto cubrió con su cuerpo el del Presidente al grito de “¡¡ los valientes no asesinan !” y convenció al agresor Filomeno Bravo y sus 30 soldados de liberarlos.

Guillermo Prieto, Liberal que salvó la vida del Presidente Juárez durante su breve estancia en Guadalajara
Palacio de Gobierno de Jalisco

De Guadalajara, Juárez prosiguió su camino hacia Manzanillo y pasó por Acatlán (por eso se le llama Acatlán de Juárez). De Manzanillo se embarcó a Veracruz vía Panamá, La Habana y Nueva Orléans. En Veracruz estaban algunos de sus partidarios, pero estaba lo más importante: dinero.

La situación económica de México era tan miserable que los pocos recursos que conseguía el Gobierno provenían en gran parte de los impuestos que cobraba la aduana del Puerto de Veracruz.

Ahí estableció su Gobierno y, al hacerlo, le ‘cerró la llave’ del dinero al Presidente Conservador Félix Zuloaga quien estaba instalado en la Ciudad de México.

México llegaría a la desgracia de tener 2 Presidentes y 2 capitales: la Ciudad de México y Veracruz. Así de lamentable era la desorganización política de México. Hacía 37 años que el país era independiente y aún no podía tomar un camino político-económico definido.

La división del país en dos bandos, como es de imaginarse, volvió a debilitarlo y no es difícil imaginarse quién se aprovecharía nuevamente de tal situación: sí, claro, los Estados Unidos.
Lo que sucedió entonces, ya ha sido tratado en una aportación anterior titulada ‘1858: México en peligro’ http://www.exploramex.com/epocaIndep/Mexpeligro.htm

Este capítulo, en donde el país estuvo a punto de perderse para siempre como nación independiente, es uno de los más graves e imperdonables errores de Juárez.
Definirlo como un ‘gran patriota’ después de este hecho, es francamente una aberración.

Así, la ‘anarquía Mexicana’ continuaría durante 3 años (1858-1861) con 2 Presidentes, el mismo tiempo en que Liberales y Conservadores se enfrentarían militarmente en diversas batallas empobreciendo los pocos ingresos del país e imposibilitando el progreso material de México.

Como se mencionó en el capítulo de ‘1858: México en peligro’, http://www.exploramex.com/epocaIndep/Mexpeligro.htm Juárez pondría en charola de plata a los Estados Unidos su literal absorción de México y por el contrario, el Presidente Conservador Miguel Miramón, se negó siquiera a escuchar las humillantes propuestas del enviado Estadounidense a la Ciudad de México (Miramon había sido 12 años antes uno de los Niños Héroes de Chapultepec durante la invasión Estadounidense).

Washington enviaría a John McLane a ‘visitar’ a ambos Presidentes.

Melchor Ocampo, fue el escudo de Juárez para que su nombre no apareciera en este vergonzoso tratado. Juárez hizo todo por ser reconocido como Presidente, hasta entregar al país.

Dentro de su ‘charola de ofrecimientos’ al mejor postor a cambio del reconocimiento de su Gobierno estaban:

  1. Cesión de la península de California (Baja California).
  2. Cruce a perpetuidad por diversos puntos del territorio Mexicano a tropas de Estados Unidos así como a cualquier mercancía de ese país.

Algunos artículos del vergonzoso tratado que finalmente Juárez firmaría a través de Melchor Ocampo decían:

“Artículo 18. “…cede la República Mexicana a Estados Unidos y sus conciudadanos y bienes, en perpetuidad, el derecho de tránsito por el istmo de Tehuantepec, de uno a otro mar así como la cesión de la península de California (Baja California)”.

Artículo 28. “Convienen ambas repúblicas en proteger todas las rutas existentes hoy o que existieren en lo sucesivo al través de dicho istmo (en Castellano esto quería decir que los Estadounidenses ingresarían a esas rutas cuando ellos sintieran ‘inseguridad’; o sea una presencia militar permanente).

