EL PATRIOTISMO, ¿QUÉ ES, QUÉ DEBE DE SER ?

Junio 22nd, 2008 | by JBGL |

Desde finales de Agosto de cada año, todo México empieza a llenarse de vendedores que ofrecen banderitas y otros objetos tricolores; los autos y algunas pocas casas y edificios se visten de los colores de la bandera. Al terminar el 16 de Septiembre, ese ‘ánimo nacional’ decae y vuelve a la rutina de un día cualquiera.

En México, como en cualquier país, existen muchos patrioteros, pocos patriotas.

En el caso Mexicano, que es el que mejor conocemos, los patrioteros aparecen en partidos de futbol, cuando viajan al extranjero o en las festividades de la Independencia.

Su patriotismo es fugaz, efímero, carece de fundamentos y conocimientos acerca de su propio país.

Es mucho más probable que un Mexicano promedio vista con la bandera de otro país que con la propia.

La falta de identidad también es resultado de la carencia de conocimientos de su propio origen, de un autoanálisis para comprender de dónde viene y quién es.

Para la inmensa mayoría de los ‘celebrantes’ el 15 y 16 de Septiembre son días a los que se asocia con la ingesta de bebidas y comida, feria, gritos y…cero conocimiento de la razón por la que festejan.

Basta recordar la encuesta de Mural realizada en Agosto de 2001 que entre otras preguntas cuestionaba:

¿ De qué país se independizó México ?

No sabe: 44%

España: 37%

EU: 10%

Francia: 9%

Resultado patético: 63% no supo.

Podría incluso adivinarse fácilmente la respuesta preguntándose a sí mismo ¿ qué idioma hablo ? Análisis: cero.

Patria en su definición más simple es ‘la tierra de nuestros padres’. De la palabra ‘pater’ derivan otras como padre, patrimonio, patriotismo.

Pero hay muchas confusiones entre la gente para entender qué es el patriotismo, pues este concepto tan digno ha sido repetidamente manoseado con fines muy diferentes a los que debería, especialmente en el medio político y escolar.

Innatamente cualquier persona siente algún nivel de afecto por la tierra en la que nació.

Pero, por increíble que parezca, los mismos padres ayudan a que ese sentimiento natural vaya demeritándose.

Estos padres, a su vez, heredaron esa ignorancia y hasta menosprecio de sus propios padres; pero no hay pretextos pues pudieron haberse interesado por analizar las ‘irrealidades históricas’ que les enseñaron en su casa y la paupérrima orientación histórica de las escuelas.

Para eso existen los libros.

Y es este un tema tan importante, que esa actitud se refleja en todas las actividades sociales y hasta económicas del país.

Conociendo nuestras realidades históricas, geográficas y culturales la actitud dentro y fuera de nuestro territorio sería muy diferente.

En México se vive en un remolino de ignorancia acerca de nuestra Historia.

Y ese ‘remolino’ causa auto denigración, a veces deseos de pertenecer a otro país, justificación para corromperse, confusiones acerca del origen y desprecio hacia lo indígena o Español (dependiendo de una mayor o menor influencia sanguínea de uno u otro grupo) sin reparar que de ambas culturas nacemos.

Muchos asocian patria con Gobierno, con basura en las calles, corrupción, etc. Puros males humanos.

Entonces habría que preguntarse ¿ y qué culpa tiene la tierra en la que vivimos de sus habitantes ?

¿Qué debería de ser el patriotismo? Respuestas, debe de haber muchas, pero algunas de ellas serían.

Patriotismo es el que está fundamentado, basado en el conocimiento histórico; es analizar las cualidades y defectos de nuestro país.

Patriotismo es tener interés en conocer su vasta riqueza cultural y geográfica, y sentirla como propia, pues efectivamente es nuestra.

Patriotismo es cuidar nuestro territorio, con sus desiertos, bosques, ríos, playas, montañas, fauna, flora, contribuyendo a preservarlos. ¿Cuántos Mexicanos lo hacen?

En un autoanálisis utópico, tendríamos que preguntarnos qué opina el territorio Mexicano de sus habitantes.

El resultado -creo- es sencillo de adivinar: estaríamos reprobados, nos querría expulsar y pediría otros habitantes.

Patriotismo es erradicar los estériles e inútiles regionalismos y pensar a nivel más alto, a nivel nacional.

Si desconocemos la grandeza de nuestro territorio y las maravillas que en él se encuentran, difícilmente podremos comprender su riqueza.

Patriotismo es sentirse en casa, igual en la sierra Tarahumara que en los Montes Azules de Chiapas, en el Paseo Montejo o en el Paseo de la Reforma, en la solitaria pero hermosa Misión de San Ignacio, Baja California que en la sobria Catedral de Morelia.

Igual en las pirámides de El Tajín que en Teotihuacan o en las playas del Pacífico, del Atlántico o las del Caribe, en la Sierra Nevada como en el Golfo de California.

Y es que en el caso de México es muy sencillo sentir esa atracción, pues es indudablemente uno de los países más ricos del mundo: pocos tienen una biodiversidad tan grande, además de sus milenarias riquezas arquitectónicas y culturales.

Patriotismo no quiere decir evadir nuestras tristes realidades y defectos como sociedad, sino trabajar para erradicarlos.

Patriotismo no significa crear héroes donde no los hay, sino reconocer a todas las personas que han puesto los intereses de su país antes que los suyos propios y en nuestra historia hay muchos ejemplos, tristemente desconocidos para la inmensa mayoría.

