EL CONFLICTO CRISTERO DE LOS 1920s Y 1930s.

Junio 22nd, 2008 | by JBGL |

INTRODUCCIÓN.

Casi todos los hechos históricos tienen hilos en el pasado. Este es el caso del conflicto religioso ocurrido en México durante las décadas de 1920 y 1930: la Guerra Cristera. La Guerra de Reforma y el triunfo de los Liberales sobre los Conservadores 70 años antes (1867) está intrínsecamente relacionado con este conflicto. Por su gran dispersión en ciudades, pueblos y rancherías, no es sencillo compendiar todos los hechos que ocurrieron durante su desarrollo, sería interminable. El conflicto comenzó en el gobierno de Álvaro Obregón (1920-24) y aunque disminuyó considerablemente en el de Lázaro Cárdenas (1934), se extinguió hasta el de Ávila Camacho (1940-46).

Todavía no cerraban las huellas del millón de muertos de la Revolución cuando estalló el conflicto Cristero. 80,000 murieron.Obregón en la Presidencia (1920-24). A su mano derecha (aunque ya la había perdido) Plutarco Elías Calles quien lo sucedería en la Presidencia (1924-28).

La separación forzosa de la Iglesia y el Estado orquestada por Juárez y su generación, no ‘había sido digerida’ totalmente por ninguna de las dos partes. Y es comprensible; durante 350 años el Gobierno (el Virreinal por 300 años y el Independiente por 50) y la Iglesia se toleraron por mutua conveniencia. La Guerra de Reforma fracturó gravemente esa relación de intereses. Las Leyes de Reforma modificarían totalmente esas enraizadas relaciones por lo que, pensar en que se aplicarían a cabalidad era inimaginable. La historia de las difíciles relaciones entre el Estado Mexicano y la Iglesia inician con la Reforma de Juárez, pero no terminan con la Guerra Cristera.

En 1992 el Gobierno de Carlos Salinas reestablece las relaciones entre nuestro país y El Vaticano, rotas desde 1865, casualmente en pleno Imperio de Maximiliano. Los tiempos actuales ya son otros y, aunque la Iglesia Católica como figura jurídica mantiene una fuerte presencia en México, su influencia política y económica es muy distinta a la de la época Juarista. Todo en la historia es un proceso; las 6 décadas entre la Guerra Cristera y 1992 sirvieron como un ‘impasse’ en el que la Iglesia y el Estado reacomodaron sus posiciones entendiendo cada uno el lugar que le corresponde.

CAUSAS DEL CONFLICTO CRISTERO.

La Constitución Mexicana de 1917 desconocía a la Iglesia Católica como institución jurídica por lo que ésta quedó bajo el control del Estado quien determinaría el número de templos y sacerdotes que existirían. También se le restringía la adquisición y administración de propiedades, impartir enseñanza religiosa y tocar asuntos públicos. Pero también la prohibición de los votos religiosos, el impedimento para que ellos impartieran educación Primaria y la negación al derecho al voto a los religiosos (esta limitación al voto terminó en el sexenio de Carlos Salinas). Carranza, bajo cuya Presidencia se promulgó la Constitución del ‘17, no pudo implementar totalmente las nuevas disposiciones.

México seguía envuelto en una grave inestabilidad política. El propio Presidente Carranza terminaría asesinado cuando huía hacia Veracruz (1920) ante la inminente toma de la Ciudad de México por órdenes de los Sonorenses Obregón y Calles. Los principales jefes de la Revolución habían sido asesinados durante la década de 1910 (Madero y Zapata) y durante los años 20s Carranza y Villa. Sin ninguna otra figura de su talla, Obregón y Calles gobernaron al país en 1920-24 y 1924-28. Nadie les hacía ya sombra por lo que les fue mucho más sencillo aplicar las disposiciones anti Clericales de la Constitución de 1917.

OTRAS CAUSAS INTERNAS Y EXTERNAS.

México, como nación, había padecido muchas arbitrariedades y traiciones de parte de los jerarcas de la Iglesia Católica no solo en momentos históricos en donde la supervivencia del país estuvo en juego, sino que había acaparado gracias a la fé, una gran cantidad de recursos económicos y aproximadamente el 33% del territorio nacional. Durante la invasión Estadounidense (1846-48), la invasión Francesa y el Imperio de Maximiliano (1863-67), por nombrar algunos ejemplos, el Clero mostró que antes que el país estaba su interés por mantener sus privilegios.