Artículo 58. “Conviene la República Mexicana en que si en algún tiempo se hiciese necesario emplear fuerzas militares para la seguridad y protección de las personas y los bienes que pasen por alguna de las precitadas rutas, empleará la fuerza necesaria al efecto; pero si por cualquier causa dejase de hacerlo, el gobierno de los Estados Unidos, con el consentimiento, o a petición del gobierno de México, o de su ministro en Washington, o de las competentes y legales autoridades locales, civiles o militares, podrá emplear tal fuerza con éste y no con otro objeto…”.

Artículo 68. La República Mexicana concede a los Estados Unidos el simple tránsito de sus tropas, abastos militares y pertrechos de guerra (…) desde la ciudad de Guaymas, en el golfo de California, hasta el rancho de Nogales, o algún otro punto conveniente de la línea fronteriza (…)

Artículo 78. La República Mexicana cede por el presente a los Estados Unidos, a perpetuidad, y a sus ciudadanos y propiedades, el derecho de vía o tránsito al través del territorio de la República de México, desde las ciudades de Camargo y Matamoros, o cualquier punto conveniente del Río Grande (Bravo), en el estado de Tamaulipas, por la vía de Monterrey, hasta el puerto de Mazatlán, a la entrada del Golfo de California, en el estado de Sinaloa.

¿ Podría relacionar cualquier persona el término de ‘patriota’ a Juarez después de leer estos fragmentos ?

La historia oficial y los ‘Juaristas’ defienden el ofrecimiento de Juárez mencionando que ‘Don’ Benito sabía que el Senado de Estados Unidos lo rechazaría (una suposición sobre otra es verdaderamente muy remota y recuerda a los inexistentes poderes de la videncia y la extrasensorialidad).

El Senado de Estados Unidos rechazó efectivamente para fortuna de Juárez y obviamente de México el tratado.

Pero no lo hicieron por condescendencia a su malogrado vecino del sur, sino por dos razones básicas:

  1. En el proyecto de los Estados Unidos, los indios no tenían cabida. No era lo mismo exterminar o enviar a reservaciones a los indígenas que habitaban su territorio a hacerlo a indígenas con culturas físicas (construcciones). La lucha contra los indios en EU continuaba y había sido difícil. Continuar ese esfuerzo hacia el sur les sería titánico y costoso.
  2. Los problemas con los estados Sureños esclavistas continuaban; la posibilidad de fragmentación de los Estados Unidos en dos países estaba más latente que nunca. El Gobierno del norte (Washington) no deseaba que el país se extendiera más al sur, lo cual fortalecería a los estados Esclavistas sureños.

Así, Juárez arriesgó a México con tal de obtener el reconocimiento de Washington a su Presidencia.

La historia oficial toca de ‘puntitas’ este tema en los libros de texto. Así pues, la Guerra de Reforma (o Guerra de Tres años 1858-1861) terminaría inclinando la balanza a favor de los Liberales liderados por Juárez. Esta Guerra enfrentaría a personajes militares de gran importancia; por la parte liberal Ignacio Zaragoza, Porfirio Díaz y Jesús González Ortega. Por los Conservadores, Miguel Miramón, Tomás Mejía y Leonardo Márquez (como referencia, Miramón y Mejía serían fusilados junto con Maximiliano 6 años más tarde). Todos ellos se enfrentarían 2 años más adelante (1862) durante la Batalla de Puebla.

Como todo hecho histórico, esta ‘guerra ideológica’ había iniciado en realidad 70 años antes, desde la misma época de la Revolución Francesa y las nuevas ideas de reforma del Estado (1789). Desde entonces, algunos países Occidentales buscaron la consolidación de los Estados Nacionales a través de instituciones civiles fuertes que hicieran a un lado la fuerte presencia política y económica de la Iglesia. En México, el enfrentamiento entre Liberales y Conservadores se suscitó por la promulgación de las Leyes de Reforma que afectaban intereses, especialmente de la Iglesia.

Resumidamente, las Leyes de Reforma indicaban:

  • Nacionalización de bienes eclesiásticos (el 30% del territorio y la riqueza nacionales estaba en manos de la Iglesia).
  • Matrimonio civil (controlado por la Iglesia).
  • Registro civil (la Iglesia era la única entidad que controlaba nacimientos y defunciones).
  • Secularización de Cementerios (antes no era posible sepultar a alguien si no era en el panteón de la Iglesia).
  • Días festivos (se eliminaban muchas festividades religiosas, eran demasiadas. La improductividad era evidente).
  • Libertad de cultos.
  • Hospitales y beneficencia.
  • Extinción de comunidades religiosas.

