LOS INFORMES PRESIDENCIALES

Junio 22nd, 2008 | by JBGL |

Muchas son las cosas que desde el punto de vista político han cambiado en México en los últimos 12 años. Una de ellas es la ceremonia del informe Presidencial. Si retrocedemos en el tiempo, encontraremos que esta costumbre inicia cuando los Liberales encabezados por Juárez promulgan la Constitución de 1857.

Una de sus propósitos era mantener un equilibrio entre los 3 Poderes (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) y por ello se consideró conveniente que el Ejecutivo rindiera un resumen de sus actividades a los otros 2 Poderes a través de un informe con el estado del país. Sin la austeridad que caracterizó a esta generación de Liberales, por varios años la presentación del informe fue sencilla y pasaba totalmente desapercibida entre la población de la Ciudad de México.

Más tarde, el Presidente Porfirio Díaz le dio una connotación muy diferente; habría que recordar que él le dio a la Presidencia un nivel infinitamente superior a los otros 2 Poderes, por lo cual, políticamente hablando, solo había un personaje de importancia: el Presidente de la República.

Penúltimo edificio de la Cámara de Diputados construido por orden del Presidente Porfirio Díaz aunque no pudo dar ahí ningún informe Presidencia por haber renunciado a ella en Mayo de 1911. Este edificio sería sustituido en 1979 por el ‘Palacio de San Lázaro’, sede actual. Actualmente es sede de la Asamblea de Representantes del Distrito Federal.

Así, comenzaría lo que Enrique Krauze llama la ‘Presidencia Imperial’ y que pasó por todos los Presidentes desde Díaz hasta Salinas (excepto Madero). Con esta avasalladora posición, los otros 2 Poderes se plegaron al Ejecutivo. Así, el único personaje, el único actor político de importancia era el Presidente. Por ello, los informes Presidenciales más que mostrar al Ejecutivo rindiendo un informe de sus responsabilidades, se convirtió en un ‘acto de adoración’ al Presidente, convertido en patriarca, en caudillo, en casi Rey. Nadie se atrevía a interpelar al Presidente y por el contrario, era objeto de veneración entre la clase política saludarle y presentarle ’sus respetos’.

Díaz inició la costumbre de acudir en máxima gala al informe. Plutarco Elías Calles y Álvaro Obregón lo llevaron al extremo, pues acudían en ‘frac’ a rendirlo, por lo cual el evento se realizaba en la noche; obviamente el resto de los participantes debía acudir de igual forma. La Cámara de Diputados original se encontraba (se encuentra) dentro del Palacio Nacional. Con el incremento en el número de Diputados, Porfirio Díaz mandó construir la nueva sede en las calles de Allende y Donceles, pero paradójicamente nunca pudo entrar a ese recinto como Presidente. Antes del informe Presidencial de 1911, mandó al Congreso su renuncia debido a la toma de Ciudad Juárez por las fuerzas de Madero.

En realidad Díaz renunciaba voluntariamente a la Presidencia “para no dañar las reservas del país” según sus propias palabras. Este edificio fue sede la la Cámara de 1911 hasta el sexenio de José López Portillo cuando se inaugura el edificio actual en San Lázaro. Durante los informes Presidenciales de los gobiernos priístas, es Cárdenas quien le imprime el carácter popular que aun recordamos. La Presidencia desdeña al Poder Legislativo y toma la batuta del informe (el evento es en realidad del Legislativo) y lo ordena de manera que la figura del Presidente sea adorada dentro del recinto. A la salida el pueblo ‘espontáneamente’ le arroja confeti y le grita vivas. A su llegada a Palacio Nacional, el Presidente en turno recibe el saludo de todo su gabinete, todos los Gobernadores, líderes sindicales, Embajadores y en general las fuerzas políticas del país. Al término de este, los 3 sectores del PRI le rinden pleitesía en el Zócalo; decenas de miles de ’simpatizantes’ le demuestran con mantas su apoyo.

Por décadas, el 1 de Septiembre fue día feriado; todos las estaciones de radio y TV debían, obligatoriamente, transmitir el informe. El modelo empieza a agotarse cuando paulatinamente las reformas electorales de los años 70 y 80 permiten a los partidos de oposición irrumpir tímidamente (en número) en la Cámara de Diputados.

José López-Portillo en su 6o.informe de Gobierno (1982). Su poder unipersonal (desdeñando al Poder Legislativo) le permitió estatizar la banca. En esta imagen aparece del lado izquierdo el Jefe del Estado Mayor Presidencial; en 1994 Ernesto Zedillo eliminó toda la parafernalia imperial de los informes Presidenciales y, respetando al poder Legislativo, entró solo a la Cámara de Diputados a asumir la Presidencia y más tarde a dictar sus informes de Gobierno.

Con la larga crisis económica de los años 70s y 80s a cuestas, es Miguel de la Madrid el primer Presidente en ser interpelado en su informe. Los cambios siguen y, después de que el informe había sido respondido siempre por un diputado priísta, es Porfirio Muñoz Ledo el primero de oposición en responder un informe, el 4o.de Ernesto Zedillo. Es Zedillo quien decide entrar sin su guardia Presidencial como una muestra de respeto al Poder Legislativo y cancela definitivamente el desfile del confeti, el besamanos y las multitudes acarreadas del Zócalo. En 2003, será la primera vez que el informe sea transmitido por el Canal del Congreso. El Poder Ejecutivo empieza a tener el nivel que debe de tener en cualquier democracia real. Sin ser perfecto nuestro sistema, hay que recordar lo que vivimos para valorar lo que hoy tenemos.

Post a Comment

Spam Protection by WP-SpamFree