Los Yanquis toman la Ciudad de México, 14 de Septiembre de 1847. Los invasores pactaron con la Iglesia para mantener los servicios religiosos a cambio de solicitarles a los Sacerdotes influir en los feligreses que matar era pecado.

Pero no solo había causas internas; hay que asomarse y observar lo qué sucedía afuera. La Revolución Soviética había iniciado 9 años antes (1917) y sus postulados estaban muy frescos en el medio político mundial. Lenin reiteraba la frase de Carlos Marx “la religión es el opio del pueblo”. Para el Marxismo las religiones e Iglesias “son órganos de la reacción burguesa llamados a defender la explotación y a embrutecer a la clase obrera”. Aunque Obregón y Calles no tendían hacia el Socialismo puro, se dió intelectualmente un ‘Socialismo a la Mexicana’. También vale la pena recordar el declive del poder Papal con la consolidación de la República Italiana (1923) y el fin de los Estados Pontificios; Italia indemnizaría en 1929 a la Iglesia Católica y reduciría su extensión territorial a 0.4 Km2 (la actual Ciudad de El Vaticano). Este acuerdo, conocido como Pacto Lateranense fué firmado por Benito Mussolini y el representante del Papa Pío XI (1929).

El Cardenal Pietro Gasparri (centro) y Benito Mussolini (izq.) firmando el Pacto de Letrán (1929) por el que la Iglesia aceptaba después de 59 años la pérdida territorial de los Estados Pontificios y la creación de el Estado Vaticano y sus 0.4 km2.

Calles y Obregón pretendían que el Estado fuera la única entidad que dirigiera los destinos del país y el Presidente de la República la única figura de importancia. Históricamente los Presidentes de México habían ‘convivido’ con 3 sombras muy pesadas para gobernar: la Iglesia, el Ejército y los Embajadores de Estados Unidos.

Porfirio Díaz pudo controlar por 3 décadas a los Embajadores Estadounidenses dándoles un sueldo mensual, pero a su partida, el problema continuó. El Ejército estaba en proceso de quedar bajo el control del poder civil, logro inmenso que alcanzaría Calles más tarde y que sería indispensable para la creación del PNR (actual PRI). Pero la Iglesia seguía siendo un poder real y contaba, como en la época de Juárez, con un absoluto y ciego apoyo popular en un país eminentemente Católico. Obregón y Calles conocían todos estos hechos y estaban dispuestos a aplicar la Ley con la Constitución en la mano.

En 1926, durante la Presidencia de Calles, se aplicó el artículo 130 de la Constitución que restringía la actuación de los católicos en la vida pública. Durante los primeros meses los Católicos no opusieron mayor resistencia, pero hechos aislados fueron calentando los ánimos en ambos ‘bandos’ y así, lo que era una pequeña flama fue acrecentándose hasta ocasionar un incendio.

Por ejemplo, durante la ceremonia para colocar la primera piedra de lo que sería el monumento a Cristo Rey en el Cerro del Cubilete, Guanajuato (1923), el Presidente Obregón lo consideró una afrenta y mandó encarcelar a los religiosos que lo organizaron así como expulsar del país al delegado Apostólico Monseñor Ernesto Philipi.

Ceremonia de colocación de la primera piedra para el monumento a Cristo Rey en 1923 y que desató la ira del Presidente Obregón.
cúpula del monumento en la actualidad
Vista del Cerro del Cubilete (estado de Guanajuato) con el monumento en la punta del mismo (a 2,260 metros sobre el nivel del mar). La primera piedra (1923) causó un conflicto con el Presidente Obregón.

Aunque los hechos sangrientos por este grave problema político-religioso se dieron por varios años, el periodo de mayor incidencia se dió entre 1926 y 1931. Hubo enfrentamientos militares en casi todo el país, pero especialmente en los estados con mayor presencia indígena y Española: Aguascalientes, Guanajuato, Jalisco, Michoacán, Tabasco y Zacatecas. Los fusilamientos de sacerdotes y población civil eran hechos cotidianos.