A finales de 1860, los Liberales consumaron su triunfo en la Batalla de Calpulalpan (estado de Tlaxcala) y tomaron la Ciudad de México. Con el triunfo Liberal, sin embargo, los problemas para el país continuarían.

Batalla de Calpulalpan (Tlaxcala) en donde el triunfo Liberal dejó abiertas las puertas de la Ciudad de México a Juárez y los Liberales.

La guerra civil había dejado miles de muertos y, para variar, al país en la bancarrota. Juárez regresó a la Ciudad de México; la situación económica era tal que, como ejemplo burdo, quien se encargaba de la limpieza en el Palacio Nacional, trabajaba sin cobrar a cambio de vivir dentro del inmueble. Además de las grandes carencias del país, se tenían que pagar los intereses de la deuda externa; ante la imposibilidad de pagar, Juárez determinó suspender los pagos. No había dinero; el país seguía en caída libre en cuanto a ingresos. Francia, Inglaterra y España, a través de sus representantes en México, se presentaron con Juárez para exigirle cumplir con los pagos.

Las negociaciones con Francia no tuvieron éxito; se abría la puerta para la invasión.

Ante la reiterada negativa, se presentó una flota de cada país en el Puerto de Veracruz.

La historia ya la conocemos; Inglaterra y España admitieron el acuerdo con Juárez pero no así Francia.

Napoléon III, Emperador Francés, aprovecharía esta situación para planear una invasión a México y, entre otras cosas, “detener el incontenible avance de los Estados Unidos, apoyado en la principal potencia Latina del mundo: Francia”.

Aquí se conjuntaron dos situaciones: los Conservadores derrotados que querían tomar venganza de los Liberales y las pretensiones de Napoleón III de instalarse en América.

La Historia oficial es contundente en esta ‘invitación’ de los Conservadores para que Napoleón invadiera México: los tilda de traidores. Pero también lo fue Juárez al casi entregar el país a los Estados Unidos.

El país estaba tan mal planeado desde la misma época Colonial, sin un rumbo claro, que estas eran las consecuencias de su desorganización.

Juárez enfrentaría un año después (1862) el inicio de la segunda invasión Francesa a México.

Este nuevo enfrentamiento entre Liberales y Conservadores (con la intervención Francesa) sería el último entre ambos bandos.

Como todo en la vida, Juárez tuvo muchas desgracias políticas que enfrentar, pero esas desgracias lo mantuvieron como Presidente de la República por 14 años, hasta su muerte en 1872 (iba a ’seguirse de frente’, si no es por la muerte).

Cuando los Franceses toman la Ciudad de Puebla en 1863 (un año después de la Batalla del 5 de Mayo) y por ende avanzan sobre la Ciudad de México, Juárez huye hacia el Norte para poner a salvo la institución Presidencial.

La travesía de Juárez desde el Valle de México hasta Paso del Norte (hoy Ciudad Juárez) le llevó varios meses en los que estuvo en varias ocasiones a punto de ser atrapado por los Franceses o los Conservadores aliados a estos.

En Zacatecas estuvo a unos metros de ser atrapado, pero alcanzó a huir.

Juárez ya tenía experiencia en huir cuando su Presidencia se veía amenazada.

Para escapar, Juárez no tenía muchas alternativas; el país carecía de caminos que lo comunicaran.

El 99% de los pocos que existían había sido construidos durante la época colonial.

Juárez eligió huir por el ‘Camino Real de Tierra Dentro’ que había sido construido en la época Colonial hacía casi 200 años con el objetivo de comunicar la Ciudad de México con Santa Fé de Nuevo México (una distancia de más de 2,500 Km.).

Paso del Norte, Chihuahua, era el punto más alejado de la Ciudad de México y comunicado por tierra.