Patriotismo no significa cerrarnos a otras culturas, sino tomar lo bueno de ellas, pero nunca sustituirlas por lo bueno que tenemos en la nuestra.

Recordemos que no puede amarse lo que no se conoce. ¿Conocemos lo suficiente a nuestro país para quererlo? ¿Conocemos mejor otros países que el nuestro? ¿Nos enamoramos de nuestra pareja por carta? ¿Sin conocer su biografía? ¿Sin haberla visto?

Como humanos, necesitamos ese punto de contacto entre ambas partes, en este caso entre nuestro país y nosotros mismos, para poder saber lo que se siente quererlo.

No somos ni más ni menos que otros pueblos de la Tierra, pero nunca nos sintamos menos.

De entre sus muchos defectos, el Mexicano-promedio desdeña los beneficios que muchos personajes históricos a lo largo de la Historia, le han otorgado.

El Mexicano-promedio disfruta de la autodenigración, critica a los personajes de su historia sin siquiera conocerlos. Los juzga por su vida privada y no por sus acciones en beneficio o perjuicio del país. Los juzga superficialmente y sin el menor conocimiento. Cuando realiza ese juicio en forma colectiva, el grupo se erige en ‘gran jurado’ y, al amalgamar entre todos ellos más ignorancia, el grupo siente satisfacción al haber alcanzado la misma conclusión errónea.

Un ejemplo breve: pocos saben que Hidalgo y Morelos tuvieron hijos y ’se espantan’, y por ese hecho los descalifican. ¿ Debemos analizar históricamente a ambos por sus vidas privadas o por la influencia que sus acciones tuvieron sobre el país ?

Nuestros lamentables maestros de Historia hacen que los alumnos dividan a los personajes en ‘buenos’ y ‘malos’. Nunca hay términos medios. Si el personaje en cuestión estaba en el grupo derrotado, entra de inmediato al grupo de ‘personajes malos’.

A pesar de que ningún Gobierno se ha interesado realmente en mantener y promover las culturas indígenas, México es un país multicultural, por ello no se puede hacer un análisis general de su población.

¿ Cuál es el elemento común en todos ellos ? La ignorancia acerca de los grandes valores culturales e históricos de su país. Y lo más grave es que no saben que existen tales valores. Cuando esta gente humilde abandona el país, queda a merced de la cultura del país a donde llega, pensando interiormente que su país o su región por no tener más dinero que el vecino, es por ello menos.

No nos idealicemos, sin duda que la sociedad Mexicana tiene muchos más defectos que virtudes, pero el conocimiento de esas pocas virtudes podría ayudar a que los defectos fueran menores.

Ya conocemos las frases “si yo no le doy mordida, otro se la va a dar”, “para qué voto si siempre gana el mismo” (por fortuna ésta expresión empieza a escucharse menos), “ya que nos anexen nuestros vecinos” (cuando ocurre una crisis económica). Todas ellas llevan encerradas una mezcla de ignorancia, autodesprecio y falta de autoestima como nación. ¿ Qué podría cambiarlo ? Revisar nuestros valores; si son pocos o muchos, no importa, pero debemos de conocerlos.

Nuestra breve Historia como país (de menos de 200 años), a pesar de tantos traspiés, tiene muchas cosas muy rescatables.

México nunca ha agredido a otras naciones, y ha tenido que defenderse -con muchas deficiencias y malos resultados- de otras naciones que sí lo han hecho.

Si por ejemplo México y muchas de sus ciudades deben sus nombres a lenguas indígenas, ¿ por qué no se enseña en las escuelas -por ejemplo- nociones de Náhuatl si a diario utilizamos decenas de palabras y nombres propios originados en ella ? Porque existe una absurda cultura de destruir nuestras propia riqueza cultural e imponer una sola.

Pero este es otro tema, en el que analizaremos por qué el Mexicano promedio rechaza sus 2 orígenes por igual: ni le agrada lo Indígena, ni le agrada lo Español. Y no entiende claramente por qué lo hace, solo sigue la inercia de ignorancia que envuelve a la sociedad que lo rodea. Increíblemente ninguna autoridad educativa o historiador emérito han hecho un esfuerzo real por erradicar este absurdo e inútil concepto de nación.

Abandonar el país, ya sea por el norte o el sur es sencillo; millones de Mexicanos lo han hecho.

Pero quienes decidan quedarse, que lo hagan para trabajar por cambiar a su país, si no, mejor que lo dejen. México necesita gente comprometida y patriota; y aunque en las esferas políticas es donde menos se observa esto, sigamos luchando cada uno en nuestro trabajo y en nuestra casa por lograrlo. A todas las naciones les llega, tal vez después de siglos, su ‘momento de esplendor’.

Actualmente un Japonés se ofendería si es confundido con un Chino. Pero qué vueltas dan los tiempos; hace algunos siglos era al revés. Los Japoneses fueron a China hasta a aprender cómo escribir.

Los antiguos y salvajes bárbaros del norte hoy son algunas de las orgullosas naciones Europeas más desarrolladas.

México, con sus grandes culturas, espera también que coincidan muchas circunstancias para hacerlo llegar a ese clímax y sin duda sucederá algún día, aunque no nos toque a nosotros vivirlo. La Historia da muchas vueltas y así, los que hoy están arriba, caerán, y algunos de los que están abajo, emergerán.

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