Durante este tiempo, fué común la celebración de misas en la clandestinidad. Durante este tiempo, fué común la celebración de misas en la clandestinidad, lo que incluso redujo los ingresos de la Iglesia por la falta de limosnas, servicios religiosos e incluso el diezmo. Las Leyes de Reforma, instituidas 70 años antes, no estaban del todo implementadas; Calles y Obregón querían imponer la supremacía del Estado sobre cualquier sociedad. No más sombras sobre el Estado, se quería entrar a la modernidad política.

INCREMENTO DE LA TENSIÓN Y ASESINATO DEL PRESIDENTE ELECTO ÁLVARO OBREGÓN.

En un tema tan polémico y apasionante como el de la religión, los conflictos orales y de armas fueron estallando poco a poco por todo el país. En Tabasco, por ejemplo, el Gobernador Tomás Garrido emitió un decreto por el cual se obligaría a los sacerdotes a casarse si querían seguir oficiando, mientras en Tamaulipas se prohibió que sacerdotes extranjeros oficiasen. Los encarcelamientos de sacerdotes y feligreses que violaban los nuevos reglamentos se multiplicaron. Dentro de los muchos grupos Católicos que se formaron, el mejor organizado fué la ‘Liga para la Defensa de la Libertad Religiosa’ fundado en 1925. Este grupo pretendía modificar el status quo a través de las leyes, no por las armas, por lo que sus redes se extendieron rápidamente por todo el país; sin embargo el Gobierno Federal declaró ilegal al grupo por lo que tuvo que trabajar desde la clandestinidad.

En 1926 se prohibió el culto Católico en Tabasco mientras que en Colima, Chiapas, Hidalgo y Jalisco se castigaría a quienes practicaran la religión. La tensión de ambos bandos (gobierno y Católicos) alcanzó su momento de mayor tensión cuando el Presidente electo Álvaro Obregón fué asesinado por José de León Toral el 17 de Julio de 1928. En esa fecha, un grupo de Diputados de Guanajuato ofreció un desayuno de apoyo a Obregón, ya declarado Presidente electo para el periodo 1928-1934 en el parque de La Bombilla (ubicado en la Av.Insurgentes Sur frente al actual Sanborn’s de San Ángel de la Ciudad de México).

José de León Toral, era miembro de la ‘Liga para la Defensa de la Liberad Religiosa’ y quería seguir los pasos de su amigo Humberto, quien había intentado un año antes (1927) asesinar a Obregón también por Av.Insurgentes.

Al llegar a ‘la Bombilla’ León Toral comenzó a dibujar algunas caricaturas de los políticos sentados en la mesa; uno de ellos fué a mostrarle a Obregón la que León Toral había hecho. Aprovechando este movimiento, León Toral se situó detrás de los arreglos florales que estaba a la espalda de Obregón descargándole entonces 6 disparos en la espalda. Obregón cayó sobre la mesa encima del plato de mole que comía, después hacia su costado izquierdo y finalmente al suelo.

Este hecho no solamente cegó la vida de Obregón sino que creó un problema para la sucesión Presidencial pues el Presidente electo había sido asesinado y el Presidente Calles, que terminaba sus 4 años en el poder no podía reelegirse. Indirectamente este hecho aceleró la fundación del PRI.

Los hechos violentos no cambiaron en los meses y años siguientes. Hubo que buscar la mediación de alguien ajeno al conflicto por lo que el Embajador Estadunidense en México, Dwight Morrow ayudó para encontrar un acuerdo entre ambas partes.

El Embajador de EU (Monroe) y Plutarco Elías Calles.

En Junio de 1929 el Delegado Apostólico y el Presidente Emilio Portes Gil firmaron el acuerdo con el cual se les concedía amnistía a los Cristeros que se rindieran así como el permiso de realizar los actos religiosos como era costumbre hasta antes de este conflicto. Sin embargo, las guerrillas cristeras y las muertes continuarían aún por varios años.

EL LEGADO DEL CONFLICTO CRISTERO.

Cualquier hecho histórico de importancia tiene un antecedente y un legado histórico. Este sangriento conflicto es un claro ejemplo de la necesidad de que dos poderes distintos de tan diferente origen, el Civil y el Eclesiástico, convivan a la distancia pero en medio de un marco legal que les permita a ambos desenvolverse sin que uno invada al otro. En el caso del conflicto Cristero faltaron inteligencia y tacto para manejar esa distancia. Tan negativo es que un político se intrometa en cuestiones religiosas como que un sacerdote opine abiertamente de política. Tras el asesinato del Presidente electo Álvaro Obregón, el país se había quedado sin caudillos Revolucionarios; todos habían sido ya asesinados.