Aún cuando México tenía ya casi 50 años de haberse independizado, no había obras públicas de ningún tipo, señal clara de la miseria económica en la que se vivía.

Ya instalado en Paso del Norte y con la institución Presidencial ‘a salvo’, Juárez recibía las noticias del avance de las tropas de Maximiliano por diversos estados del país, especialmente durante los primeros 2 años (1863-1864).

En 1865 Napoleón III ordena regresar gradualmente sus tropas a Francia por la inminente guerra con Prusia (Alemania). El apoyo militar Francés que era vital para mantener vivo el Imperio de Maximiliano comienza a desmoronarse y por ende los Militares Mexicanos al mando de Porfirio Díaz, Jesús González Ortega y Mariano Escobedo comienzan a recuperar poco a poco el territorio nacional.

Napoleón había aprovechado que los Estados Unidos ‘estaban ocupados’ en su Guerra Civil (1861-1865) para adentrarse en América del Norte.

La Historia está llena de circunstancias: en el mismo año (1865) los EU terminan su Guerra Civil y Francia está a punto de entrar en guerra con Alemania.

Algunos Generales Estadounidenses sugieren invadir México para expulsar a los Franceses, pero Lincoln lo desaprueba totalmente.

Había una razón poderosísima: el Norte Estadounidense había derrotado al Sur esclavista.

De invadir México, los Sureños Estadounidenses podrían apoderarse de territorio Mexicano y reiniciar la Guerra Civil.

Ante este panorama, Maximiliano renuncia al trono y pretende embarcarse hacia Europa; cuando íba camino a Veracruz, rectifica y regresa a defender su Imperio.

Acorralado, Maximiliano se refugia en Querétaro junto con los principales jefes Conservadores para ser derrotado finalmente por el General Mariano Escobedo.

Durante semanas, Juárez recibe peticiones de clemencia para Maximiliano y otras amenazantes especialmente de países Europeos, pero el Presidente reitera su frase: “no soy yo quien lo condena, sino las Leyes”.

Maximiliano es fusilado en Mayo de 1867 junto con Miramón y Mejía.

Pintura de Edouard Monet que muestra el fusilamiento de Maximiliano. La pintura es imprecisa, pues el Emperador cedió su lugar en el centro a Miguel Miramón reconociéndole su valor y su trayectoria militar que incluía haber sido uno de los Niños Héroes de Chapultepec y Presidente de la República.

Antes de la llegada a la Ciudad de México, Porfirio Díaz y el Gobernador del DF Juan José Baz le entregan la capital en Cuautitlán.Ni Díaz ni Baz son invitados a subir al carruaje de Juárez para entrar triunfantes a la Ciudad de México.Este detalle golpearía anímicamente a Díaz, a pesar de haber sido él quien llevó a cuestas la resistencia militar durante 5 años de la invasión. Desde el balcón de Palacio Nacional Juárez espeta la famosa frase ‘entre los individuos como entre las naciones el respeto al derecho ajeno es la Paz’, que no es suya, sino del Alemán Emmanuel Kant.

La República había sido restaurada, la guerra entre Liberales y Conservadores que había ‘enfermado’ al país por 56 años terminaba. Era 1867 y parecía que finalmente México se había independizado de su Madre Patria (España) y todas sus ataduras al pasado.

Así lucía lo que hoy conocemos como Paseo de la Reforma 3 años después del fusilamiento de Maximiliano (foto de 1870). El Emperador había ordenado trazar un camino más directo entre el Castillo de Chapultepec y el Zócalo. Se llamó originalmente Paseo de la Emperatriz.
Una foto de la misma avenida 133 años después (2003).

El anhelado progreso, basado en una mejor situación política, estaba por comenzar 57 años después de que Hidalgo diera el grito de Dolores. México había perdido miserablemente 57 años de su vida independiente intentando ponerse de acuerdo en cómo ser gobernado y estaba por iniciar una nueva vida, en medio de la miseria económica y con muchos problemas políticos y militares, pero al menos, ya conocía el rumbo a seguir.

Nota especial sobre el destino del cadáver de Maximiliano (la biografía de Juárez continúa al final de esta nota).

Tras el fusilamiento de Maximiliano vinieron muchos detalles tragicómicos y errores (la tradicional falta de planeación del Mexicano promedio). Al colocar el cadáver de Maximiliano dentro del ataúd no cupo, le quedaban los piés de fuera por lo que hubo que llevarlo al Templo de Capuchinas (Querétaro) sin caja. Corrieron rumores que el Médico que quedó a cargo del embalsamamiento (el Dr.Licea) estaba traficando con partes del cuerpo de Maximiliano y se veía a sirvientes de ‘damas de sociedad’ llegando con pañuelos para que Licea les impregnara sangre del Emperador (’sangre azul’ al fin).

El ataúd con cristales fué accidentalmente roto por un soldado y así fué trasladado a la Ciudad de México en su camino hacia Austria. En el trayecto, el ataúd cayó dos veces del carruaje que lo transportaba cayendo a un arroyo. Al llegar a la Ciudad de México, el cadáver estaba ennegrecido totalmente y descompuesto.

Ya en la Ciudad de México, hubo que embalsamarlo por segunda ocasión. Para vaciarle todo el bálsamo inyectado el cadáver fué colgado.

Hubo decenas de detalles técnico-médicos: uno de ellos fué que los ojos claros se le sustituyeron por unos oscuros de una imagen religiosa.

Juárez quiso conocer el cadáver y acudió al templo de San Andrés de la Ciudad de México con la misma discreción con el que el cadáver llegó a la capital para evitar tumultos o demostraciones pro Imperio. A la media noche llegó el Presidente al templo para visitar el cadáver. Nadie se enteró. Después de verlo por varios minutos Juárez solo dijo: “‘era alto este hombre; pero no tenía buen cuerpo: tenía las piernas muy largas y desproporcionadas”. Y después de otro momento de silencio, agregó: ‘no tenía talento, porque aunque la frente parece espaciosa, es por la calvicie.’ Nadie, ni la prensa se enteró de la visita.

El cadáver fué enviado discretamente en carroza desde la Ciudad de México hasta Veracruz. El templo de San Andrés fué reabierto al culto religioso con lo que algunos adeptos a Maximiliano y el Imperio comenzaron a verlo como un punto de veneración al Emperador. Ante ello, uno de los Liberales más extremistas, el Gobernador del DF Juan José Baz ordenó, en una sola noche, a pico y pala, destruir el templo.

Finalmente, como cosa curiosa, los días 13 acompañaron para mal a Maximiliano: los médicos iniciaron el 2o.embalsamamiento un 13 de Septiembre de 1867. El 13 de Agosto del año anterior Carlota había partido hacia el viejo continente y jamás la volvió a ver. Un 13 de febrero el archiduque marchó optimista hacia Querétaro dispuesto a jugarse la última carta militar de su Imperio. Un 13 de Marzo decidió establecer su cuartel general en La Cruz (Qro.), donde días después caería prisionero. Un 13 de Junio había sido sentenciado a muerte. El 13 de Noviembre de 1867 partía el carruaje que llevaría su cadáver a Veracruz y de ahí a Austria. Todo ocurrió en poco más de un año.

Con la República reestablecida y finalmente el Presidente instalado en la Ciudad de México después de 9 años, Juárez se enfrentó a los mismos problemas que se tenían antes de la Guerra de Reforma y la invasión Francesa:

  1. Una lamentable situación financiera agravada por los años de guerra.
  2. El permanente acecho de personajes civiles y militares sobre la Presidencia (todos se sentían con méritos para ocuparla).
  3. Proseguir con la aplicación de las Leyes de Reforma ante el rechazo de sectores de la población y especialmente del fuerte poder eclesiástico.

Su nuevo periodo Presidencial (de 4 años entonces) iniciaría en 1868 y terminaría en 1872.

Sin embargo, la atracción del poder le llevó a presentarse nuevamente a las elecciones para el periodo 1872-1876.

Ante este escenario, Porfirio Díaz, que había esperado pacientemente a que Juárez terminara su periodo, no soportó más la continuidad de Don Benito en la Presidencia y se rebeló contra él a través de su ‘Plan de La Noria’ en el que desconocía a Juárez como candidato (Nov.1871).