El único sobreviviente era Plutarco Elías Calles, Presidente saliente (1924-1928), pero no podía ya mantenerse en la Presidencia puesto que la reelección estaba aprobada solo cuando hubiesen pasado 6 años del anterior mandato. En su último informe de Gobierno en Septiembre de 1928 Calles mencionó su famosa frase “México no debe ya sostenerse sobre los caudillos sino sobre instituciones”, lo que derivaría en la creación del Partido Nacional Revolucionario (el actual PRI).

El PRI, del cual Calles fué su principal ideólogo y fundador, requería que el Partido tuviera las riendas del país en sus manos, controlando a todas las ‘fuerzas vivas’ de la política, los sindicatos, las organizaciones sociales, el Ejército y, obviamente, mantener al poder Eclesiástico apaciguado. En la Historia todo lleva un proceso; los hechos no deben de precipitarse o inducirse, hay que ser paciente, entender el momento y actuar, pero sin acelerar los eventos. En el ámbito mundial, los ‘grandes atractivos’ del Socialismo de la Unión Soviética mantenían enamorados a algunos sectores de la sociedad Mexicana. El Gobierno Mexicano no fué la excepción y tuvo muchos sesgos socialistas especialmente durante la Presidencia de Lázaro Cárdenas; la laicidad que promovía el Socialismo influyó en la distancia que caracterizó las relaciones entre la Iglesia Católica y el Estado Mexicano por varias décadas.

Plutarco Elías Calles (1924-28) y Carlos Salinas (1988-94). En un ambiente mundial y político muy distinto, enfrentaron el asunto religioso de dos maneras totalmente diferentes. El primero a través de la intolerancia, el segundo a través de las leyes. La época en que ambos vivieron marcarían esas diferencias.

Pasarían casi 60 años para que el Gobierno Mexicano legislara con mayor precisión sobre el tema religioso. En 1992 el Presidente Carlos Salinas y el Congreso (mayoritariamente Priísta) legislaron la relación de todas las Iglesias (no solo la Católica) con el Estado Mexicano. En ese ámbito de relaciones modernas, El Vaticano y México reanudaron relaciones diplomáticas y fueron intercambiados Embajadores entre la Ciudad de México y El Vaticano. Durante 40 años, el Sr.Alfredo Hernández recopiló centenas de objetos de la Guerra Cristera y, en el primer Estado en el que pensó para instalar un Museo fué Jalisco. Un grupo de Historiadores y Museógrafos ofrecieron al Gobierno de Jalisco la instalación del Museo de la Cristiada en Guadalajara o en los Altos de Jalisco. Como ha ocurrido en otras tantas ocasiones, el Gobierno de Jalisco se mostró desinteresado ante esta exposición de Historia y cultura. En 2003, el Estado de Aguascalientes inauguró el Museo de la Cristiada en donde pueden apreciarse una infinidad de objetos que nos adentran en los hechos históricos que marcaron la segunda década del siglo XX.

Página del Museo de la Cristiada (Aguascalientes) http://www.aguascalientes.gob.mx/Turismo/museos/mus_cristiada.asp?menu=Cultura

El SINARQUISMO.

Hace 2 años un grupo de Historiadores y Museógrafos reunieron materiales e información de gran interés para abrir el ‘Museo de la Cristiada’. La sede más ambicionada era Guadalajara, sin embargo como ya ha sido tradición las autoridades locales no se interesaron en el proyecto. Aguascalientes acogió el proyecto y ahora se encuentra en esa ciudad.

Obregón en la plaza de Toros de la Condesa (Ciudad de México) horas después de sufrir un atentado.
Exterior de la misma plaza (la plaza fué derruida y en su lugar se construyó el Palacio de Hierro de la calle de Durango).
Obregón encamado tras serle amputado el antebrazo izquierdo tras la batalla de Celaya (contra Villa) en 1914. Audaz a lo largo de su vida, había sobrevivido a un atentado en su contra en Av.Insurgentes.
Meses más tarde de tal atentado (Julio de 1928) Obregón sería asesinado por José de León Toral (fanático Católico) cuya tumba se aprecia en esta foto (derecha).

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