El escrito del Plan terminaba con la frase siguiente (totalmente incongruente para lo que el propio Díaz haría más tarde).

“Que ningún ciudadano se imponga y perpetúe en el ejercicio del poder, y ésta será la última revolución”.

Héroe durante la intervención Francesa, Porfirio Díaz tenía los méritos y la popularidad suficientes para pretender ocupar la Presidencia de la República. Las reelecciones de Juárez se lo impedirían. En su plan de La Noria de 1871 escribió una frase que años después le sería contradictoria: “Que ningún ciudadano se imponga y perpetúe en el ejercicio del poder, y esta será la última Revolución”.

Juárez se reeligió para el periodo 1872-1876 y parecería que nada lo detendría para continuar en el poder eternamente, pero la muerte lo detuvo el 18 de Julio de 1872 en su recámara de Palacio Nacional a los 66 años.

Su muerte fué larga y dolorosa. Su Médico le había diagnosticado desde hacía tiempo angina de pecho (un coágulo en las arterias).

Durante sus últimas horas, el mal se agravó; en aquélla época se pensaba que la aplicación de toallas con agua hirviendo ayudaría a destapar el ‘tapón’ por lo que el Médico lo hizo repetidamente sobre el pecho del Presidente.

Juárez le repitió varias veces al Médico: “Doctor me está usted quemando”.

Finalmente esa noche del 18 de Julio el Presidente Juárez murió.

Margarita su esposa había muerto el año anterior.

Es indudablemente justo reconocer el paso de Juárez por la complicadísima Historia de México del siglo 19.

Su habilidad política y su estricto apego a las Leyes, creó en el país un precedente vital para su vida política futura.

La institución Presidencial logró a partir de entonces una legitimidad que era indispensable para el respeto que se requería para poder gobernar al país.

Las Leyes Civiles estuvieron a partir de entonces por encima de las religiosas.

Pero es también de elemental justicia mencionar que Juárez no estuvo solo; sin el apoyo de una gran generación de Reformistas Liberales, nada habría podido hacer.

Juárez encabezó a una generación de Mexicanos que habían visto a su país ser invadido y despojado dos veces por los Estados Unidos y también por otras potencias, que observaron el desastre político y económico del cual el país no podía salir durante 46 años continuos.

Esta generación encabezada por Juárez, llevó al país a otro status, desde el cual comenzarían a crearse instituciones públicas que consolidarían al Estado Mexicano.

De entre muchos personajes que estuvieron ‘detrás’ de Juárez se encuentran José Joaquín Herrera, Melchor Ocampo, Ignacio Ramírez, Ignacio Manuel Altamirano, Guillermo Prieto, José María Iglesias, Juan José Baz, Manuel González Ortega, Miguel y Sebastián Lerdo de Tejada, Francisco Zarco, Santos Degollado, Porfirio Díaz, Mariano Escobedo.

Habría que reconocer también el heroísmo en la defensa de sus ideales del grupo opositor (del Conservador), en especial a Miguel Miramón, quien antepuso siempre el interés del país antes que el suyo propio.

Margarita su esposa había muerto el año anterior.

SU VIDA PERSONAL.

La vida de Juárez estuvo permanentemente mezclada de pobreza, grandes esfuerzos, dolor por la muerte de la mayoría de sus hijos y una vida de intranquilidad entre las persecuciones que sufrió por el ambiente político tan inestable en el país.

La mayor parte de la gente, incorrectamente, lo tacha de ‘desgraciado ateo y malagradecido hacia la Iglesia’ o de casi Santo. Ambas expresiones hablan de un desconocimiento acerca de la vida de este polémico personaje y de la mala enseñanza de la Historia, en donde los ‘Maestros’ ubican siempre a los personajes históricos como ‘los malos’ y ‘los buenos’.

Juárez era Católico y así lo practicó durante su vida, pero era Anticlerical. Tuvo que enfrentar sus ideales de separar la enfermiza y centenaria relación entre la Iglesia y el Estado en medio de un país profundamente religioso, lo cual no fué sencillo.

Formó parte del grupo Masón, que en México tuvo sus primeros adeptos desde nuestro primer Presidente Guadalupe Victoria.

Fué respetuoso -a veces en exceso- de las Leyes. Cuando falleció su hija Guadalupe, la sepultó en las afueras de la Ciudad de Oaxaca en respeto a las incipientes leyes de Reforma que establecían que nacimientos y fallecimientos serían registrados por el Estado y que la Iglesia ya no estaría autorizada a sepultar en los atrios.

De acuerdo con testimonios de sus amistades y familiares a través de su correspondencia, se aprecia a un Juárez cariñoso, a pesar de su timidez y poca expresión física.

Margarita Maza, esposa y compañera de Juárez en tantos momentos difíciles de la vida del Oaxaqueño.

Cuando su esposa escuchaba de la poca gracia física de su marido decía: “es feo pero es muy bueno”.

De sus hijos, Manuela, Felícitas, Margarita, Soledad, Benito, Guadalupe, Amada, María de Jesús, Josefa, José, Antonio y Gerónima Francisca, solo le sobrevivieron 4.

Cuando Juárez se fué exiliado por 3 años a Nueva Orléans, Margarita y sus hijos huyeron por la sierra de Oaxaca y se mantuvieron con un pequeño comercio en Etla, Oaxaca.

Al huir Juárez hacia Chihuahua por la llegada de Maximiliano y el Ejército Francés, el matrimonio Juárez-Maza se separa en Monterrey. Margarita se exilia en Nueva Orléans en donde muere su hijo José (de 7 años) y en Nueva York fallece Antonio (de 2 años).

A pesar de las constantes separaciones de Margarita y Juárez por sus décadas en la actividad política, su matrimonio se mantuvo estable.

Mobiliario que uso Juárez a su muerte el 18 de Julio de 1872 en Palacio Nacional, Ciudad de México

Margarita murió a los 44 años (1871) y él le sobrevive 18 meses (1872); el Panteón de San Fernando en donde están enterrados ambos había sido cerrado por estar lleno desde 1869. Como una deferencia hacia el Presidente Juárez, le fué permitido enterrar a Margarita.La muerte fué una gran aliada de Juárez; de no haber llegado ésta en 1872, sus periodos Presidenciales podrían no haber tenido fin y otro concepto del personaje habría sido recogido por la Historia. Juárez y su generación fueron personajes necesarios, indispensables en nuestra Historia; alguien tenía que cerrar el capítulo de 3 siglos de conceptos obsoletos que aprendimos de España y que se extendió por 50 años más después de la Independencia.México entró a la modernidad conceptual como Estado, aunque en medio de una pobreza alarmante. Sin embargo, para iniciar cualquier obra es vital tener los cimientos apropiados. La obligada separación de la Iglesia y el Estado tendría, 60 años más tarde, un nuevo enfrentamiento durante la Guerra Cristera.
Juárez, con sus errores y aciertos, había dejado a un México un poco menos atrasado del que encontró. Hay mucho, muchísimo más que escribir sobre Juárez, pero sería interminable describir tantas aristas en la complicada vida de este personaje del México del siglo 19.

Objetos personales de Benito Juárez.

2 Responses to “BENITO JUÁREZ: VERDADES Y MENTIRAS DEL MITO A 200 AÑOS DE SU NACIMIENTO”

  1. By Alexandros Story on Ago 7, 2010

    Muy interesante este “analisís” un gran trabajo, como mexicano considero que la información es básica para lograr una nación justa y libre.

  2. By Juan Jesús Cadena Bautista on Jul 15, 2011

    No comparto algunas apareciaciones sobre el patriotismo de Juárez, pues a la fecha es el presidente mexicano que más beneficios ha obtenido de los Estados Unidos. Sugiero la lectura de textos de la Dra. Josefina Zoraida Vázquez, quien con todo respeto para el autor del artículo, no sólo es gran conocedora de la historia, si no una Doctora en historia. Por otra parte sugiero leer el texto de Kant, pues no es textualmente identico a lo dicho por Juárez, de basarnos en situaciones como las expresadas en el artículo, todos los escritores serían calificados de plagio.

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